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Entrevista

Tito Álvarez (Élite Taxi): "Hay taxistas en Barcelona que no quieren pasar exámenes de idioma"

La cara visible de las movilizaciones taxistas asume la división interna del colectivo ante la letra pequeña de la futura normativa

VETO A UBER | Cinco incógnitas de la nueva ley del taxi que inquietan Barcelona

CONTEXTO | Las licencias del taxi en Barcelona se revalorizan: hasta 180.000 euros y unas 600 compra-ventas al año

DATOS | La mitad de los taxis de Barcelona ya trabajan para plataformas: 4.345 con Free Now y 1.684 con Uber

Tito Álvarez, líder del sindicato mayoritario del taxi, en la costa de Barcelona

Tito Álvarez, líder del sindicato mayoritario del taxi, en la costa de Barcelona / Zowy Voeten / EPC

Meritxell M. Pauné

Meritxell M. Pauné

Barcelona
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El portavoz del sindicato mayoritario de taxistas en Barcelona, Élite Taxi, defiende contra viento y marea la nueva ley que tramitará el Parlament en 2026 y que presumiblemente prohibirá los trayectos urbanos con VTC como Uber, Cabify y Bolt. Tito Álvarez es, desde hace ya una década, la cara visible de esta polémica batalla y de la presión permanente a los partidos para romper con la hegemonía mundial de estas apps. Sin embargo, al concretarse la letra pequeña de la norma se ha desatado una división inédita en el sector, en especial por la oposición de los numerosos conductores pakistaníes que trabajan tanto para taxis como para VTC.

El Parlament aceptó a trámite la propuesta de ley y entrará en la fase decisiva con el nuevo año. La presentan juntos PSC, Junts, ERC, Comuns y CUP. Pero, a la vez, es un tanto huérfana, porque ningún político ni gobierno se proclama abiertamente ‘padre’ de la norma. ¿De quién es hija, pues, sino de los taxistas?

Esta ley realmente viene de la aprobación en 2019 del real decreto que se bautizó como ‘decreto Calvet’ [por Damià Calvet, de Junts]. Allí empezó la consulta pública y la tramitación que nos ha llevado aquí. Así que esta ley tiene muchos padres. Es verdad que el taxi es el que ha estado siempre presionando y empujando, pero el proyecto ha pasado por gobiernos de Junts, Esquerra y PSC y desde fuera Comuns y la CUP siempre la han apoyado. O sea, es una ley ‘de país’. Considerar que la ha dictado el taxi, o incluso yo solo, es una estrategia de las VTC para desprestigiar al Govern de la Generalitat y ponerme en el foco.

Sin embargo, no puede negar que esta ley beneficiará mucho más al taxi. De hecho, ¿podría nombrar un solo cambio que lo perjudique?

Bueno, lo tendría que pensar… [Ríe] Esta ley no es que beneficie al taxi, es que apuesta por el modelo público. En el modelo de la Comunidad de Madrid, ¿hay una sola cosa que beneficie al taxi? No la hay, porque es un modelo más liberalizador. Y el de aquí, el de Catalunya, es más protector. Las plataformas no se tienen por qué ir, pueden quedarse, pero bajo un modelo regulado.

Tito Álvarez, portavoz de Élite Taxi, en vísperas de la tramitación de la nueva ley del taxi catalana y las VTC

Tito Álvarez, portavoz de Élite Taxi, en vísperas de la tramitación de la nueva ley del taxi catalana y las VTC / Zowy Voeten

Una ley sin consenso va directa a tribunales, como se ha visto en otros campos legislativos.

Todo acaba en tribunales. Veremos quién gana. No se puede consensuar nada con los que llevan años incumpliendo la ley.

¿Prevé que los cinco partidos aguanten hasta el final?

Sí. Creo en la palabra dada por los grupos parlamentarios. El compromiso político que tengo es que se apruebe en marzo, antes de Semana Santa.

Barcelona se ha acostumbrado a vivir huelgas del taxi cada ciertos meses. ¿Aún asustan? ¿O lo que da miedo a los legisladores es que el taxi pida el voto para otro partido?

Ha habido bastantes huelgas, sí. Y siguen siendo la principal arma del taxi, seguro. Como somos autónomos, no tenemos que pedir permiso para hacerlas y nos establecemos nuestros servicios mínimos. Pedir el voto... Bueno, todo lo que sea agruparse para ejercer fuerza es lícito.

El compromiso político es que se apruebe la ley en marzo, antes de Semana Santa"

Tito Álvarez

Lo advierten las patronales, y nadie lo niega, que a corto plazo la ley destruirá unos 4.000 puestos de trabajo en las VTC. En paralelo, se estima que a día de hoy faltan unos 2.000 taxistas. Los exámenes dificultan una reconversión rápida. ¿Habrá falta de oferta?

A corto plazo habrá la misma oferta, porque el mercado actual no se elimina de un día para otro. La ley establece dos o tres años de adaptación, tanto para incorporarse al taxi como para eliminar la VTC urbana. La incorporación al taxi es hoy mucho más complicada, pero en el momento que se pongan exámenes de ingreso también para las VTC, el candidato a conductor mirará las condiciones de trabajo de cada modelo y elegirá. Y como las nuestras son mucho mejores, vendrá al taxi. Van a tener que estudiar igual y los requisitos lingüísticos van a ser los mismos.

Entonces, ¿el ‘último viaje en Uber’ para el ciudadano cuándo será?

