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Tercer día en la calle

Los desalojados del instituto B9 de Badalona levantan la acampada ante el despliegue policial para desmontarla

Los agentes han instado a los acampados a retirar las tiendas y apagar las hogueras para dejar paso a vehículos de la limpieza, lo que ha provocado momentos de tensión y discusiones entre los policías y los concentrados

El Govern reclama a Albiol que dé alojamiento urgente a los desalojados del B9

Operativo policial para desmontar la acampada de los desalojados del B9

ZOWY VOETEN

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Badalona
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Los expulsados del viejo instituto B9, en Badalona, han desmontando provisionalmente el campamento en que se habían instalado justo delante del edificio desahuciado el pasado miércoles. Un dispositivo policial con más de una decena de furgones, una cuarentena de antidisturbios y agentes de la Guardia Urbana ha instado a los acampados a retirar las tiendas de campaña y apagar las hogueras esta mañana para dejar entrar a equipos de limpieza a la plaza en que los desalojados se han establecido, al no ofrecérseles un albergue o un techo bajo el que cobijarse.

La policía ha alegado condiciones de insalubridad en la explanada en la que se reúnen entre medio centenar y un centenar de personas de origen subsahariano, que fueron desalojadas del antiguo centro educativo. Al mismo tiempo, ha comunicado a los concentrados que pueden quedarse en la vía pública, pero ha advertido que no se les permite que acampen ni que prendan fuego para combatir las bajas temperaturas.

Ante la alerta de una posible intervención de los antisturbios para despejar la zona, los concentrados y las entidades que los respaldan han aceptado levantar la acampada a media mañana para que se limpiase el espacio. Una vez que han plegado las tiendas y han sofocado las llamas, camiones, barrenderos y barredoras han irrumpido en el lugar para cargar y trasladar escombros. Algunos de los acampados han echado una mano al personal de la brigada municipal a barrer, así como para quitar cartones y desechos. Varios de los presentes han ironizado con que nunca se había limpiado tanto como hoy la plaza, situada en un rincón degradado del barrio de Sant Roc, uno de los más pobres del área metropolitana.

Tras una mañana movida, queda por despejar la incógnita de dónde los desalojados pasarán esta próxima noche. Los congregados -vigilados en todo momento por la Guardia Urbana- no tienen garantía de poder volver a pernoctar en la explanada, lo que a priori no se les permitirá si vuelven a poner las tiendas y encender fogatas.

Los grupos que les dan apoyo consideran que las tareas de limpieza son una medida de presión para tratar de agotar y dispersar a los acampados. Temen que no se les deje volver a establecerse en el mismo punto, situado entre varios bloques. A su vez, han resaltado que el relator de la ONU por el derecho a la vivienda ha condenado el caso de Badalona como una "grave violación" de las libertades fundamentales. También han instado a la Generalitat a que proporcione alojamiento a los damnificados.

Con el ambiente enrarecido y mientras la mañana se prolongaba, entre los policías y los africanos se ha tendido un cierto juego del gato y el ratón. Un doble cordón de antidisturbios ha mantenido replegados a los desalojados en las inmediaciones de la plaza después de recogerse el campamento. Una vez aseada la explanada y mientras los trabajos se extendían por más calles del entorno, parte de los subsaharianos ha vuelto al lugar de la acampada, arrastrando maletas y pertenencias. Se han sentado en el suelo, sin reinstalar el campamento, mientras los antidisturbios los rodeaban. Los expulsados del B9 anticipan que, en caso de que no se les deje permanecer en la plaza, buscarán otro emplazamiento a la intemperie en el que plantar las tiendas, a falta de un alojamiento alternativo.

Despliegue imprevisto

El segundo día de acampada de los desalojados del B9 ha amanecido con tensión. La Guardia Urbana de Badalona se han desplegado hacia las 08:00 horas a lado y lado del campamento, con intención de desmontarlo. Tras el desahucio del equipamiento en que llegaron a malvivir unas 400 personas, se habían instalado una veintena de tiendas frente al antiguo instituto. Ante el frío que arrecia este viernes, los acampados se resguardaban al amanecer alrededor de varias lumbres.

Las indicaciones de los agentes, que han sorprendido a parte de los concentrados ya de pie y otros mientras acababan de desperezarse, han provocado ciertos momentos de tensión, gritos y discusión entre policías y algunos acampados. La Guardia Urbana ha dado margen hasta las 10:00 horas para que las personas asentadas en la plaza desmontasen las tiendas por su cuenta. En caso contrario, se ha avisado de que unidades antidisturbios desmantelarían el campamento.

Ante las peticiones de que apaguen las fogatas, algunos de los presentes han replicado que tienen que hacer frente al frío sin que se les haya brindado refugiarse bajo un techo. La policía se ha mantenido apostada durante toda la mañana en el lugar donde se había montado el campamento y frente al B9.

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