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Nueva etapa

Cinco negocios históricos en el centro de Barcelona resucitan este diciembre: de comidas a tragos y libros

Nuevos empresarios estrenan proyectos en locales que tuvieron que cerrar y algunos mantienen viva la actividad anterior

La librería Sant Jordi del Gòtic de Barcelona reabre tras su milagroso rescate

El centenario restaurante Can Lluís de Barcelona resucitará en diciembre con nuevos propietarios y chef

Libros y platillos en la nueva etapa de la librería Sant Jordi.

Libros y platillos en la nueva etapa de la librería Sant Jordi. / Manu Mitru / EPC

Patricia Castán

Patricia Castán

Barcelona
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Algunos intentarán seguir la oferta y la singularidad de los negocios que les precedieron, mientras que otros escribirán un punto y aparte, pero los cinco casos tienen como denominador común la resurrección comercial de espacios con historia que tuvieron que cerrar y que este diciembre vuelven a la vida con distintos operadores al timón. Se ubican el el Gòtic, el Raval y el paseo de Gràcia.

El pasado miércoles volvió a subir la persiana la icónica librería Sant Jordi, en la calle de Ferran, tras casi diez meses de cierre que han servido para que el nuevo titular, Rafa Serra, retome el negocio que tripuló hasta su muerte el librero Josep Morales. Mantiene la esencia de antaño, pero en pos de un negocio más acorde a la demanda y la zona, ha incluido una zona de degustación en la trastienda para añadirle atractivo. El empresario que lidera la aventura está al frente de la agencia de viajes Temps d'Oci y los hoteles Salat'SHH (con varios establecimientos en la Costa Brava), pero tiene experiencia porque ya reactivó otra librería, L'Espai Quera, con una propuesta similar.

Barcelona 10/12/2025 Barcelona. La antigua propietaria de la librería, Cristina Riera, y su sucesor al frente del negocio, Rafa Serra. Reapertura librería Sant Jordi. AUTOR: MANU MITRU

Trastienda gastronómica de la librería Sant Jordi. / Manu Mitru / EPC

Su apuesta, tras haberse hecho con el traspaso y un alquiler razonable que permita su viabilidad, mantiene la especialidad en libros de arte, fotografía, diseño e ilustración, pero agrega literatura relacionada con Barcelona o autores locales, para que el viajero se pueda llevar un recuerdo cultural de la ciudad. Y no falta una sección de novela actual, para que cualquier vecino del barrio la tenga al alcance, explicó Serra a este diario. La oferta gastronómica ocupa el 25% del espacio, como zona de degustación complementaria a la actividad principal, al incorporar una licencia C1 que limita sus elaboraciones. Cuentan con un horno Josper para rematar platos de cocina catalana elaborados fuera del local por el equipo de cocineros de la Bodega La Palma. Por tanto, combinarán platos fríos y calientes, guisos incluidos, en un espacio muy íntimo, donde prevé un tíquet medio de 25 euros.

Restaurantes que lo vuelven a ser

A pocos minutos, en pleno paseo de Gràcia con Consell de Cent, la semana pasada abrió el nuevo proyecto del grupo Big Mamma en Barcelona, Circolo Popolare, donde durante durante casi 30 años reinó el antiguo Citrus de AN Grup. Los nuevos titulares han llevado a cabo una reforma integral en sus 900 metros cuadrados para desplegar una trattoria tradicional para todos los públicos, con vistas privilegiadas del eje de oro del comercio local. Su expectativa es sumar unos 3.000 comensales semanales, lo que parece probable ya que tiene cocina ininterrumpida y muchos momentos de lleno.

Cabe recordar que el mismo grupo ya abrió este año Gloria en Enric Granados, también con gastronomía italiana pero algo más sofisticado. No obstante, el origen de la empresa de restauración se sitúa en Francia, donde los emprendedores Tigrane Seydoux y Victor Lugger quisieron dar vida a la auténtica cocina del país vecino. En la actualidad Big Mamma suma más 2.500 empleados en siete países, con presencia también en Madrid, donde tienen tres locales. 

Su nueva propuesta culinaria en Barcelona se inspira en los "los domingos italianos en familia", con entrantes y fritos clásicos, pasta artesanal, enormes pizzas elaboradas en la casa, pescados a la espada y mucho más, a partir de unos 170 productos importados de su cuna, por entre 30 y 40 euros de media. Una de las novedades que han lanzado también la 'pizza al metro' --hasta 80 centímetros--, como es habitual en Italia, idónea para compartir, ya que el local cuenta con algunas mesas grandes, además de un horno gigante que combina gas y leña.

