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Saga dulce

La empresa catalana Cudié, a punto de su 80º aniversario: "Vendemos 157.000 kilos de catanias al año en 20 países"

Oriol Llopart Cudié representa la tercera generación, que mantiene la receta original y cuenta con dos tiendas en Barcelona

El precio del chocolate se ha duplicado desde enero de 2024 y los fabricantes afirman que ya no bajará

El maestro chocolatero y CEO de Bombons Cudié, en una de las tiendas de la marca, en el municipio de Moja.

El maestro chocolatero y CEO de Bombons Cudié, en una de las tiendas de la marca, en el municipio de Moja. / Zowy Voeten

Patricia Castán

Patricia Castán

Barcelona
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Hay un ingrediente secreto que marca la diferencia y guardan como oro en paño para la elaboración de sus adictivas Catanias (registradas), pero el grueso de la receta es una combinación de almendra mediterránea, envuelta en praliné blanco artesanal y recubierta de cacaco en polvo. Una fórmula que les llevará a cumplir 80 años en 2026, tras tres generaciones de Cudié desplegando el exitoso dulce no solo por toda Catalunya, sino con exportaciones a más de 20 países. Esta Navidad han lanzado la variedad de Tiramisú, que esperan convertir en superventas.

Oriol Llopart Cudié es nieto del fundador (por parte de madre), y con el singular doblete en su currículo de maestro chocolatero y consejero delegado de Bombons Cudié. Es el único de la familia que, más allá de la propiedad, trabaja en una empresa que ha sabido mantener la esencia de la tradición que creó el abuelo añadiendo "innovación y creatividad" en el desarrollo de los productos en su centro de producción de Moja, junto a Vilafranca del Penedès.

Corría 1946 cuando Josep Cudié fundó la marca. Siendo un adolescente había entrado como aprendiz en la pastelería Cal Catani de Vilafranca y aunque la guerra interrumpió su vocación, posteriormente la retomó como oficial, elaborando tartas, chocolates a la piedra y otras tentanciones. Pero un viaje a París le abrió los ojos al universo de los bombones, incluyendo el 'cro-crem' (actual catania). Y como el propietario no quería ampliar el negocio, acordaron que Cudié se haría productor y se los vendería. Cuando el pastelero falleció, Josep les cambió el nombre a catanias, en homenaje a sus inicios. Se iniciaba así una estirpe chocolatera que ahora lidera Oriol, con 48 años, y 157.000 kilos de catanias Cudié vendidas el último año, como producto insignia.

Moja (Olèrdola), 05/12/2025. ECONOMÍA. Oriol Llopart, miembro de la familia Cudié y heredero de la tradición de las emblemáticas catanias, posa en la fábrica rodeado del producto durante una jornada de trabajo. Foto: Zowy Voeten / El Periódico.

Llopart, en el interior de su centro de producción en Moja. / Zowy Voeten / EPC

Cuenta a este diario el CEO que el crecimiento de la empresa llegó a raíz de la crisis económica de 2008, cuando hicieron "autocrítica" y decidieron llevar la pequeña empresa de capital familiar --cuya segunda generación había representado su madre Antonia-- a la profesionalización con una gerencia externa y una reestructuración que les permitiese expandirse. Exportaban desde los años 90 aunque de forma modesta, pero se dieron cuenta de que su producto --"de proximidad y la máxima calidad que siempre se ha mantenido"-- merecía llegar a paladares del resto del mundo. Por fortuna, el abuelo Josep vivió hasta los 95 años y cuando falleció en 2015 había llegado a ver la nueva fábrica y maquinaria, rememora.

Año de crecimiento

Llopart, al frente de la I+D de Cudié, siempre ha estado ligado a la empresa, desde que se formó como chocolatero o ejerció incluso de repartidor. Entró en nómina en el 95, recuerda, con toda la energía puesta ahora en la inminente celebración de los 80 años de historia del clan dulce. En el último ejercicio el negocio han crecido un 10% y ahora proyectan abrir más tiendas en Catalunya y tener presencia en Madrid, además de profundizar en el canal Horeca.

En la actualidad, además de contrar con 3.000 metros cuadrados para la producción y logística, han desplegado establecimientos de la marca en Moja, Vilafranca, Vilanova i la Geltrú, y con dos en Barcelona. En la calle de Calaf abrieron en 2020 un espacio muy hedonista que invita a conocer este organoléptico producto, catarlo y dejarse seducir por su forma, aroma, sabor y variedades; le siguió una minitienda en la planta -1 de L'Illa Diagonal, donde despachan sus cajas de distinto tamaño y combinaciones. También cuentan con distribución en otros comercios gourmet o icónicos.

El consejero delegado considera clave la formulación de su propio chocolate artesanal, pero lo que les ha hecho singulares en el sector es su alianza con la almendra marcona caramelizada. En los últimos años, aunque la variedad Original sigue siendo la reina (con unos 80.000 kilos en el último año), han ido incorporando la Himalayan Salt, de Crema catalana, Dark Chocolate (para amantes del chocolate más puro), Green Lemon, Yogulate (de yogur), Coffee, Cheescake, Coco y la última, de Tiramisú.

Obviamente, la Navidad es uno de sus momentos álgidos de venta, para regalar y en cestas de Navidad, o como postre irresistible en los encuentros familiares. Pero destaca que sus catanias están totalmente desestacionalizadas y se consumen todo el año como postre, aunque en verano necesitan una buena conservación, que garantizan las tiendas. ¿En qué países tienen más fans? "A todo el mundo que las prueba les encantan", afirma, aunque en Austria y Alemania, en general en el centro de Europa, se pirran por esta 'delicatessen' mediterránea.

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