Celebración popular
Los gitanos de La Mina reviven la Navidad flamenca de Barcelona: potaje, cante y baile en la calle
El barrio atrae a numerosos vecinos para recuperar un festejo tradicional que mezcla gastronomía y música, arraigado en la época de los poblados de barracas
MULTIMEDIA | Gitanos hoy: lejos del cliché (y de la normalización)

Músicos flamencos en el acto en que se recuperó la tradicional zambomba navideña gitana en La Mina, en Sant Adrià de Besòs. / CEDIDA

Los vecinos de La Mina han revivido una celebración este fin de semana que, explican quienes promueven y difunden la cultura del pueblo gitano, no se repetía desde la época de los poblados de barracas de Barcelona, el origen de muchas de las familias del vecindario situado en Sant Adrià de Besòs. Habría, pues, que remontarse a los tiempos del Somorrostro, La Perona, Montjuïc y el Camp de la Bota -cuyo rastro se borró al desplazar a sus habitantes a bloques como los de La Mina- para evocar una tarde multitudinaria de juerga y hermandad prenavideña al raso semejante a la de este sábado en el barrio, que reclama atención para no ser solo noticia por altercados o miserias, sino también cuando derrocha personalidad, resistencia y orgullo.
Un buen número de pequeños y mayores se echaron a la calle para rememorar una tradición que, aunque pervive sobre todo en comunidades gitanas del sur de España, nunca arraigó en La Mina con el vigor de antaño, entonces al calor de una hoguera entre construcciones precarias. Le llaman zambomba, una fórmula tan sencilla como distintiva para festejar la Navidad, que atrapa por el estómago y desata alegría. Se dio muestra de ello al pie del busto de Camarón de la Isla, kilómetro cero de la vecindad, dando a degustar el típico potaje de vigilia gitano -a base de garbanzos y bacalao, entre otros ingredientes- y mucho flamenco.

Una vecina repartiendo el típico potaje de vigilia gitano durante la primera zambomba navideña en el barrio de La Mina. / CEDIDA
“Es algo navideño y bueno para el barrio, queremos hacer cosas para que no tenga solo una repercusión negativa”, comenta Basilio Perona, miembro del Centro Cultural Gitano de La Mina. En la asociación barruntaban hace tiempo montar un acto de este tipo, popular y que ocupase la calle de buen ambiente. Aparte de brindar una estampa amable de la zona, el propósito tiene mucho de reencontrarse con costumbres que otorgan identidad.
“Se trata de ir recuperando lo que se perdió hace 40 o 50 años, reclamar que es propio de nuestra cultura y nuestro pueblo y darle visibilidad”, postula Perona. A todo esto, no está de más mencionar que este año se conmemora el 600 aniversario de la llegada del pueblo gitano a la Península Ibérica, seis siglos en los que ha tenido que sobrevivir a la persecución, la marginación y el racismo.

Actuación durante el acto que recuperó tradiciones gitanas navideñas en La Mina, este sábado en Sant Adrià de Besòs. / CEDIDA
Recreado en 'Los Tarantos'
Vigente en Jerez, Arcos de la Frontera o Sevilla, la zambomba plenamente gitana desapareció en Barcelona. No obstante, de su existencia queda registro en un documento de excepción. Se recreó en una escena de ‘Los Tarantos’, el legendario filme en que Carmen Amaya actuó y que fue nominado a los Oscar en 1963.
“Entonces aquí se le llamaba ‘aguilandos’ y, en la película, se ve a gitanos cantando por la calle y con panderetas, que es lo que se hacía”, evoca Perona. “Unos cuantos jóvenes iban de casa en casa, para que les dieran un poco de anís, un pestiño o lo que fuera, la gente se iba incorporando para seguir la fiesta, hasta que se juntaban unos cuantos en torno al fuego”, relata. Reminiscencia de aquel tiempo, sí perdura que “muchos gitanos celebran la Navidad el 23 de diciembre”, como una Nochebuena anticipada, señala Perona.

El tío Ángel y el músico flamenco Falete Perona, durante la bendición del potaje navideño que se repartió en La Mina, en Sant Adrià de Besòs. / CEDIDA
A invocar el espíritu de ese alborozo navideño contribuyó un cartel amplio de artistas flamencos de varios tablaos catalanes que acudieron para la ocasión este sábado a La Mina, con la colaboración entre otros del Taller de Músics, en plena efervescencia por el 45 aniversario de su fundación. Respetando la ancestral veneración a los ancianos en el mundo gitano, se rogó a uno de los mayores que estaba por allí, el tío Ángel, que bendijera el potaje.
“Ha bailado y ha cantado mucha gente en la calle”, ensalza Perona, que no duda en que la convocatoria ha sido un éxito que aspira a no ser flor de un día. “Queremos que tenga continuidad cada año -afirma-. Badalona tiene el árbol de Navidad más grande de España, pero nosotros tenemos la única zambomba gitana popular y en la calle de toda Catalunya”.
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