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Entrevista

Álex Pastor, exalcalde de Badalona: "Como persona merezco otra oportunidad; al personaje público lo enterré aquella noche"

El expolítico explica a EL PERIÓDICO cómo ha superado una depresión y una adicción al alcohol cinco años después de ser detenido

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PERFIL | Àlex Pastor, de funcionario a alcalde de Badalona en tres años

Entrevista al exalcalde de Badalona Àlex Pastor

Entrevista al exalcalde de Badalona Álex Pastor / Foto: Zowy Voeten | Vídeo: Zowy Voeten y Patricio Ortiz

Manuel Arenas

Manuel Arenas

Badalona
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Álex Pastor (Barcelona, 1979) vive hoy "feliz" como vecino 'anónimo' de Badalona. Pasa mucho tiempo con su familia, sale a correr por la zona del Gorg y trabaja como técnico de Recursos Humanos en el Ayuntamiento. El exalcalde socialista disfruta de una segunda vida "normal" tras dejar atrás una depresión y una adicción al alcohol que se materializaron la fatídica noche del 21 de abril del 2020. Fue entonces cuando acabó convertido en "el puto meme del día" al ser detenido en pleno confinamiento pandémico, narra en 'Fuego', el crudísimo libro de memorias que acaba de publicar.

Pregunta (P). Cinco años de silencio. ¿Por qué habla ahora?

Respuesta (R). Porque antes no podía: necesitaba curarme. Curarme de mi adicción al alcohol y de una depresión agravada por una fobia social. A día de hoy puedo decir que estoy bien, pero no puedo bajar la guardia porque todas las personas que hemos pasado por este tipo de enfermedades sabemos que siempre puede haber una sombra de duda de que vuelva a aparecer.

P. ¿Cómo ha sido el proceso de recuperación?

R. Hay que separar el personaje público de la persona. El primero murió y lo enterramos aquella noche. Yo mismo firmé los ceses de todos mis cargos políticos e institucionales. La persona tardó mucho tiempo en digerirlo. A mí, como Álex Pastor, como persona y vecino de Badalona, al principio me dolió mucho: aún sabiendo que el error era mío, no entendí aquel escarnio de ser un meme nacional. Sobre todo porque que soy padre e hijo. Y eso duele. Al principio todo era rabia y odio. Pero ahora puedo decir que estoy bien.

P. ¿Cuándo ubica el origen de su depresión?

R. Yo llego a la alcaldía en perfectas condiciones. Pero hay un momento en que se desestabiliza mi vida privada y empieza a aparecer la ansiedad y lo que acaba siendo depresión a raíz de un consumo de alcohol que lo agrava. Hablaría de meses. Meses en que cada noche bebía y lloraba mientras por las mañanas todo eran fotos y sonrisas. Y lo hice así por el estigma de la salud mental. Cuando una persona que representa a un conjunto tiene una enfermedad mental, lo que tiene que hacer es retirarse inmediatamente, que es lo que yo no hice. ¿Por qué? Porque en política, como en la mayoría de medios de poder, la persona con una enfermedad es débil, y un débil no sirve para dirigir.

P. Hablemos de la noche del 21 de abril del 2020. Admite hechos como su embriaguez o el mordisco a un ‘mosso’, pero en su libro alude a “órdenes políticas claras por parte de quien no era de su misma cuerda y gobernaba a los polícias”. ¿Su "escarnio público" tuvo tintes políticos?

R. El escarnio público tuvo tintes políticos, sobradamente. A mi detención la bañan de unas siglas para parecer que se le puede ganar la batalla a cierto partido político porque hay una persona que ha cometido un error. Y ese partido político, para intentar aparentar que el error no es suyo sino de una persona, lo que hace es cortar el fuego. Yo asumo que lo que hice fue un error personal, pero sí creo que faltó humanidad.

