On The Road
La librería de Barcelona que conquistó a Collboni cumple diez años
El librero Àngel Tijerín celebra los diez años de su librería On the Road en Barcelona con una fiesta en la que reivindica la comunidad y la mezcla de los diferentes mundos del libro

La librería de Barcelona, On The Road, y su propietario Àngel Tijerín / Sandra Román

Tener una librería propia podría ser el sueño de cualquier lector, sí. Pero basta con imaginar el papeleo, las facturas que no esperan y la fragilidad crónica del sector para entender que del deseo al hecho hay una gran paso. Un abismo precioso a la vez que inestable, con cierto romanticismo en su peligro. A Àngel Tijerín (42 años), sin embargo, el vértigo nunca le frenó.
Cuando me siento con él en su pequeña pero acogedora librería, rodeados de estanterías en las que no cabe un volúmen más, me explica que de pequeño, en su casa en Tàrrega (Lleida), no había una sola novela. Y quizá por eso la vida terminó llevándolo a Barcelona a dedicar media vida a los libros y a ese universo que, sin saberlo, lo estaba esperando. Cuando llegó a la ciudad, la suerte lo condujo a La Formiga d'Or, la histórica librería del Portal de l’Àngel en la que trabajó durante nueve años. Allí entendió que aquel era su sitio, así que cuando en 2015 supo que el local bajaba la persiana para siempre tuvo claro que él no quería alejarse de un oficio que ya le había atrapado para siempre.
Ya desde el principio, el camino para abrir algo propio no fue fácil. "Un amigo se retiró del proyecto y me quedé solo", recuerda, y desde su banco tampoco le auguraban un futuro muy optimista. A eso se sumaba estar en el centro de Barcelona, una zona cada vez más gentrificada y poco amable con los pequeños negocios. Pero Àngel decidió seguir adelante. Y así nació On the Road, ubicada en la calle Verdaguer i Callís, 14, en el corazón de Ciutat Vella. Este fin de semana han estado de celebración, porque tanto propietario como librería han cumplido años. Él 42, la librería 10.

El propietario de la librería On The Road, Àngel Tijerín. / Sandra Román / EPC
El librero de confianza de Collboni
Con su estética y su espíritu inspirados en la generación beat -la misma que empujó a Àngel a tirarse a la piscina-, On the Road encontró su hueco en un barrio donde no siempre es fácil tejer vínculos fieles. Y su comunidad es tan especial que incluso conquistó al alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. "Siempre que viene me compra seis o siete libros. Ahora dice que soy su librero de confianza, y yo encantado", me explica, orgulloso.
Sin embargo, aunque tener una librería tiene sus puntos positivos, también tiene muchos negativos. A Àngel se le empañan los ojos al describirme una escena en el tercer año de vida de On The Road: las facturas desparramadas por el suelo, él agotado llorando sin saber de dónde sacar las fuerzas, y su vecina insistiéndole en buscar soluciones para seguir adelante. De ese bache salió con el apoyo de los vecinos y sus amigos, que diseñaron un pequeño plan de superviviencia para tener más presencia en redes sociales y algunas ideas para fidelizar a clientes. Nada extraordinario, pero suficiente para no rendirse. Y entonces llegó la pandemia.

Librería On The Road, ubicada en el corazón de Ciutat Vella, en Barcelona / Sandra Román / EPC
La situación fue bastante crítica para todas las librerías pequeñas de Catalunya, que compartían un chat de WhatsApp en el que durante los primeros días reinaba el desconcierto. "Muchas apostaron por cerrar", lamenta. Pero las facturas no entendían de confinamientos, y los proveedores le confesaban algo evidente: el gigante Amazon estaba vendiendo más libros que nunca. Así que Àngel hizo lo único que se le ocurrió: encerrarse en la librería y seguir. Una mañana se plantó delante del móvil y grabó un vídeo: "Oye, soy un librero pequeño, por favor, pedidme libros".
A partir de ahí, todo fue puro instinto de supervivencia porque parar no era una opción para él. Contrató una empresa de repartidores en bici que cada mañana recogía paquetes por debajo de la puerta de la librería y los repartía hasta donde alcanzaba el perímetro permitido. Y cuando Barcelona se le quedó pequeña (y se amplió el perímetro), Àngel miró más lejos. Empezó a pedir a lectores de Múrcia, Madrid, València que le escribieran qué necesitaban leer, a quién querían regalar un libro. Muchos pedidos llegaban con historias personales "Quiero un libro para mi mejor amiga, ¿le puedes poner una nota que diga que la echo de menos?", me explica, entre varias anécdotas de una época muy difícil para todos.
Diez años de estragos y mucha comunidad
A lo largo de esta década, Àngel reconoce que lo que más ha ganado no han sido seguidores ni ventas, sino comunidad. "He conocido a gente muy importante en mi vida. Casi todo mi círculo de amigos nace de la librería", afirma. Con el tiempo, ese afecto se convirtió en un grupo de unas 35 personas que, cuando él pide ayuda -en Navidad, en Sant Jordi o en cualquier avalancha de novedades, por ejemplo- aparecen con cafés o cervezas para pasar la tarde mientras etiquetan libros. "Es muy difícil mantenerse solo, y ellos me ayudan mucho", admite.
Esa red humana también ha sido crucial para que On The Road sobreviviera. Hace cinco años, los propietarios amenazaron con no renovar el contrato y subirle de golpe el alquiler. "Conozco librerías pequeñas que han tenido que mudarse porque les pedían el doble", explica. Él tuvo más suerte: "Una persona anónima me llamó y me dijo que quería quedarse el negocio manteniendo las mismas condiciones. Fue la salvación".

Fotografías de la librería On The Road y su propietario Àngel Tijerín por sus 10 años / Sandra Román / EPC
Aun así, Àngel no esconde la precariedad estructural. "No creo que me jubile en On The Road", confiesa, aunque ese sería su sueño si fuera rentable. La librería es para él un proyecto vital, pero también un trabajo sin fines de semana libres, sin horarios y sin garantías. "Necesito una estabilidad económica que ahora no tengo. Antes de conocer a mi pareja vivía con estudiantes de 18 años pagando 400 euros por una habitación. Si todo esto funcionara como parece en Instagram, no tendría que vivir así", apunta. Lo dice sin dramatismo, pero con la serenidad de quien mira a largo plazo, con la esperanza de que algún día le gustaría trabajar "con un horario, con un sueldo fijo, y cuatro semanas de vacaciones".
Una fiesta por todo lo alto
A pesar de ese horizonte incierto, el pasado fin de semana Àngel celebró los diez años de On The Road con la fiesta más ambiciosa que ha organizado. En Ocaña, en la plaza Reial, reunió a la ilustradora Flavita Banana, el historiador Nazario y a la poeta Annalisa Marí en un encuentro "para todo el mundo" y con muchas sorpresas y regalos de parte de muchas editoriales. Una revindicación, como él describe, perfecta para mezclar a gente de Planeta con la de Blackie Books e incluso con vecinas del barrio. Porque la historia de Àngel y de On The Road siempre ha ido de eso: de no rendirse, de tejer comunidad y de celebrar que aún existen lugares donde los libros siguen siendo un punto de encuentro.
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