Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tras el desahucio masivo

Desalojados del B9 de Badalona intentan ocupar otros espacios a la desesperada: "Es difícil, la policía está por todos lados"

Algunos de los expulsados del instituto reconocen que han intentado forzar la entrada de propiedades deshabitadas después de quedarse sin techo, como habría conseguido ya al menos una decena de personas

Los desalojados del instituto B9 de Badalona levantan la acampada ante el despliegue policial para desmontarla

Expertos de la ONU condenan el desalojo del B9 en Badalona y el "discurso estigmatizador" de las autoridades

Desalojados del antiguo instituto B9 de Badalona, durante el operativo policial para desmontar la acampada frente al edificio desahuciado.

Desalojados del antiguo instituto B9 de Badalona, durante el operativo policial para desmontar la acampada frente al edificio desahuciado. / Zowy Voeten / EPC

Badalona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Usumane se debate entre dos posibilidades: o comprar una cizalla que rompa candados para guarecerse bajo un techo o hacerse con un billete con destino a Francia, para buscar amparo con su tía. Desahuciado el miércoles junto a decenas de africanos del viejo instituto B9 de Badalona, confiesa que sopesa una u otra opción para escapar de la calle, donde ha acampado frente al edificio desalojado durante dos noches gélidas: “No puedo aguantar así… He estado mirando el precio de una cizalla, pero no tengo dinero para comprarla… Quizá podría con un amigo y pagarla entre los dos. También he pensado reunir dinero para marcharme a Francia e irme con mi mujer y mi hija”.

Empujado por la desesperación, revela que trató de forzar la entrada de un domicilio este jueves. Lo hizo sin salir de Badalona, en las proximidades del B9, tapiado y cutodiado por la policía mientras las labores preliminares al derribo ya han comenzado. Usumane relata que la tentativa acabó por truncarse. “Los vecinos no querían y llamaron a la policía, que está vigilando”, cuenta. “Es una casa antigua, pero el piso está vacío, debe ser como nuevo… Solo iba a ir yo con mi familia. También tengo dos amigos, muy tranquilos”.

Recalca que nadie del Ayuntamiento de Badalona u otra institución le ha ofrecido una plaza de albergue. Destaca también que está en manos de los servicios sociales de la ciudad, pero añade que no le han concedido cita tras el desalojo. Con ese panorama, admite que sigue rastreando dónde refugiarse. “Estoy buscando”, asegura. Dice saber de un par de viviendas más deshabitadas por el mismo contorno del B9. “Pero ahora mismo no se pueden abrir”, agrega. ¿Por qué? “Por la policía”, responde. “Está por todos lados”, observa.

Con discreción

La Asociación de Vecinos del Remei, donde se halla el B9, ya afirmó este jueves que se ha visto a algunos desalojados tratando de levantar persianas y romper candados, tras quedarse sin lugar donde cobijarse. En ese contexto, fuentes consultadas este viernes sostienen que en torno a una decena de expulsados del B9 sí han conseguido supuestamente ocupar una finca.

Según ese relato, habrían accedido con sigilo el mismo día del lanzamiento del abandonado centro educativo y suman ya un par de noches en el interior de la nueva ubicación que han localizado. Aún no han dado señales de encontrarse allí dentro y llevan el lugar en secreto, para evitar que los echen de nuevo.

BADALONA 19/12/2025 Sociedad. Operativo policial para desmontar la acampada de los desalojados del b9. FOTO de ZOWY VOETEN

Acampados en las inmediaciones del instituto desalojado B9, en Badalona. / Zowy Voeten / EPC

En la zona de la Fábrica de Cartón de Sant Adrià de Besòs también han surgido suspicacias vecinales por posibles intentos de ocupaciones. De hecho, fuentes policiales confirman una tentativa esta semana, detectada durante una inspección policial. Una patrulla ha permanecido fija en el enclave, resguardando el área de posibles entradas irregulares.

Mamadou declara también haber participado en intentos de ocupación tras tener que salir del B9. Lo comenta reunido con otros muchachos delante de una fogata al amanecer de este viernes, antes de que la Guardia Urbana se personara para forzar que el campamento se levantase. “Logramos abrir tres puertas por aquí cerca, pero nos las han cerrado”, manifiesta. Dice que lo hicieron a primera hora de la mañana del jueves, pero que una intervención rápida desbarató el propósito. “En este momento, estamos buscando sitios para salir de la calle”, señala.

En calles y playas

Aunque el grueso permanece en los aledaños del B9, parte de los desahuciados se ha desplazado a otros lugares del entorno. Los servicios sociales se han responsabilizado de una decena de personas. Otros han podido realojarse en habitaciones, como la quincena conseguida por la entidad Badalona Acull. Aparte, algunos subsaharianos se han instalado en la playa.

En parte se hallan desperdigados en la costa de Badalona, aseguran otros desalojados. Unos pocos se han asentado en la playa del Litoral de Sant Adrià y su paseo, donde ya hace tiempo que acampan personas sin hogar. Uno de los habitantes del B9 apunta también que hay quien se ha trasladado a una gran zona de aparcamiento próxima al instituto.

BADALONA 19/12/2025 Sociedad. Operativo policial para desmontar la acampada de los desalojados del b9. FOTO de ZOWY VOETEN

Un acampado desmonta una tienda en las inmediaciones del desocupado instituto B9, en Badalona. / Zowy Voeten / EPC

Demba, también expulsado del B9 el miércoles al despuntar el día, ha optado por marcharse a vivir solo a la intemperie en el barrio de La Pau. Llevaba poco tiempo dentro del desmantelado centro educativo. “Llegué hace dos meses, tuve que pagar 1.200 euros para entrar”, atestigua.

Dice que, con esa tarifa, podía disponer de un cuarto en el sector de los senegaleses. “He perdido todo mi dinero”, lamenta Demba. “Tengo 45 años y es la primera vez en mi vida que duermo dos días en la calle”, reconoce. Explica que, en previsión de que se ejecutara la orden de desahucio, el domingo ya retiró sus enseres, que oculta durante el día para que no se los roben.

En cambio, otros desalojados exponen que en el B9 permanecen parte de sus pertenencias, incluso documentación que les resulta precisa, sin que la hayan podido recuperar. “Todas mis cosas están dentro”, protesta Usumane. “Mi ropa, dos bambas, mi patinete, mi pasaporte… -desgrana- Ayer pregunté a los Mossos si me dejaba entrar a mi habitación. Rompieron la casa y ahora no puedo entrar. Estaba a punto de sacarme los papeles, pero sin el pasaporte no los puedo sacar”.

Suscríbete para seguir leyendo