P. Aquí habla de su partido.

R. Hablo de mi partido, pero podría hablar incluso de mis rivales políticos: ninguno se preocupó de si yo estaba vivo o muerto al día siguiente. Y era gente con la que había un roce personal. Pero en las cunas de poder eso no importa, porque en ellas hay una parte que es psicópata: hay un objetivo, en este caso la alcaldía, y quienes se pongan en medio son un obstáculo para conseguirlo. El desprestigio de la política viene dado por vivir en una sociedad 'Sálvame Deluxe'. Aunque debo decir que también he recibido llamadas de apoyo.

Retrato del exalcalde de Badalona, Álex Pastor.

Retrato del exalcalde de Badalona Álex Pastor. / Zowy Voeten / EPC

P. En su libro ubica esos memes virales como el origen de su fobia social.

R. Claro: la fobia social nace ahí. Nace en el momento en que yo salgo del calabozo y veo todas las noticias al hablar con mi hija, que me puso al día. Ahí estaba totalmente derrotado, hundido.

P. ¿Cómo acabó su caso en los tribunales?

R. Con una conformidad: yo asumí todos los delitos de los que me acusaba la fiscal. La pena fueron ocho meses de cárcel, adonde no entré porque no tenía antecedentes, y una compensación económica a los Mossos. Yo quería pagar con todo y empezar una nueva vida. Tampoco he matado a nadie.

P. En su libro retrata la política con una crudeza descarnada. Critica su "elitismo" y se define como una anomalía. ¿Tan difícil es que un chaval de barrio llegue a ser alcalde?

R. Yo me defino como anomalía porque llegué a la alcaldía con una moción de censura en una Badalona muy polarizada por el 'procés'. La política tiene mucho de Ley de la Selva, de supremacía, y mucha gente no entendió que una persona de barrio, sin una gran preparación académica, llegara a alcalde. Creo que la política debe ser otra cosa. Tiene que bajar mucho más al barro y ser más cercana: lo elitista no suma para quienes nos hemos criado en los barrios.

P. Habla explícitamente de sus ideas suicidas. ¿Qué consejo le daría a alguien en su misma situación?

R. Que no se puede elegir otro camino que no sea el de pedir ayuda. En una depresión no es que te quieras matar, es que no quieres vivir, que es diferente. Una vez te curas, puedes volver a tu vida política: lo único irreversible es la salud mental. Yo nunca podré volver ya a mi vida política por convencimiento propio. Ya no me toca. En su momento, si hubiera hecho una pausa, quién sabe. Pero ahora lo descarto al 100%. Como persona, merezco una segunda oportunidad. Pero al personaje público, al alcalde, yo mismo lo enterré aquella noche cuando cesé de todos mis cargos. No sólo no volveré a estar en política, sino que desestimo cualquier opción de reaparecer como exalcalde. Badalona no se lo merece: yo escribí una página negra de mi ciudad.

P. Pero sí sigue militando en el PSC.

R. Claro: yo del partido nunca me he ido. Estuve suspendido de militancia hasta que cumplí mi condena, pero después seguí. No hago militancia activa porque creo que no toca, pero sigo identificándome con las siglas porque son los valores y la tradición que yo he mamado en casa.

P. ¿Cree que otros políticos de primera línea están pasando por su situación a día de hoy?

R. Sin duda. La política es un escenario en el que todos aparentan vidas perfectas. La realidad es que muchas de ellas siguen adelante con un consumo importante de benzodiazepinas y muchas lágrimas no declaradas públicamente. Empatizo con todos esos políticos que sufren.

P. El perdón está en la esencia de su historia. ¿Ha perdonado Álex Pastor?

R. Sí: hay que perdonar. La historia no se puede borrar, pero tienes que poder reconciliarte contigo mismo. Me he perdonado a mí mismo y a los demás. No hay que guardar rencor a nadie. El rencor también provoca enfermedades, y estoy en una fase de mi vida en que pienso en positivo para avanzar.

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