Efectos de la regulación
La prórroga del Verifactu pospone un alud de prejubilaciones y cierres en el comercio de Barcelona
El sector de la carnicería y charcutería estima que cuando entre en vigor la normativa desaparecerá el 10% de su oferta
El Gobierno aplaza Verifactu hasta 2027 y da un respiro a más de 3,5 millones de pymes y autónomos

Una charcutería y carnicería del barrio de Sant Antoni, esta semana. / EPC

Cuando se tienen más de 60 años y toda una vida en el comercio tradicional, afrontar el salto digital del sistema Verifactu (el control de la facturación al momento, por parte de Hacienda) se hace una montaña para muchos pequeños empresarios y autónomos de Barcelona. Hasta el punto de que la prórroga que acaba de anunciar el Gobierno frenará temporalmente un alud de prejubilaciones y cierres por parte de quienes no podían asumir una inversión inviable en la recta final de su carrera laboral. Tan solo el Gremi de Carnissers, Xarcuters i Aviram de Barcelona estimaba la desaparición del 10% del sector este año, ante la dificultad del relevo profesional en su sector, aunque son conscientes de que el problema solamente se ha pospuesto un año.
Tanto esta patronal como GremiCarn Barcelona alertan de los efectos que tendrá la regulación en estos oficios y reivindican que la nueva regulación no afecte a mayores de 60 años, para que no se precipiten muchos cierres sin relevo.
El sistema Verifactu se conoce como 'ley antifraude', concepto que pone a la defensiva al sector del comercio (entre otras pymes y autónomos), en tanto que consideran que su actividad ya está lo suficientemente controlada por las facturas simplificadas. La normativa (que debía empezar a aplicarse en enero y se ha aplazado un año) implica la transmisión inmediata de los datos de facturación del comercio (en este caso) a Hacienda, mediante 'softwares' adaptados y sistemas de lectura de QR. Para las pequeñas empresas afectadas implica una inversión en tecnología, pero el asunto es más complejo en los comercios cuyo producto va a peso: carnicerías, charcuterías, hornos, graneles... Una balanza de nueva generación supera los 3.000 euros, y solo las más recientes se pueden adaptar, indican los afectados.
Formaciones pero falta de manos
Por ello, tal y como alerta el presidente del Gremi de Carnissers, Xarcuters i Aviram de Barcelona (provincia), Antoni Gálvez, "una parte del sector cerrará --si sus finanzas eran frágiles-- y otra optará por la prejubilación para no hacer una inversión no recuperable" si no tienen relevo generacional. Basándose en lo sucedido en el País Vasco (cuyo régimen fiscal ya aplica este sistema), donde se registraron un 8% de cierres y jubilaciones anticipadas durante su implantación, y en sondeos entre afectados, estiman que al menos un 10% de la oferta de la provincia de Barcelona se extinguirá tan pronto entre en vigor.
La prórroga da un año de oxígeno, pero los efectos se acusarán tarde o temprano, apunta. Este empresario ha preparado ya su propio negocio (Cárnicas Merche) con un gran esfuerzo para una plantilla de 16 personas, pero en su papel al timón de la patronal sabe que hay muchas pequeñas empresas y autónomos que no han podido asumir aún el reto. Llueve sobre mojado para los oficios sin nuevas generaciones que tomen el relevo familiar, o sin vocaciones como antaño.
Las patronales reivindicaron durante años formación profesional para mantener vivos sus oficios, que ya no se transmiten de padres a hijos, porque son sacrificados. La Generalitat impulsó cursos este año, que desde Mercabarna han propulsado una primera pequeña hornada de trabajadores, casi siempre inmigrantes en busca de una oportunidad laboral. Mediante subvenciones, se logra que los interesados aprendan durante cuatro meses, combinen formación y trabajo durante dos meses más, y después se integren en sus puestos de trabajado, habiendo percibido el 65% del salario mínimo interprofesional desde el minuto uno.
Es una vía para alimentar la cantera de este gremio, donde la media de edad es cada vez más alta, aunque "insuficiente" para la profesión, enfatiza Gálvez. El año que viene los cursos se impartirán desde Mercabarna, el Vallès y el Maresme. Se intenta que más allá de oficio haya una inmersión en conocimientos sobre comercio. Pero el empresario apunta que por delante siguen los retos de aprender catalán y desenvolverse con el trato al público, esencial en las tiendas de proximidad.
Dudas a partir de 2027
Desde GremiCarn Barcelona, su presidente (también al frente de la Federació Catalana de Xarcuters i Carnissers) Pròsper Puig coincide en el diagnóstico de la situación, pero añade que la onda expansiva del Verifactu irá mucho más allá, citando casos de comerciantes de otros ámbitos del Eix de Sant Andreu que avanzarán su retiro para no afrontar un gasto inasumible a determinada edad. Cree que la regulación, aplazada a 2027, "se cargará parte importante del ecosistema comercial" y que el sector ya está lo suficientemente controlado.
De cara al futuro y a la crisis de los oficios que sustentan una parte del comercio, apunta que la formación ha de ser "mejor y más reglada" para que afloren también perfiles de futuros empresarios. Pero es optimista sobre la supervivencia de los profesionales que atienden al cliente de forma personalizada, frente a los autoservicios. "Se sustituirán las empresas familiares por otras con más dimensión, aunque menos identidad", sentencia.
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