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De Tiana a Torelló

Cientos de vecinos del área de Barcelona recogen firmas para bajar el IBI ante la nueva tasa de basuras: "El esfuerzo no puede ser solo nuestro"

Peticiones ciudadanas en municipios de la provincia solicitan medidas que compensen la presión fiscal del polémico tributo

CONTEXTO | La tasa de basuras media se sitúa en 116 euros anuales por hogar en su mayor subida de la década

EL PRAT | Una asociación de comercios de El Prat de Llobregat lleva a los tribunales la tasa de basuras municipal

Contenedores de basura en Tiana (Maresme).

Contenedores de basura en Tiana (Maresme).

Manuel Arenas

Manuel Arenas

Barcelona
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El malestar vecinal que la tasa de basuras ha provocado en las ciudades tiene raíces tan heterogéneas como la gestión del tributo que realiza cada uno de los 947 ayuntamientos catalanes. Más allá de la enmienda a la totalidad que plantea la extrema derecha, se cuentan por cientos los vecinos del área de Barcelona que se muestran críticos con lo que consideran una presión fiscal excesiva. Y que piden, a su vez, reequilibrar el esfuerzo tributario de abonar la tasa de residuos con alguna medida compensatoria como la rebaja del Impuesto sobre Bienes Económicos (IBI), el gran impuesto de las administraciones locales.

La ciudadanía más movilizada ha canalizado sus reivindicaciones a través de recogidas de firmas en 'Change.org'. Es en esta plataforma donde Miquel Santiago, vecino y exconcejal socialista de Tiana (Maresme, 9.323 habitantes), ha logrado el apoyo de 1.081 firmas verificadas para que el consistorio maresmense acceda a aminorar el IBI en el municipio. Santiago explica a EL PERIÓDICO que asume la obligatoriedad de los ayuntamientos de gravar la tasa por Ley y por mandato europeo, "pero no puede ser que el esfuerzo económico recaiga únicamente en los vecinos".

Es por ello que propone una rebaja del IBI como medida compensatoria "sin comprometer los servicios municipales esenciales y revisando los gastos prescindibles", detalla el exedil. Lo ejemplifica con la "necesidad de contratar a una empresa externa y especializada que revise exhaustivamente los gastos municipales de baja prioridad, con el objetivo de optimizar recursos públicos". Tiana, ahora bien, es el municipio del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) que mejor índice de reciclaje presenta: un destacado 75% de recogida selectiva, al que llega a través de la recogida 'puerta a puerta'.

Como la de Santigo, otras peticiones vecinales en ciudades de la provincia barcelonesa han recibido cientos de apoyos, aunque no tan significativos como en Tiana. Es el caso de Torelló (Osona, 15.107 habitantes), donde una propuesta de revisión de la tasa de residuos ha recibido más de 700 apoyos ciudadanos. O de Cubelles (Garraf, 17.300 habitantes), donde más de 400 vecinos se han posicionado contra una tasa que tildan de "abusiva". O de Dosrius (Maresme, 6.152 habitantes), donde una vecina ha aunado más de 200 firmas críticas con el tributo de basuras municipal.

Los expertos avalan a los vecinos

A diferencia de lo que ocurre con otras peticiones vecinales, la propuesta de la rebaja del IBI encuentra aval entre los expertos. Joaquim Solé, catedrático de Finanzas en la Universitat de Barcelona y especialista catalán de referencia en haciendas locales, asegura echar de menos "un poco de honestidad por parte de los gobiernos locales" para bajar la presión fiscal al ciudadano.

"Si la tasa sube para cubrir los costes del servicio, eso quiere decir que los ingresos por IBI con los que se pagaba antes quedan liberados. Por lo tanto, y aunque no están obligados, los ayuntamientos podrían encontrar un buen argumento político en bajar el IBI para compensar", argumenta Solé. Por lo pronto, el IBI y los otros impuestos locales han experimentado subidas limitadas al incremento del índice de precios de consumo (IPC) de cara al 2026 en el área de Barcelona.

Manifestaciones en El Prat

A las reivindicaciones 'online' contra la tasa se le han sumado manifestaciones en algunas grandes ciudades. El caso paradigmático es el de El Prat de Llobregat, donde dos manifestaciones, una en septiembre —secundada públicamente por Vox— y otra en noviembre, han caldeado el ambiente contra el tributo. Un ambiente que, de hecho, ha llevado a la asociación Prat Gran Comerç, que aglutina a medio centenar de comercios de El Prat, a impugnar el gravamen en los tribunales.

En otras poblaciones ha sido la gestión del tributo la que ha irritado a los vecinos. En este ámbito, el caso más sonado ha sido el del Vallès, donde miles de vecinos han firmado peticiones e incluso han salido a la calle al no comprender por qué pagan dos recibos de la tasa. En este caso, la clave es que se trata del mismo tributo fragmentado en dos facturas: una se refiere a la recogida de los residuos —cobrada por los ayuntamientos— y la otra a su tratamiento —cobrada por el Consell Comarcal—. Una dualidad que no se da en la Barcelona metropolitana, donde ambos conceptos quedan bajo la gestión del AMB.

La tensión contra la tasa también se ha hecho evidente en el conjunto del Estado: sin ir más lejos, el PP ha cargado duramente contra ella desde la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). No ayuda a calmar las aguas que la tasa sea de competencia municipal y, consecuentemente, la tributación sea muy dispar. Concretamente, un estudio de la Fundació ENT avanzado por este diario ilustra una diferencia de hasta 230 euros anuales en la tributación de viviendas con características calcadas en ciudades distintas.

Es decir, que hogares idénticos tributan tasas anuales entre las que media un universo de distancia en función de la capital de provincia. Las tres con medias más elevadas, según ENT, son València (287,56/año); Girona (238 euros/año); y Tarragona (236,29 euros/año). Las tres con medias más bajas, Toledo (56,87 euros/año); Palencia (57,41 euros/año); y León (62,53 euros/año). Barcelona y Madrid arrojan cuotas anuales de 144,40 euros/año y 102,41 euros/año, respectivamente.

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