Debate en las calles
“Las VTC dan más seguridad, pero el taxi es más rápido”: usuarios de Barcelona opinan sobre la disputa del sector de la movilidad
La ciudadanía asegura a EL PERIÓDICO desconocer la futura ley y considera que ambos modelos pueden convivir en la capital catalana
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Javier, Cristina y Santiago en la estación de Sants. / Manu Mitru

Moverse por Barcelona implica elegir. Caminar, ir en bici, metro, autobús, usar el vehículo privado o combinar distintos modos de transporte forma parte del día a día de la ciudad. En ese abanico de opciones conviven el taxi y las VTC, dos servicios que comparten espacio en las calles pero arrastran una disputa que se ha reavivado en las últimas semanas. El motivo es la tramitación en el Parlament de la conocida como Ley del Taxi, que prevé limitar la actividad de las VTC y reservar el servicio urbano exclusivamente al taxi.
En las calles, los usuarios se mueven entre dos modelos que, por ahora, no tienen más remedio que convivir. Mientras la relación entre taxistas y conductores de VTC sigue siendo tensa, buena parte de la ciudadanía permanece ajena a la futura norma. Pocos conocen su contenido y muchos solo perciben un murmullo de protestas. Saben que algo ocurre, pero desconocen, sobre todo, cuáles serán las consecuencias reales del conflicto.
“Pues yo no estoy de acuerdo con la ley ni con que solo haya taxi”, se queja Moli, pseudónimo de una mujer de mediana edad, que atiende a EL PERIÓDICO en la estación de Sants, un punto donde en las últimas semanas se ha vuelto especialmente complicado coger un taxi por las obras en curso. Es usuaria habitual de los VTC.

Maria y Moli en la estación de Sants de Barcelona. / MANU MITRU / EPC
“En los lugares a los que viajo, Uber es una maravilla. Sabes lo que pagas desde el principio. Co las aplicaciones es todo muy rápido. Y nosotras somos boomers… imagínate la gente joven”, explica. Va acompañada de Maria, que insiste en que poder disponer de un servicio “a la carta” y “hasta pedir el tamaño del coche si llevas maletas” es una gran ventaja. “Intentamos coger un taxi grande y no había manera”, lamenta.
Moli añade un argumento más a su preferencia: “Lo siento mucho, pero como mujer me siento más segura en un Uber. Sabes quién es el conductor, aparece su nombre y la matrícula”.
“No espero por un Uber”
Javier, en cambio, tiene claro que prefiere el taxi. “Por rapidez, siempre. No espero por un Uber”, asegura, aunque reconoce que suele recurrir a las VTC cuando está fuera de España. “Tener el precio cerrado te da más confianza: saber cuánto te va a costar el trayecto o si podrás cogerlo durante el viaje. En el tiempo en el que vivimos, nos interesa saber cuánto pagamos”, razona.
Pese a ser usuario de taxi, admite haberse sentido decepcionado en alguna ocasión. “Cuando algún taxista te da vueltas de más, te desilusionas. Te estoy eligiendo a ti, también por antigüedad, y aun así me pasa. Lo he comentado sin problema con el conductor”, relata.

Javier, usuario de taxi en la estación de Sants de Barcelona. / MANU MITRU / EPC
“Todo puede convivir”
Cristina viaja a menudo a Barcelona por trabajo. Es de Madrid y también prefiere el taxi porque considera que “es más rápido de encontrar y de pedir” a pie de calle. “No hace falta esperar”, resume. Además, opina que el sector "se ha adaptado bastante bien a las nuevas dinámicas”, como las aplicaciones móviles para solicitar el servicio, en referencia a plataformas como Free Now. “Todo puede convivir”, afirma. Lo ve con claridad en Madrid, donde asegura que hay muchas más VTC. “En Barcelona, en cambio, se ven muchos más taxis”, constata.

Cristina posa para EL PERIÓDICO antes de coger un taxi en la estación de Sants. / MANU MITRU / EPC
Alex es de Menorca y reconoce que en Barcelona siempre opta por las VTC. Durante su estancia en la ciudad, prefiere este servicio por comodidad y previsibilidad: “Estudié aquí y siempre he cogido Cabify. No soy de taxis”, confiesa. Siempre intenta reservarlo con antelación para tenerlo todo claro: “Si lo cojo puntualmente prefiero reservarlo para saber ya el precio”.

Alex posa para EL PERIÓDICO antes de coger un VTC. / MANU MITRU / EPC
Extranjeros y la preferencia por VTC
Existe un factor que marca ciertas preferencias: los extranjeros suelen estar más acostumbrados a Uber. Isabel, una mujer de Honduras que espera el autobús, asegura que nunca utiliza taxis. Explica que “el Uber es muy importante: en Honduras lo usan muchísimo y también hay taxis. Conviven los dos muy bien”.
De manera similar, un matrimonio de India intenta reservar un Uber a través de la aplicación. No conocen el servicio de taxi local, pero están acostumbrados a Uber, ya que en India el taxi tradicional “es cinco veces más caro”. Por eso, cuando viajan, no dudan en usar la plataforma. “Al final es lo que conocemos y nos da más seguridad”, explican.

Un matrimonio de la India a punto de coger un Uber a su llegada a Barcelona. / MANU MITRU / EPC
“Que trabajen los taxistas”
“Yo no cojo ni taxis ni Uber, pero cogería a los taxistas y les diría: ¡a trabajar! Que dejen trabajar, la ley es de libre mercado”, dice enfadado Santiago. Reconoce que coge taxis solo en ocasiones puntuales, como después de alguna intervención médica. “No soy de Uber porque el tema del móvil lo uso poco. No quiero pagar con el móvil. Sigo pagando en billete”. Confiesa que también se mueve en moto y en vehículo propio, y que considera útil la presencia de las VTC cuando no hay taxis disponibles: “Si hay Uber, es que están trabajando. Hay momentos que Barcelona no tiene taxi”.

Santiago posa para EL PERIÓDICO en la salida de la estación de Sants de Barcelona. / MANU MITRU / EPC
Sin embargo, critica a ciertos conductores que, según él, aprovechan la falta de taxis para dar vueltas innecesarias a turistas: “Lo que no tienen que hacer es irse a la Vila Olímpica a coger a extranjeros y darles una vueltecita hasta el hotel que está a 10 minutos”. Añade que algunos líderes sindicales buscan que "todos trabajen bajo su control" y lamenta que muchos quieran “vivir de la sopa boba”.
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