Estudios del cerebro
La UB transformará un antiguo teatro del campus Mundet de Barcelona en un avanzado centro de neurociencias
La compleja reforma, que ha recibido 5,9 millones de fondos europeos y tiene un coste total de casi 12, finalizará en 2029
La UB es la universidad de toda España con más investigadores influyentes a nivel internacional

Recreación del patio central del futuro BCAN, en el espacio que ahora ocupa la platea y el escenario del antiguo teatro de las Llars Mundet, en Barcelona. / UNIVERSITAT DE BARCELONA

Se estima que unos 40 millones de europeos sufren síntomas de depresión y que 10 millones padecen demencia, cifra que podría duplicarse de aquí a 2050. Los hábitos de vida del siglo XXI y el aumento de la longevidad van acompañados de un incremento de las enfermedades neurodegenerativas y las que impactan en la salud mental. Ante el avance de esos trastornos, la Universitat de Barcelona (UB) se reta a crear un centro de investigación en neurociencias capaz de practicar ensayos preclínicos con adultos y menores, fabricar dispositivos, diseñar terapias y desarrollar tecnologías que traten de mejorar la vida de los pacientes y sus cuidadores.
El propósito –uno de los más trascendentes para la UB en los próximos años– se hará realidad después de que el proyecto sea uno de los 14 seleccionados por la convocatoria Singulars Institucionals, financiada por fondos europeos y por el Departament de Recerca i Universitats. Gracias a estas partidas, el antiguo teatro con 1.300 butacas del campus Mundet se convertirá en un gran laboratorio de estudio del cerebro que quiere codearse con los más relevantes del mundo.
El respaldo económico europeo resultaba imprescindible para materializar el empeño. La UB ha madurado el plan en los últimos años y ahora ha logrado atar las fuentes de financiación para sufragar los 11,8 millones de euros que costará que la vieja sala de actos para los menores huérfanos alojados en las desaparecidas Llars Mundet se transforme en un edificio dedicado a la experimentación.
Dentro de los proyectos singulares a los que contribuye, la UE concede 5,9 millones de euros de los fondos Feder para sufragar el 50% de la construcción del llamado Barcelona Center for Applied Neurosciences (BCAN). La otra mitad de la inversión la asume la Diputación de Barcelona, propietaria del recinto del campus, cedido a la UB desde 1991.
“Es una oportunidad de país, muy grande a escala mundial, para dar un salto muy importante”, subraya el director del Instituto de Neurociencias de la UB, el médico y catedrático Jordi Alberch. “Tenemos ya una neurociencia de Primera División, lo que nos falta es tener un campo adecuado para jugar la Champions”, sostiene el vicegerente de proyectos estratégico de la UB, Jordi Bosch.

Sección arquitectónica que recrea la distribución del futuro BCAN dentro del antiguo teatro de las Llars Mundet, en Barcelona. / UNIVERSITAT DE BARCELONA
La remodelación tiene que estar acabada en diciembre de 2028. De cumplirse el calendario, el BCAN empezará a funcionar en el inmueble reformado en 2029.
Salto en competitividad
Para Alberch, el futuro centro impulsará la competitividad de la neurociencia en Catalunya, que se sitúa “entre las 50 mejores del mundo”. “Está haciendo un cambio brutal, cuando hasta hace poco hacíamos lo mismo que Ramón y Cajal”, aprecia.
Alberch explica que el nuevo equipamiento será inédito en España y aspira a que desde Barcelona se participe en más estudios europeos, proyectos con empresas y consorcios científicos. “Otros países están dando un salto que también tenemos que hacer aquí, porque, si no, nos quedaremos en Ramón y Cajal”, apunta el catedrático.
Se calcula que el BCAN ocupará a unas 200 personas, reclutará a una quincena de investigadores principales y sumará entre 15 o 20 más asociados. Es la “materia gris” de la que Alberch habla: “En los últimos años, estamos incorporando a muchos jóvenes, gente con potencial que viene de fuera y otros que tenemos aquí. Traeremos a grandes científicos, pero el proyecto no llegaría a ser posible sin la base que tenemos”.

La entrada del antiguo teatro de las Llars Mundet, que se convertirá en el centro de neurociencias que la UB promueve. / FERRAN NADEU
El director recalca que el BCAN no será territorio solo para médicos y psicólogos, que ya indagan en el funcionamiento del cerebro junto a físicos, matemáticos e ingenieros. “Aún lo conocemos poquísimo, pero ahora es un momento muy atractivo, porque confluimos mucha gente para estudiarlo, lo que es apasionante”, expresa.
Tecnología punta
El BCAN parte con pretensiones ambiciosas. Se concibe con la idea de dotarse de “instalaciones y laboratorios singulares a escala mundial” y equipado con “tecnología punta en el ámbito del estudio del comportamiento humano”, anticipa la memoria del proyecto.
En ese sentido, se propone ser un centro de investigación con un conjunto de aparatos “al alcance de muy pocos”. Con ese surtido, quiere “generar conocimiento de frontera sobre los mecanismos cerebrales subyacentes a los procesos cognitivos y afectivos en personas sanas, el estudio de los efectos del neurodesarrollo y los cambios asociados a la edad, así como la identificación de nuevos marcadores basados en imagen y señales cerebrales que caractericen grupos con un riesgo alto de desarrollar enfermedades neurológicas, mentales y del neurodesarrollo”.
En la UB ha empezado a operar “un pequeño embrión” del BCAN, señala Bosch. “Ya hemos comenzado a adquirir equipos”, comenta. La inversión para pertrecharse de todas esas máquinas podría rondar un importe cercano al de construcción de las instalaciones. “Podemos coger tu cerebro y manejarlo, cosa que antes era imposible y, con la estimulación correcta, incluso curar a enfermos -se entusiasma Alberch-. Ya tenemos psiquiatras que vienen aquí a trabajar y ver lo que podemos hacer”.

Uno de los frescos del interior del antiguo teatro de Llars Mundet, en Barcelona. / FERRAN NADEU
El BCAN prevé colaborar con diversos hospitales catalanes y empresas. Google y Microsoft se cuentan entre la cuarentena de compañías que han mostrado interés, afirma la UB. El laboratorio también promete ser una incubadora para nuevas empresas y emprendedores en ciernes.
Mutación del escenario
El viejo teatro que los investigadores ocuparán apenas se ha usado en las últimas tres décadas, salvo algunas clases que se imparten en el mismo edificio. “Está dimensionado para niños, con butacas muy estrechas de 75 centímetros, y ahora es absolutamente inoperativo”, asegura Andrés Lezcano, director de infraestructuras de la UB.
La operación tiene un impacto patrimonial que ha levantado suspicacias. Sus impulsores responden que se conservará la gradería, la amplitud de la sala de teatro y los frescos originales. El escenario desaparecerá para encajar los laboratorios, salas y despachos del futuro complejo, mientras que en la platea se retirarán las butacas para convertirla en un patio central con gradería.
“La gran oportunidad de dar un nuevo uso al edificio para el bien común y que ayude a preservarlo es este centro de innovación”, argumenta el director de edificación y logística de la Diputación, Eloi Juvillà. Se ha escogido a los despachos SCOB Arquitectura i Paisatge y Barceló Balanzó Arquitectes para que remodelen el inmueble.
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