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Contrato histórico

Siete líneas de bus de Terrassa se verán afectadas por la nueva concesión local de transporte urbano

El Ayuntamiento rediseña la red a diez años vista: fusiona la L7 y la L10, cambia la L4 y la L6, amplía la L5 y rebautiza la LH como L11

La privatización total de la gestión de los buses de Terrassa se reactiva tras paralizarse por la pandemia

Autobusos de Terrassa TMESA

Autobusos de Terrassa TMESA / TMESA

Clàudia Mas

Clàudia Mas

Terrassa
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Siete líneas del autobús urbano de Terrassa (Vallès Occidental) entran en el ámbito del nuevo contrato municipal que debe regir el servicio durante la próxima década. El Ayuntamiento está redactando los pliegos de la nueva concesión —que tendrá una duración de diez años— y ya ha puesto sobre la mesa un primer modelo de red que reordena recorridos, ajusta frecuencias y amplía cobertura sin aumentar el número de vehículos. La propuesta se ha presentado este martes en la conocida como 'Taula de Mobilitat' y afecta, entre otras, a las líneas L7, L10, L4, L15, L6, L5 y LH (que pasará a denominarse L11).

La propuesta se ha explicado delante de representantes de entidades vecinales, sociales e institucionales. El primer teniente de alcalde, Xavier Cardona, ha insistido en que el planteamiento no es definitivo: “Es un punto de partida, no una foto fija para diez años” y ha avanzado que la futura concesión incorporará mecanismos para adaptar el servicio a nuevos barrios, equipamientos o polos de movilidad que aparezcan durante el periodo contractual.

El proceso llega, además, tras una concesión prolongada durante años. El contrato del bus urbano se puso en marcha en 1998 y debía vencer en 2008, pero una primera prórroga lo alargó hasta 2018. Desde entonces, el servicio ha seguido operando bajo extensiones sucesivas.

Desde la oposición, el portavoz del PSC en Terrassa, Javier García, ha situado el foco en los antecedentes de la licitación y en la ausencia de un calendario cerrado. “En 2019 teníamos los pliegos preparados, pero el gobierno de Ballart lo paró. Se está trabajando con la AMTU", ha afirmado en declaraciones a este diario.

El consistorio parte del diagnóstico de que la red actual ha ido creciendo mediante ajustes sucesivos y propone una revisión global con criterios de eficiencia, demanda y coste. El objetivo operativo, según se ha expuesto, es mejorar o mantener las frecuencias sin aumentar el número de autobuses.

Fusión de la L7 y la L10

Uno de los cambios principales es la creación de una conexión norte-sur más directa mediante la fusión de las líneas L7 y L10 en una sola. El ajuste plantea un recorrido más competitivo entre extremos de la ciudad y, como primer impacto, una mejora de la frecuencia entre Les Fonts y el centro, que pasaría de 36 minutos a 20.

El rediseño también busca redistribuir el paso de autobuses por calles estrechas como Sant Antoni, Mas Adei, Garcia Humet o Topete, donde actualmente se concentra una circulación muy seguida. Con la nueva configuración, la frecuencia en estos viales se rebajaría hasta situarse en torno a un autobús cada siete u ocho minutos, frente al paso actual de un vehículo cada cuatro o cinco minutos.

La L4 absorbe la L15

El modelo inicial contempla una reestructuración de la conexión entre Can Parellada y Les Fonts. La L4 se consolidaría como eje principal del barrio e integraría la L15, que desaparecería por su baja demanda, según el planteamiento municipal. Con este cambio, el Ayuntamiento prevé mejorar frecuencias, especialmente en fin de semana, y reforzar la conexión con el centro.

En el mismo paquete de ajustes, el Polígono Industrial Sud ganaría conexión directa con la estación de FGC de Les Fonts tanto en días laborables como en fines de semana.

Otra modificación destacada es la simplificación del trazado de la L6, que conectaría la Estació del Nord con la Plaça de la Dona a través de la avenida 22 de Juliol, con un itinerario más recto.

La L5 hacia Sant Llorenç y la LH pasa a L11

La ampliación territorial es otro de los ejes del modelo. La red de partida prevé prolongar la L5 hasta el barrio de Sant Llorenç, para dar servicio al Polígono Industrial Nord y a nuevos equipamientos previstos en torno al Parc de la República.

Además, la línea LH pasaría a denominarse L11, un cambio de nomenclatura con el que el Ayuntamiento pretende "reforzar su carácter de línea diametral y desligarla de la identificación exclusiva con el hospital".

El trabajo técnico sobre la red se desarrolla en paralelo a la redacción de los pliegos de contratación, un proceso que el Ayuntamiento describe como "complejo". El consistorio quiere avanzar con un diseño jurídicamente sólido, con el objetivo de evitar problemas que han afectado a concesiones anteriores. Entretanto, la oposición insiste en que el calendario sigue abierto: “No hay calendario previsto, pero en 2026 seguro que no saldrá”, reiteró García.

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