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Espíritu navideño

El Parc del Fòrum de Barcelona se tiñe de rojo en la Cursa de Papá Noel

3.300 corredores, familias y disfraces llenan la ciudad de espíritu navideño en una cita popular para celebrar la Navidad haciendo deporte

Madrid celebra la XIV Carrera Solidaria de Papá Noel con récord: 11.000 corredores tiñen de rojo Recoletos bajo la lluvia

Daniela Cabeza

Daniela Cabeza

Barcelona
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La Cursa de Papá Noel ha vuelto a convertir este domingo el Parc del Fòrum de Barcelona en un auténtico escenario navideño al aire libre. Un total de 3.300 personas han participado en esta cita festiva, con salida y llegada en el mismo punto y un recorrido íntegramente por el parque. Gorros rojos, barbas blancas, música, risas y un sol brillante han acompañado a corredores de todas las edades en una mañana marcada por el buen humor y el ambiente familiar.

El ambiente era el de una gran fiesta popular: familias enteras disfrazadas, grupos de amigos haciéndose fotos antes de la salida, niños corriendo de la mano de sus padres y personas mayores caminando tranquilamente. No se hablaba de tiempos ni de marcas, sino de disfrutar, de reunirse y de vivir la Navidad de una forma activa y compartida. Entre los participantes también han destacado los pequeños elfos, niños y niñas vestidos de verde que han aportado aún más color y fantasía a la cursa.

Una cursa para todos: familias, tradición y espíritu navideño

Uno de los corredores habituales ha sido Juan, de 60 años, que ha completado los cinco kilómetros en 20 minutos. Para él, esta cursa es toda una tradición navideña: "Siempre he corrido esta carrera disfrazado; llevo haciéndola más de diez años. Me encanta participar todos juntos, reunirnos en Navidad y hacerlo casi al final del año". Acostumbrado a pruebas más largas como las maratones, valora especialmente el carácter corto y popular de esta cursa.

El disfraz, eso sí, le ha jugado una mala pasada: "El pantalón es muy apretado, da calor y es un poco fastidioso pero abriga y tuve que apañarme con uno corto". Aun así, ha decidido apretar en los últimos kilómetros y ha cruzado la meta satisfecho. Su consejo es claro: venir a correr porque es divertido, saludable y ayuda a quitar el estrés gracias al ambiente navideño.

Corredores durante la cursa.

Corredores durante la cursa. / Jordi Otix

En la meta se ha reecontrado con su amigo Jaime, de 50 años, que ha llegado dos minutos después, con un tiempo de 22 minutos. Para Jaime, esta carrera es ya una tradición: "Siempre participamos en las carreras de Papá Noel. Correr de Papá Noel una vez al año va muy bien, es divertido". Destaca el carácter familiar del evento, con presencia de niños, familias y personas mayores. Aunque ha decidido no llevar la vestimenta completa, lo tiene claro: "La barba y el pantalón son súper incómodos, no lo recomiendo". Aun así, anima a todo el mundo a participar el próximo año, especialmente por lo emocionante que es compartirlo en familia.

Los dos amigos ya tienen marcado en rojo el calendario: el 26 de diciembre, día de Sant Esteve, participarán en la 46ª San Silvestre del Masnou y también en la Cursa dels Nassos de Barcelona, citas que para ellos ya son toda una tradición para despedir el año corriendo.

Ese espíritu intergeneracional también lo representan Consuelo (60 años), su hija Andrea (38) y su nieta Aitana (12), que corren juntas siempre que pueden. "Somos corredoras todas, es una tradición", han explicado. Para ellas, correr en estas fechas tiene un significado especial: "Acabas el año haciendo deporte, porque el deporte es salud". Consuelo asegura que siempre ha inculcado estos valores a su hija y a su nieta, y ya tienen previsto participar también en la Cursa dels Nassos para despedir el año.

Aunque reconocen que el disfraz no es lo más cómodo - el pantalón aprieta, da calor y pica - , también destacan su parte positiva: "Al ser corredoras habituales, mola más ir así, vas guapa, la gente te mira y te da una motivación extra". Los ánimos del público, la música y el colorido del recorrido convierten la carrera en una experiencia distinta de las otras pruebas populares.

Un niño pequeño con un traje verde de elfo.

Un niño pequeño vestido de elfo. / Jordi Otix

Una de las historias más emotivas ha sido la de Dolors, de 71 años, que ha participado acompañada por toda su familia: nietos, sobrinos, primos e hijos. Era su primera vez en esta evento y, aunque tuvo que completarla caminando por molestias en la rodilla, lo ha hecho con una gran sonrisa. "Hemos ido todos juntos, unos delante y otros detrás. Lo importante es participar", ha explicado. El calor del disfraz y la barba, especialmente en un día tan soleado, ha sido lo más duro, pero ha terminado con ganas de repetir el próximo año si el cuerpo se lo permite.

La Cursa de Papá Noel se ha vuelto a demostrar que el deporte puede ser una gran fiesta colectiva, un punto de encuentro entre generaciones y una forma alegre y saludable de vivir la Navidad. Aquí, más allá del cronómetro, lo que cuenta es salir, compartir y disfrutar.

Magia y baile para todos

Como colofón a la jornada, al finalizar la cursa, las familias que lo han deseado han podido vivir uno de los momentos más especiales del día con la presencia del Papá Noel original. Los más pequeños han tenido la oportunidad de entregarle su carta, y hablar con él, y además todos los participantes han podido disfrutar de una zona animada de baile, poniendo el broche mágico a un día marcado por el deporte, la ilusión y el espíritu navideño compartido.

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