Un día después de la desocupación
Los desalojados del B9 de Badalona permanecen delante del instituto y crece la inquietud vecinal
Entidades vecinales detectan tensión y se muestran preocupadas por si surgen intentos de ocupar otros edificios, mientras los voluntarios que auxilian a los acampados avisan de una situación "caótica"
Obispos cargan contra la gestión del desalojo del B9 de Badalona: "La solución no pasa por enfrentar a los ciudadanos precarizados"

Un centenar de desalojados amanecen ante el instituto B9 de Badalona tras pasar la noche al raso / FOTO Y VÍDEO: GEMMA SÁNCHEZ BONEL / ACN
Gran parte de los expulsados del viejo instituto B9, en Badalona, continúan acampados frente al edificio vaciado y tapiado, un día y medio después del desahucio. Entre medio centenar y un centenar de personas a los que los Mossos d’Esquadra desalojaron bajo orden judicial han amanecido este jueves en la explanada situada frente al antiguo equipamiento abandonado, instalados en mitad de la calle, entre bloques del barrio de Sant Roc.
Desde la entidad Badalona Acull se está ofreciendo asistencia de urgencia a las personas que han pasado la noche del miércoles en la calle, y que también lo harán este jueves. "La imagen de un centenar de personas durmiendo en la calle, con sus pertenencias por los suelos es deplorable, caótica, impropia del año 2025", sostiene Carles Sagués, portavoz de la entidad, que además apunta a que estas personas no son las únicas que han sido expulsadas del B9 sin alternativa habitacional: "Hay que sumar los que no están aquí, que deben andar desperdigados por la ciudad, bajo un puente, o en la playa". Tal como hicieron tras el desalojo, este jueves la entidad continuará repartiendo entre los afectados comida, mantas y tiendas de campaña: "Prácticamente no han dormido, la noche ha sido muy difícil para ellos".
Mientras los desalojados permanecen en las proximidades del viejo instituto B9, los vecinos próximos al inmueble desocupado muestran su preocupación por la inseguridad en las calles, especialmente en el badalonés barrio del Remei. La asociación vecinal del barrio ha denunciado en un comunicado la “violencia, tensión e inseguridad en el barrio desde hace dos años”.
Enfrentamiento en la calle
Sin ir más lejos, los vecinos explican que este mismo miércoles, el día de la desocupación, “se produjo un nuevo enfrentamiento en nuestras calles, con insultos graves dirigidos a los vecinos, así como una paliza a otra persona ocupante de un edificio”. Lo explicaba a este diario la presidenta de la asociación vecinal del Remei, Silvia Jordán: “Estamos viendo a gente abriendo persianas y forzando candados porque no tienen adonde ir. Los vecinos estamos todos atrincherados en nuestras casas".
Ese temor es compartido por vecinos de los municipios próximos a Badalona. Por ejemplo, este diario ha tenido conocimiento que una entidad vecinal de Sant Adrià de Besòs apercibe de “ir con cuidado con las puertas” de pisos próximos al metro de Artigas por tal de evitar ocupaciones tras el desalojo del B9.

Restos en el interior del antiguo instituto desalojado B9, en Badalona, tras el inicio de los trabajos preliminares de demolición. / Zowy Voeten / EPC
Fuentes consultadas de la Federación de Asociaciones Vecinales de Santa Coloma de Gramenet (FAVGRAM), otra ciudad limítrofe con Badalona, admiten que “el temor entre los vecinos es normal”, pero a su vez se muestran críticas con la iniciativa del alcalde Xavier García Albiol de desalojar a cientos de migrantes sin alternativa habitacional de emergencia. “No es admisible que en plena época de frío tanta gente se vea abocada a quedarse en la calle”, subrayan las fuentes vecinales colomenses.
Tiendas en la playa
Unos pocos desalojados en Badalona se han desplazado a la playa del Litoral, en Sant Adrià de Besòs, y su parque adyacente, en las inmediaciones de la antigua central térmica de las Tres Xemeneies. No hay más de un kilómetro y medio de distancia. Fuentes consultadas informan de que, entre ayer y hoy, han aparecido algunas tiendas de campaña nuevas en torno a la playa.
Hace tiempo que algunas personas sin techo se guarecen acampadas en el paseo del parque del Litoral, medio ocultos entre los bancos y los arbustos. Esta mañana eran visibles tres tiendas de campaña montadas en la arena y una decena en diversos puntos del parque.
Por ahora, ninguna administración se ha prestado para hacerse cargo del realojo de los antiguos ocupantes del B9. El Ayuntamiento de Barcelona ha declarado que no le correponde la responsabilidad y ha afirmado que la solución pasa por "una mirada más allá de lo municipal". A su vez, el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto, ha acusado a Albiol de "dejadez de funciones", al tiempo que ha asegurado que las demás instituciones "han cumplido con su trabajo".
Por su parte, el alcalde ha reiterado que no gastará "ni un euro" en alojamientos para los expulsados, más allá de algo más de una decena de personas de las que los servicios sociales se han responsabilizado. A su vez, los obispos también han cuestionado el desahucio. "Hay inmigrantes que no son regularizados, pero si son desalojados", ha recrimiando el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello.
Badalona Acull lleva días entrevistando a los antiguos ocupantes del B9. Se les pregunta acerca de su situación administrativa, si disponen de documentación en regla u otras casuísticas, como si son demandantes de asilo, si tienen problemas de salud, o si han sufrido algún tipo de violencia. Todo ello, para "sectorializar" las diferentes problemáticas que les atraviesan y con el objetivo de buscar una derivación más ágil a través de las diferentes administraciones.
En paralelo, los primeros trabajos previos a las obras de derribo del instituto ocupado han comenzado este mismo jueves. El Ayuntamiento de Badalona no ha dejado pasar más de 24 horas para comenzar las labores preliminares de demolición del recinto, en el que llegaron a albergarse unas 400 personas, en su mayoría subsaharianos que subsisten buscando chatarra. El gobierno de Albiol prevé echar abajo el centro educativo clausurado para construir una comisaría de la Guardia Urbana. Se cuenta con que el derribo -aún pendiente de adjudicarse- cueste algo más de 300.000 euros.
Los desalojados han pasado la noche encendiendo hogueras para resguardarse del frío, compartiendo comida, acopiando tiendas de campaña y acumulando los enseres con los que pudieron acarrear al abandonar el inmueble. Horas después del desahucio, denunciaron que los carros y las bicicletas de parte de los expulsados quedaron en el interior del B9. Les comporta un apuro, dado que les resulta preciso disponerlos para desplazarse para buscar chatarra y cargar con ella.
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