Barceloneando
La implicación personal del Rey con los jóvenes deportistas
Las dos fiestas que se perdió Serrat
Una gala reivindicativa con mucho glamour

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, el presidente de la Fundación Princesa de Girona y su director junto a los jóvenes deportistas premiados. / .

Solo por el entusiasmo y las horas de trabajo que dedican Salva Tasqué, Ingrid Aznar y todo su equipo cada vez que organizan un evento de la Fundación Princesa de Girona, ya vale la pena asistir y, si lo piden, colaborar con ellos. Tasqué es el director que siempre suele vestir con traje y zapatillas, y Aznar, la apasionada directora de los premios. En esta ocasión, los reconocimientos fueron para seis jóvenes deportistas.
Presidió el president de la Generalitat, Salvador Illa, que cada día tiene más dejes de Jordi Pujol; es decir, que en los actos se muestra más próximo y cercano con los asistentes. Estaba acompañado por el delegado del Gobierno, Carlos Prieto, y por el presidente de la Fundación, Francisco Belil.
La primera edición de estos premios contó con el impulso personal del Rey Felipe VI y con el visto bueno de la Reina y el patronato de la Fundación, que buscaban una forma de conectar con los jóvenes deportistas. Así, todos los galardonados recibirán la felicitación de del Rey, de la Reina y de Leonor, la princesa de Asturias y Girona. La implicación de la Casa Real ha resultado decisiva para que estos premios salieran adelante.
Pues sí, el jurado tuvo un papel relevante: por un lado, eligió a unos premiados fantásticos y, por otro, ejerciendo de presentadores. En definitiva, que la periodista de la Cadena SER Laura Martínez, junto a mi homólogo, Santi Nolla, presentaron a la Asociación Autismo Melilla; la nadadora Ona Carbonell dio paso al gimnasta vasco Eneko Lambea, que puso de relieve la normalización de la gimnasia rítmica masculina y la lucha contra los estereotipos de género; Salva Arco, exjugador de baloncesto y director general del Club Baloncesto Río Breogán, se acercó a la 'skater' gallega Julia Benedetti; Teresa Perales, nadadora paralímpica con 26 medallas en los Juegos Paralímpicos, introdujo a Guillermo Gracia, 27 veces campeón mundial de natación adaptada, que transmitió su lema: “mi capacidad es mayor que mi discapacidad”. Por su parte, Ángel Martínez, exfutbolista, entrenador y 'coach', entrevistó a la gimnasta aragonesa Inés Bergua; Roberto Heras, exciclista profesional, departió con el golfista canario Javier Bethencourt; y a un servidor le tocó presentar a la escaladora vallisoletana Iziar Martínez, una fantástica deportista y persona muy comprometida con la sostenibilidad.
Finalmente, la pareja estrella formada por la campeona del mundo de waterpolo Paula Leiton y el medallista olímpico de marcha Valentí Masana cerraron un magnífico acto, ejerciendo de maravilla el papel de presentadores. El próximo paso será una recepción del Rey con los jóvenes galardonados.
De Biassa al Tramonti
Cada vez que cierra un restaurante emblemático en Barcelona, algo se muere en el alma. El Tramonti, de Franco Lombardo y Giuliano Lombardo, fue el primer italiano de Barcelona. Los Lombardo nacieron en Biassa, una pequeña población interior del noroeste de Italia que supone la prolongación de las Cinque Terre. Franco era un marino que, por circunstancias de la vida, desembarcó en Barcelona y aquí se quedó.
Con el fallecimiento de estos dos queridos hermanos, desaparece un restaurante por el que pasaron multitud de personalidades. Seguro que estará triste Joan Manuel Serrat, buen amigo de la familia y que, de vez en cuando, se escapaba con ellos a Biassa para disfrutar de esa parte de la costa italiana. Allí solían escuchar canciones tradicionales que hablaban de inmigrantes mientras degustaban un café digno y generoso, como siempre contaba Arturo San Agustín. Este añorado publicista, periodista y escritor, que también viajaba con ellos en esos encuentros de conversaciones irreproducibles, tenía una placa con su nombre en una mesa en el comedor del sótano de Tramonti.

Franco Lombardo, con la colorida vestimenta que le caracterizaba, en el restaurante Tramonti 1980 junto a su hermano Giuliano en 2006. / Guillermo Moliner
Se acaban, pues, horas y horas de tertulias de los Lombardo con tenistas como Rafa Nadal o Carlos Alcaraz; futbolistas como Pep Guardiola, Xavi o Johan Cruyff; o gente de la cultura, la empresa y la política. Todos ellos eran habituales de Tramonti.
A finales de año bajarán definitivamente la persiana, si no aparece algún restaurador o inversor que apueste a última hora por seguir manteniendo el espíritu de los Lombardo. La vida es morirse, pero, a partir de ahora, la Diagonal, entre las calles Loreto y Fra Luis de Granada, ya no será igual. Descansa en paz, Tramonti.
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