Si acaso sería el último viaje en VTC urbana, no en Uber. De todos modos, estas licencias ya tendrían que estar extinguidas por las sanciones muy graves o graves acumuladas en menos de dos años. Cuando sean firmes los más de 5.000 expedientes que hay en tramitación, se tendrán que revocar las autorizaciones de esos vehículos.

Cuesta entender que, en plena guerra, hoy haya más de 1.600 taxis que trabajan para Uber en Barcelona. Es decir, que al pedir un Uber, puede que venga un taxi.

A los taxistas que trabajan para apps de VTC no les importa el usuario, cogen el servicio que más les interesa. Trabajan para Uber, Free Now, Bolt… Tienen tres teléfonos en el salpicadero del coche y van a por el viajero más rentable. La nueva ley prohibirá rechazar a nadie, excepto si es una persona borracha o peligrosa. La libertad de elegir está muy bien, pero el taxi no es ‘nuestro’: prestamos un servicio público para ayuntamientos. Debemos atender al primero que llegue. O, si hubiera que elegir, al que más lo necesite: ¡antes va una muleta que una maleta!

Tito Álvarez, líder del sindicato mayoritario del taxi, en el frente marítimo de Barcelona

Tito Álvarez, líder del sindicato mayoritario del taxi, en el frente marítimo de Barcelona / Zowy Voeten / EPC

Históricamente el taxi ha presumido de unidad, pero en esta última huelga ha sido explícita la división.

En esta ley vienen obligaciones como conocimiento real de catalán y castellano y hay taxistas en Barcelona que no quieren pasar exámenes de idioma. Hablo de una comunidad que ha entrado copiando exámenes, en muchos casos. El texto tramitado prevé pedir el nivel B1 de catalán oral con efecto retroactivo y dos años de moratoria. Élite Taxi vamos más allá y tenemos ya un pacto con tres partidos para que se exija el B2, que es oral y escrito. Si esto duele a algunos, que se pongan a estudiar. ¡Yo también me lo voy a tener que sacar!

El otro gran frente de división interna son las nuevas licencias intransmitibles, que a medio plazo enfriarán los altos precios de las actuales. Actualmente, rondan los 150.000 euros. Para muchos autónomos es su único plan de jubilación.

¡160.000, me costó a mi! La ley no lo aborda ni nadie nos lo ha planteado. La única forma de resolver esto sería que te abonen lo que tú has abonado. Y, habiendo listas de espera en los hospitales, nadie entendería destinar dinero público a esto. Yo tampoco lo vería justo. Hay sindicatos que defienden al taxi, pero se ganan la vida con los traspasos de licencias. La comisión es alta, de 1.500 a 3.000 euros. Y muchos clientes son de esta comunidad que no quiere exámenes.

Los taxistas que trabajan para apps de VTC cogen el servicio que más les interesa”

Tito Álvarez

Las nuevas licencias intransferibles serán mucho más baratas.

Solo habrá que pagar una tasa de unos 600 euros. Pero no se van a dar porque alguien las quiera, sino a medida que desaparezcan las VTCs. Los criterios para poner más taxis en la calle lo desarrollará el reglamento de la ley, que vendrá después. Tenemos batalla para rato.

La aplicación pública Picmi de Barcelona ha fracasado. No puede competir con las privadas, mucho mejores tecnológicamente.

El fracaso de Picni es 100% culpa del Instituto Metropolitano del Taxi (IMET). Ahora ha incorporado el precio cerrado, por ejemplo. Aún no se puede pagar con la app, pero sí con tarjeta al taxista. Las apps privadas y sus campañas de marketing son mejores, pero mienten al usuario y hay muchos cobros indebidos porque el algoritmo del precio se puede disparar a medio viaje.

Muchos turistas prefieren el algoritmo al riesgo de picarescas, como dar rodeos de más para llegar al hotel o a la discoteca.

Las picarescas en taxis y en VTC se van a erradicar, si no al 100%, yo creo que al 90%, gracias a las cajas negras, la infraestructura de datos y la plataforma de control. Estos tres elementos son clave para sancionar sin que un guardia urbano te tenga que parar. Con un tacógrafo en cada vehículo, cualquier ayuntamiento podrá acceder a los datos y multar en remoto.

Tito Álvarez, portavoz de Élite Taxi, en vísperas de la tramitación de la nueva ley del taxi catalana y las VTC

Tito Álvarez, portavoz de Élite Taxi, en vísperas de la tramitación de la nueva ley del taxi catalana y las VTC / Zowy Voeten

La batalla contra el patrocinio de Uber al Barça, ¿quién la ha ganado?

Todavía no se ha acabado. De momento, 35 coches que habían sido rotulados del Barça ya no están. Por arte de magia. Le hemos puesto al Barça delante, sobre todo, las pruebas de que los están utilizando para blanquear la imagen de Uber en Barcelona. En un año ha pagado tres veces más al ayuntamiento que al Barça. Para una marca global como el Barça, este daño reputacional por un millón de euros al año es un mal negocio. Espero que, como mínimo, no renueve el próximo año.

No quería acabar la entrevista sin una pregunta personal. Ha anunciado varias veces que da un paso al lado por salud y en entrevistas a EL PERIÓDICO ha explicado su TDAH y su lucha contra la obesidad y el estrés. ¿Cómo van su salud y la conciliación?

Estoy aprendiendo a gestionar mis emociones. Hice unas vacaciones de mes y medio en verano y volví nuevo. Ahora me noto cansado, pero estaré otro mes desconectado para poder rematar bien la ley. Hay que ir haciendo pausas, porque esto no acaba nunca. He estado 12 años sin parar. La cabeza es la que manda. Si no controlas la salud mental, este ritmo acaba contigo y con los que dependen de ti.

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