Transporte irregular de viajeros
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Vehículos inmovilizados con cepo tras ser detectados realizando servicios de taxi pirata. / Zowy Voeten / EPC

La escena es conocida por muchos viajeros: tras aterrizar y salir al vestíbulo de la terminal del aeropuerto de Barcelona-El Prat, aparece algún hombre que se acerca con un insistente "¿Taxi? ¿Taxi?", tratando de captar clientes para ofrecerles un traslado de forma ilegal. Es la cara más visible de los conocidos como taxistas piratas, personas que realizan traslados de pasajeros sin ningún tipo de autorización. Pero esta práctica va mucho más allá de esos captadores que actúan a la vista de todos.
Los Mossos d'Esquadra tienen este fenómeno en el punto de mira y realizan controles casi a diario. Este viernes han llevado a cabo un dispositivo ampliado con efectivos de Inspecció de Treball de la Generalitat de Catalunya y Policía Nacional para ir más allá de la captación y detectar tanto transporte clandestino de pasajeros como explotación laboral de conductores. El despliegue se ha saldado con la identificación de 11 conductores, de los cuales cinco eran irregulares. Por su parte, la Policía Nacional ha abierto cinco expedientes por extranjería, mientras que Inspecció de Treball ha incoado siete expedientes por irregularidades laborales. Además, una persona ha quedado investigada y se ha inmovilizado un vehículo que operaba sin autorización para transportar pasajeros.
Según explican fuentes policiales, existe una red de transporte irregular que pasa desapercibida, vinculada a grandes plataformas de reserva de alojamientos que ofrecen servicios de traslado, más conocidos como "transfers". En estos casos, el usuario contrata el desplazamiento por internet de forma aparentemente legal, pero el servicio acaba siendo prestado por empresas subcontratadas que, en ocasiones, emplean a conductores sin licencia, sin contrato o en condiciones de explotación. Esta cadena de subcontrataciones les permite ofrecer precios económicos que generan competencia desleal para los taxistas y VTC que sí cumplen la normativa, y que pagan grandes cantidades de dinero para poder trabajar legalmente en el aeropuerto.

Agentes de los Mossos d’Esquadra supervisan en tiempo real las cámaras de videovigilancia del Aeropuerto de Barcelona-El Prat. / Zowy Voeten / EPC
Explotación laboral
El dispositivo de este viernes se ha centrado por primera vez en el ámbito laboral. En él, los inspectores del Departament de Treball de la Generalitat han estado controlando si los conductores identificados están contratados, por quién y bajo qué condiciones. “A veces vienen al aeropuerto a trabajar para una empresa pero sin contrato; en otros casos, el contrato declara muchas menos horas de las que realmente realizan”, explican fuentes policiales.
Las empresas que emplean a estos conductores precarios se enfrentan a multas a partir de 10.000 euros por cada trabajador irregular detectado. Según fuentes policiales consultadas por este diario, en muchos casos los propios conductores no son conscientes de la gravedad de la situación en la que se encuentran. “Los conductores, pobres, son los últimos desgraciados de un eslabón”, reconocen los agentes.
Y es que, en estos dispositivos, los investigadores han detectado conductores que realizan jornadas de hasta 12 horas diarias por unos 400 euros al mes y sin ningún tipo de garantía laboral. A este escaso salario se le suma una pequeña comisión que las empresas asignan a través de chats internos de WhatsApp, donde los conductores compiten entre sí ofreciendo el precio más bajo para un trayecto. Quien presenta la oferta más barata se queda con el servicio.
“Al final, no sabes en qué coche te estás subiendo”, resume el subinspector subjefe del Área Regional de Seguridad Aeroportuaria (ARSA) de los Mossos, Marc Alabernia. “La gente no sabe qué está contratando”, lamenta el subinspector. Y advierte: “Cosas baratas no hay; si un servicio es barato, es por algo”.

Dispositivo policial en El Prat contra los taxistas pirata y explotación laboral en los traslados al aeropuerto / G. M.
Por su parte, la Policía Nacional ha intervenido en el operativo por sus competencias en materia de extranjería, ya que la mayoría de estos conductores irregulares son foráneos. De hecho, durante la mañana de este viernes, este diario ha presenciado la detención de tres mujeres que eran conductoras piratas y también estaban en situación irregular en el país.
Coches inmovilizados y multas
Durante la cobertura de este dispositivo, los agentes de la Unidad de Tráfico de los Mossos han detectado en el parking del aeropuerto a un joven conductor que transportaba clientes en un vehículo de alta gama con matrícula azul, propia del transporte de viajeros. Sin embargo, el titular del vehículo no coincidía con el titular de la licencia, un requisito imprescindible para operar. Aunque el coche tenía matrícula de VTC, no podía prestar servicio en el aeropuerto, por lo que el propietario ha sido denunciado y, el coche, inmovilizado.
No disponer de la autorización para transportar viajeros en el aeropuerto conlleva una sanción de 4.001 euros y la inmovilización inmediata del vehículo con un cepo. Además, hasta que se paga la multa, el vehículo no puede salir del recinto. “Retenemos dos o tres vehículos al día por este motivo”, señalan las fuentes policiales consultadas por EL PERIÓDICO. En una de las rotondas del recinto aeroportuario, este diario pudo ver unos ocho coches inmovilizados cuyos propietarios aún no habían abonado la multa.
La presión contra el transporte ilegal de pasajeros es tal que la unidad de Tráfico de los Mossos ha abierto una oficina permanente en el aeropuerto, ya que antes tenían que desplazarse desde la central de Sant Feliu de Llobregat para realizar los trámites.

Vehículos inmovilizados con cepo tras ser detectados realizando servicios de taxi pirata en el aeropuerto de Barcelona. / Zowy Voeten / EPC
El cliente, víctima colateral
Los viajeros que contratan estos servicios irregulares son, en muchos casos, víctimas sin saberlo. “El cliente es el perjudicado y no es consciente de que la empresa subcontratada es fraudulenta”, explican los Mossos. Cuando los policías pillan estos taxistas piratas y los pasajeros se quedan sin su traslado, los propios agentes se encargan de acompañarles a la zona donde pueden coger taxis legales.
Una lucha diaria
Los Mossos d’Esquadra realizan operaciones casi diarias contra el transporte ilegal de pasajeros en El Prat con dispositivos en los accesos por carretera al aeropuerto. Un lugar que describen como un “cuello de botella”, ya que todos los vehículos tienen que pasar irremediablemente por la misma zona, y eso les permite filtrar con facilidad aquellos que les resultan sospechosos.
En lo que va de año, la policía catalana ha realizado más de 300 controles de vehículos en El Prat. Muchos de los taxistas pirata detectados operan también en zonas hoteleras de la Costa Daurada o la Costa Brava, donde captan a turistas para llevarlos al aeropuerto sin disponer de ninguna licencia. Por este motivo, reclaman la colaboración de las policías locales de estos municipios para intensificar la detección de esta práctica.
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