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Tendencia al alza

El auge del precio cerrado en el taxi de Barcelona: ya se pagan así seis millones de viajes anuales

Un 10% de trayectos en el área metropolitana se realiza hoy sin taxímetro, según datos del Institut Metropolità del Taxi

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Taxistas de Barcelona, en una foto de archivo.

Taxistas de Barcelona, en una foto de archivo. / Marc Asensio Clupés / EPC

Manuel Arenas

Manuel Arenas

Barcelona
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El precio de los trayectos es uno de los factores de discordia en la permanente disputa entre el sector del taxi y los Vehículos de Transporte con Conductor (VTC) en el área de Barcelona. Sobre el papel, los taxistas defienden la justicia del clásico cálculo a través de taxímetro y las VTC abogan por la tarifa a precio cerrado como fórmula más cómoda para los clientes. La realidad es que cada vez más taxis abogan por el precio cerrado: unos seis millones de servicios se realizan ya al año con esta modalidad en el área de Barcelona, según datos facilitados por el Institut Metropolità del Taxi (IMET).

La cifra supone el 10% del total de servicios de taxi anuales que se realizan en la conurbación barcelonesa, precisan fuentes del IMET. El mecanismo funciona a través de la conocida como tarifa T-3, un tipo de precio que únicamente se puede contratar a través aplicaciones móviles de las empresas de mediación del servicio del taxi que cumplan con unos requisitos legales y que hayan pasado la validación de los servicios técnicos del IMET.

Y hay algunas condiciones. Por ejemplo, cuando el usuario elige el precio cerrado, la normativa exige que el taxímetro marque 0 durante el servicio. Para poder aplicar la T-3, el precio mínimo debe ser de 8 euros. Y la tarifa incluye el desplazamiento hasta el lugar en coche más cinco minutos de espera a la persona. En cuanto al cálculo, el precio cerrado se calcula sumando el importe de la bajada de bandera, más el precio por kilómetro en función de la longitud del trayecto, más el precio por minuto —en condiciones de "tráfico real", precisa el IMET— y los suplementos que apliquen.

Las empresas que prestan el servicio pueden consultarse en la web del IMET. Entre ellas están Uber, Free Now, Taxi Catalana, Taximés, Taxi QGat o Taxi Ecològic. Cabe recordar que, previa comunicación al IMET, los taxistas que lo deseen pueden trabajar a su vez para una empresa de taxis tradicional y otra de VTC. Incluso compaginar los trayectos con taxímetro y con precio cerrado para unas y otras. Es decir, que ambas modalidades no son compartimentos estancos.

"Es una tendencia imparable que beneficia a todo el mundo"

Consultadas por EL PERIÓDICO, fuentes de Uber lo tienen claro: el precio cerrado es "una tendencia imparable porque beneficia a todo el mundo". A los pasajeros, explica un responsable de la compañía, "porque hoy prácticamente nadie quiere esperar una luz verde en una esquina sin saber lo que pagará por su viaje". Y a los taxistas, prosiguen en Uber, "porque trabajar con una aplicación reduce drásticamente el tiempo que pasan vacíos, aumentando sus ingresos". Uber habla de un incremento de ingresos de "hasta 10.000 euros" para los taxistas que usen su aplicación a precio cerrado.

La tradición del taxi barcelonés, ahora bien, choca con esa visión más rupturista. Lo ejemplifica Tito Álvarez, popular portavoz del sindicato Élite Taxi: "El taxímetro sigue saliendo más a cuenta con los usuarios". ¿Por qué? Según Álvarez, el precio cerrado se basa en los parámetros de Google Maps "y la 'app' no cuenta el uso del carril bus/taxi, de modo que en grandes avenidas como Granvia o Diagonal se va mucho más rápido y el taxímetro sale a cuenta".

Las compañías que defienden el precio cerrado discrepan. En Uber ilustran su posición con un dato: "De los más de 2.000 taxistas que trabajan con nosotros [en el área metropolitana de Barcelona], más de 700 se han unido al precio cerrado los últimos diez meses".

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