A estrenar en 2029
De sala infantil a laboratorio: el reto de convertir un teatro abandonado de Barcelona en un gran centro científico
La inversión de casi 12 millones de euros para que el escenario en desuso de las Llars Mundet se transforme en un edificio consagrado a investigar el cerebro genera debate entre arquitectos
La UB transformará un antiguo teatro del campus Mundet de Barcelona en un avanzado centro de neurociencias

Uno de los frescos de Josep Guinovart en el interior del antiguo teatro de Llars Mundet, en Barcelona. / FERRAN NADEU

Hasta 2.500 niños huérfanos podían vivir en las Llars Mundet, inauguradas por el dictador Francisco Franco en Barcelona en 1957. Situada por encima del Vall d’Hebron y al pie de la sierra de Collserola, la colonia fue un hospicio hasta avanzados los años 80 del siglo pasado. Algunos exresidentes han confesado que hubo religiosos que perpetraron agresiones sexuales. La Diputación es el titular del recinto y lo cedió a la Universitat de Barcelona, que empezó a establecer un campus a partir de 1995. Entre los edificios que la institución provincial confió a la UB se incluye el teatro de los antiguos hogares, que ha caído en desuso: si bien se imparten algunas clases en su interior, no se ha dado utilidad al escenario en las últimas tres décadas. Antes llegó a ser la sala de proyección más grande de Barcelona, con 1.300 butacas. Olvidada y deteriorada, ahora se prevé que la escena desaparezca y la platea mude de aspecto para dejar espacio a laboratorios y despachos de un centro de neurociencias, que aspira a albergar estudios trascendentes sobre el cerebro.
La remodelación del teatro para convertirlo en el Barcelona Center for Applied Neurosciences (BCAN) ha obtenido el respaldo decisivo de la Unión Europea este mes, mediante la transferencia de fondos Feder. Bruselas y la Diputación costearán a medias los 11,8 millones que cuesta la reforma, con la pretensión de que las instalaciones estén acondicionadas en diciembre de 2028 y se estrenen en 2029. El reto que entraña que un edificio concebido a mediados del siglo XX para el ocio infantil opere como una sede de investigación puntera del siglo XXI ha planteado un cierto debate.
Antes de que se resolviera la concesión de financiación europea, el arquitecto Jaume Ratera alertó de la “pérdida patrimonial” que el proyecto puede comportar. “Es uno de los últimos teatros representativos de la arquitectura de finales de los años 50 en Barcelona”, destaca sobre la construcción, parte del complejo ideado por el arquitecto Manuel Baldrich. “Para actuar sobre un edificio muy singular, con un envoltorio muy definido, era más aconsejable buscar otra ubicación”, opina Ratera, que incide en que no cuestiona el BCAN, sino su emplazamiento.
Sin catalogar
La universidad y la Diputación de Barcelona replican que las obras serán respetuosas con el patrimonio del inmueble, que carece de protección por no estar catalogado. “Buscamos encajar un centro innovador en un edificio que todos estamos de acuerdo que debemos conservar”, esgrime Andrés Lezcano, director de infraestructuras de la UB. “Tenemos que preservar los valores patrimoniales de este edificio y hemos de dar uso a nuestro patrimonio, que se debe poder rehabilitar y tener uso”, postula el director de edificación y logística de la Diputación, Eloi Juvillà.

Recreación del patio central del futuro BCAN, en el espacio que ahora ocupa la platea y el escenario del antiguo teatro de las Llars Mundet, en Barcelona. / UNIVERSITAT DE BARCELONA
La gran sala del teatro experimentará la mayor metamorfosis en el inmueble, al concentrar los nuevos espacios de investigación, mientras que el antiguo patio de butacas será un atrio central, en el que perdurará la gradería. El Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC) ha avalado el cambio. Lo equipara con los aularios acomodados en lo que fueron edificios residenciales de las Llars Mundet: “Es un buen ejemplo de cómo los edificios se pueden adaptar a diferentes usos sin perder personalidad ni identidad, en este caso tampoco perderemos identidad ni patrimonio, sino que se adaptará”.
Los despachos SCOB Arquitectura i Paisatge y Barceló Balanzó Arquitectes se han impuesto en el concurso arquitectónico, que exige que la propuesta preserve la volumetría del edificio y las obras de arte que atesora. Son tres frescos de Josep Guinovart, un mosaico de Armand Olivé y unos murales cerámicos de Julio Bono. Los elegidos para trazar la reforma deberán redactar ahora un anteproyecto que “tendrá que acabar de cuadrar todas las necesidades patrimoniales y funcionales”, indica Lezcano.

Sección arquitectónica que recrea la distribución del futuro BCAN dentro del antiguo teatro de las Llars Mundet, en Barcelona. / UNIVERSITAT DE BARCELONA
El responsable de la UB expresa que se abordará un “trabajo de artesanía proyectivo para encajar piezas” en el teatro, sin soslayar una idea “básica”: “Mantener el respeto al edificio y responder a los requerimientos de un centro de investigación”. “El reto es dar vida al edificio y que el cambio de uso no signifique perder la identidad, hay que confiar en la arquitectura”, reclaman en el COAC.
"Decadencia paulatina"
Ratera aprecia que se mantengan las obras en su sitio. “Solo faltaría”, dice. En todo caso, insiste en que se parte de un error de base: “Se cargan un edificio con características formales y técnicas en visibilidad y acústica muy elevadas. El programa extenso del centro lo hará añicos, el edificio no tiene esa flexibilidad… Me sabe mal que perdamos un edificio emblemático y la posibilidad de haber construido otro a medida del centro de neurociencia”.
Aparte, el arquitecto lamenta que el teatro de las Llars Mundet haya caído en “una decadencia paulatina” por haber sido “infravalorado”. “Solo se ha valorado puntualmente, con el uso como estudio de grabación de discos en la década de los 70 y antes de las olimpiadas, cuando se grabó el himno ‘Barcelona’, de Montserrat Caballé y Freddie Mercury”, resalta Ratera. Cree que habría tenido potencial para alojar un centro de congresos o programar actividad cultural, con una reducción de aforo y una reforma para adecuarlo a la normativa.

La entrada del antiguo teatro de las Llars Mundet, que se convertirá en el centro de neurociencias que la UB promueve. / FERRAN NADEU
“Un gran auditorio para 1.300 personas es muy difícil de reaprovechar; a nivel de equipamientos culturales, ya no se hacen tan grandes”, observa Juvillà. “Tiene una pendiente enorme, está dimensionado para que se sienten niños y para los adultos queda muy estrecho, todo ha quedado muy fuera de normativa”, agrega Lezcano.
“Es tan singular que cuando no se puede usar como teatro no tiene una alternativa, es lo que ha pasado durante 35 años", sostiene el miembro de la UB. Defiende que el BCAN permite relanzar el antiguo teatro. "Es un espacio con volumen suficiente para acoplar el centro de investigación”, evalúa Lezcano. Ante la próxima transformación del inmueble, Ratera pide documentar de forma pormenorizada “todo lo que se desmonte”. Además, confía en que, con el debate que ha propiciado, “se genere una corriente positiva para conservar los máximos atributos posibles”.
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