Otro establecimiento que abrirá, en este caso el día 16 de diciembre, será Can Lluís, con nueva propiedad y chef, pero el objetivo de recuperar su estilo de cocina tradicional catalana de siempre y devolver al local el aspecto tal cual fue. Como avanzó EL PERIÓDICO, durante un año y medio, una familia de emprendedores rusos afincados en Catalunya ha llevado a cabo la rehabilitación del espacio, recuperando o reproduciendo su mobiliario, azulejos, pavimentos y decoración.

Barcelona 25/11/2025 El Restaurante Can Lluis del carrer de la Cera, en el Raval, volverá a abrir renovado por sus nuevos propietarios, Denis Minkin y Olga Minkina Fotografía de Ferran Nadeu

Denis M. y su mujer, Olga, a unos días de inaugurar la nueva etapa de Can Lluís.ran NadeuDen / Ferran Nadeu / EPC

Para ello no han escatimado en medios, una vez adquirieron en 2024 el emblemático negocio (de 1929) que llevaba casi tres años cerrado, desde que un fondo de inversión se lo había arrebatado en 2021 a la estirpe que siempre lo había regentado. En su nueva etapa esperan atraer tanto a público del barrio y la ciudad, como a visitantes que quieran conocer la oferta gastronómica tradicional, en un escenario con carácter, que mantiene incluso el impacto de una bomba anarquista en uno de sus comedores. El restaurante tiene categoría 3 --por sus elementos de interés paisajístico-- en el catálogo local de establecimientos emblemáticos de Barcelona de 2016. Por él desfilaron durante décadas artistas, escritores, políticos y futbolistas.

Una bodega y un bar irlandés

También en el Raval reabrió hace poco la Bodega Sagarra, antes bar Sagarra (Xuclà, 9), que se había cerrado por la pandemia, cuando sus anteriores titulares no lograron una moratoria del alquiler y no pudieron continuar al frente. Durante dos décadas había sido un local de barrio asequible y frecuentado por vecinos pese a su proximidad con la Rambla. En estos años hubo un intento de resucitarlo, con otro nombre, por parte del chef Sergi de Meià, aunque su propuesta duró hasta el verano pasado.

Interior de la Bodega Sagarra.

Interior de la Bodega Sagarra. / GC

No es de extrañar que los responsables de haberlo reactivado ahora sean el Grup Confiteria, artífice de haber recuperado más de una veintena de establecimientos con historia en la ciudad, que habían tenido que cerrar por falta de viabilidad, relevo generacional o alquileres inasumibles, y que siguen imparables este 2025. En la nueva etapa como Bodega Sagarra, que recupera el estilo desenfadado e incorpora algún elemento moderno a su interiorismo, regresan a la cocina tradicional de antaño, con algún guiño más actual, dividiendo la carta en cuatro apartados: montaditos, tapas, platillos y charcutería, con una buena selección de vinos, dispuestos a recuperar al cliente local, pero también al turismo que pasea por la zona y busca sabores autóctonos.

También cerca de la Rambla, pero en el lado Gòtic, el local que ocupó el histórico Gran Café (Xuclà, 9), volvió a levantar la persiana el pasado viernes tras unos años de cierre y deterioro, aunque con muy distinta actividad. Ahora es un nuevo Temple Bar, una cervecería de estilo irlandés donde ver partidos de fútbol y rugby, y en algunos horarios beber dos pintas y pagar solo una, como anuncian llamativamente en pantallas instaladas en su fachada.

El nuevo Temple Bar Irish Coffee, donde antes estuvo el Gran Café de la calle de Avinyó.

El nuevo Temple Bar Irish Coffee, donde antes estuvo el Gran Café de la calle de Avinyó. / EP

Como restaurante había abierto en 1970, ocupando la antigua sede de la tienda de máquinas de coser Wertheim de 1897, y se caracteriza por la gran estructura de madera de su fachada en planta baja, y otros elementos que lo hacen formar parte del Catálogo de protección arquitectónica, histórica y paisajística de los establecimientos emblemáticos del Ayuntamiento de Barcelona, en la categoría E2, destinada a edificios de interés.

Ahora las vitrinas de su barra están a rebosar de destilados, y sus mesas de turistas, al estilo del local que los mismos inversores foráneos ya tenían en la calle de Ferran, a pocos pasos.

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