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Reclamación del centro

Sant Cugat desbloquea la cocina de la polémica escuela La Mirada, que lleva nueve años en módulos

El Ayuntamiento alquila un local municipal en Volpelleres (18.528 € al año) y destina 37.000 € a su adecuación para que los 450 alumnos dejen el cátering mientras el nuevo edificio sigue sin fecha

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Protesta de las familias de la escuela La Mirada, en Sant Cugat

Protesta de las familias de la escuela La Mirada, en Sant Cugat / JORDI COTRINA

Clàudia Mas

Clàudia Mas

Sant Cugat del Vallès
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La escuela pública La Mirada de Sant Cugat del Vallès, que lleva cerca de nueve años funcionando en módulos provisionales, dispondrá de una cocina propia, aunque sea de forma temporal y algo que ha sido recalamado intensamente las últimas semanas por las familias del centro. El Ayuntamiento ha aprobado el alquiler de un local municipal para ubicar el servicio de cocina y comedor del centro, actualmente el único de la ciudad que depende de un servicio de cátering externo para unos 450 alumnos.

El Consell Rector del Organisme Autònom Municipal d’Educació (OAME) ha dado luz verde al arrendamiento de un local propiedad de arrendamiento, situado en la calle Benet Cortada, en el barrio de Volpelleres. El contrato se iniciará el 1 de enero de 2026, tendrá una duración de cuatro años y un coste de 18.528 euros anuales. Las obras de adecuación del espacio, de unos 121 metros cuadrados, comenzarán a partir del 8 de enero y cuentan con un presupuesto estimado de 37.000 euros.

El objetivo, según el consistorio, es dotar al centro de una infraestructura de cocina propia mientras se mantiene la situación provisional de la escuela y avanza el proyecto del edificio definitivo. La regidora de Educación, Carme Ardid (Junts), subraya que la decisión busca “dar respuesta a una necesidad real del centro y garantizar un servicio de comedor de calidad en condiciones equiparables al resto de escuelas públicas del municipio”.

El alcalde, Josep Maria Vallès (Junts), ha explicado en declaraciones a este diario que desde el inicio de su mandato se buscó una solución viable tras años de judicialización y retrasos en la construcción del nuevo edificio. “Antes de ser alcalde, ya había planteado buscar alternativas para la escuela, porque el proceso estaba judicializado. Cuando asumí el cargo, identificamos varias posibilidades y, aunque no todas eran viables por proximidad a otros centros o por planificación urbanística, seguimos trabajando hasta encontrar una opción adecuada”, ha señalado Vallès. Una tónica en que ya quedó reflejada en la carta que envió a las familias el pasado 12 de diciembre y a la que ha tenido acceso este diario.

El alcalde subraya que la mejora de la provisionalidad ha sido una prioridad: “Mientras se desarrolla la construcción del edificio definitivo, hemos ido solucionando carencias del día a día: habilitación de patios, mejoras en espacios y, ahora, la cocina provisional para el comedor. Queremos que los alumnos dispongan de las mejores condiciones posibles durante este periodo”.

Sobre las críticas recibidas por el retraso en la instalación de la cocina, Vallès defiende que el proceso ha sido transparente y participativo: “La comunidad educativa, la directora y la AFA han estado informadas de cada paso. El proceso sigue su curso administrativo y urbanístico, y la construcción del nuevo edificio no se ha detenido en ningún momento”.

Fuerte presión y movilización

La medida llega en un contexto de fuerte presión por parte de la comunidad educativa. El jueves pasado, alumnos de tercero a sexto de Primaria, junto con familias y docentes, protagonizaron una movilización frente al Ayuntamiento, con un almuerzo reivindicativo para reclamar la construcción de una cocina escolar. La protesta recordaba que La Mirada es el único centro público de Sant Cugat sin cocina propia y que, pese a los anuncios municipales, la situación se ha prolongado durante casi una década.

El local alquilado estará destinado exclusivamente a la preparación de comidas y permitirá que los menús se elaboren in situ, como ocurre en el resto de escuelas públicas de Sant Cugat. El contrato contempla, además, la cesión del espacio a la AFA del centro, reforzando su papel en la gestión del servicio de comedor.

El Ayuntamiento defiende que, aunque la dotación de cocinas escolares no es una competencia municipal directa, la decisión responde a un criterio de equidad entre centros y a la voluntad de acompañar a la comunidad educativa mientras no se dispone del edificio definitivo. En paralelo, el consistorio mantiene las conversaciones con el Departament d’Educació de la Generalitat para cerrar el convenio que haga posible la construcción de la nueva escuela.

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