Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Informe sobre la precariedad

Uno de cada cuatro vecinos de Barcelona sufre problemas de vivienda, según Càritas

El informe Foessa 2025 destaca que casi el 60% de las personas en situación de exclusión viven en hogares liderados por alguien con trabajo

El documento señala el precio del alquiler como uno de los máximos responsables de la situación

Comedor social de la parroquia de Santa Anna

Comedor social de la parroquia de Santa Anna / MANU MITRU / EPC

Martí Sosa

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Una de cada cuatro personas de Barcelona sufre dificultades relacionadas con la vivienda, afectando a 225.000 hogares y más de 730.000 personas. Este dato se ha expuesto en el informe Foessa 2025 –elaborado por Càritas Diocesana de Barcelona– que se ha presentado esta mañana en una rueda de prensa, en la que han comparecido la jefa del Área Social, Análisis e Incidencia de Càritas Barcelona, Amèlia de Juan; el director de Càritas Barcelona, Eduard Sala, y el arzobispo de Barcelona y presidente de Càritas Barcelona, Joan Josep Omella.

El informe –que se basa en la Encuesta sobre Integración y Necesidad Sociales (Einsfoessa)– ha revelado también que el 37,7% de la población de la diócesis vive bajo una situació de "integración precaria"; que la población extranjera tiene tasas de exclusión 2,4 veces superiores a la no extranjera, y que uno de cada cuatro menores viven en exclusión social, entre otros datos que muestran una extendida precariedad. El arzobispo Omella ha asegurado que las cifras reflejadas en el informe son una muestra de la insolidaridad de la sociedad y –citando al papa Francisco– se ha referido a la "globalización de la indiferencia" como una de las principales causas. Omella también ha apuntado que el informe pretende aproximarse a la realidad en múltiples dimensiones, pero es incapaz de responder a la pregunta de por qué pasa todo esto.

Cifras "ambivalentes"

De Juan ha destacado que, pese a que los datos de exclusión son ligeramente inferiores a los del resto de España y Catalunya, el número de personas que vive en una situación de 'integración precaria' está en aumento. Ha calificado estos datos de "ambivalentes" y ha añadido que el precio de la vivienda está creciendo a un ritmo mayor al que lo hacen los salarios y rentas de la población: "Las situaciones de precariedad claramente se relacionan con capacidad de población para acceder a la vivienda. Tener una vivienda digna y asequible parece que sea cuestión de suerte", ha señalado De Juan.

Con respecto al problema de vivienda, el informe destaca que más del 15% de la población queda en una situación de pobreza severa tras ejecutar el gasto en vivienda, alertando que el lastre que supone el alquiler ha terminado por convertirse en una "trampa de pobreza", según De Juan. La precariedad se ha convertido en "la nueva normalidad" de la diócesis: más de la mitad (57,5%) de las personas en situación de exclusión social viven en hogares liderados por alguien que trabaja. Estas dificultades y carencias relacionadas con la vivienda se multiplican por tres en los hogares donde hay menores, afectando de forma directa a su igualdad de oportunidades: "No podemos permitir que las oportunidades de niños y adolescentes dependan de la suerte que tengan al nacer", ha remarcado De Juan.

Amèlia de Juan, cap de l’Àrea Social, Anàlisi i Incidència de Càritas Barcelona, Eduard Sala, director de Càritas Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, arquebisbe de Barcelona i president de Càritas Barcelona, en la presentació de l'informe FOESSA

De Juan, Omella y Sala en la rueda de prensa de este miércoles / Nazaret Romero / ACN

Los extranjeros y los jóvenes, sin trabajo

La tasa de paro de los extranjeros se encuentra a punto de duplicar a la de las personas con nacionalidad española, con un 12,1% y un 6,8% respectivamente. Mientras que la tasa de paro en el conjunto de la población es del 8,5%, la del colectivo de los jóvenes alcanza el 14,5%, para quienes la meritocracia se está convirtiendo en "una broma de mal gusto", según De Juan.

Sala ha querido destacar que dos tercios de la población considera que la administración debería dedicar más recursos a servicios sociales, mientras que cerca del 60% está dispuesta a pagar más impuestos si ello implica disponer de más servicios y prestaciones. Aunque existe la idea de que aquellos beneficiarios de las prestaciones tienden a acomodarse debido a ellas, el informe apunta como nota positiva que ocho de cada diez personas están de acuerdo con la idea de que los receptores de las ayudas "las necesitan para vivir".

Suscríbete para seguir leyendo