25 millones de visualizaciones
Montse Font, la 'tiktoker' que pone a prueba la accesibilidad real de Barcelona
Los vídeos de la creadora de contenido muestran situaciones de su vida cotidiana en silla de ruedas
"Más de un año esperando el plazo para las ayudas en la accesibilidad de las viviendas"

Montse Font nos enseña algunos de los obstáculos de accesibilidad que encuentra por Barcelona / Jordi Otix y Patricio Ortiz
Montse Font (Molins de Rei, 1978) se ha convertido en una de las divulgadoras más influyentes sobre discapacidad y accesibilidad urbana de Barcelona. Con más de 176.000 seguidores en TikTok y vídeos que alcanzan los 25 millones de visualizaciones, la creadora de contenido transforma su día a día en silla de ruedas en una herramienta de concienciación: muestra cómo es desplazarse en transporte público, viajar, bañarse en el mar o enfrentarse a barreras arquitectónicas que muchas veces pasan desapercibidas.
Su mensaje es claro: vivir en silla de ruedas no determina la vida, no obliga a encerrarse en casa. El mundo se está adaptando y siempre existe una manera de hacerlo posible, explica en una entrevista con EL PERIÓDICO.
Historia personal
Con un año de edad le diagnosticaron Atrofia Muscular Espinal, una enfermedad progresiva que provoca debilidad en todos los músculos del cuerpo. Font no recuerda haber corrido ni saltado nunca. Aunque podía caminar, a partir de los 25 años empezó a usar un ‘scooter’ eléctrico. Hace cuatro años sufrió una caída en la que se fracturó el fémur. Tuvo que ser operada y, tras varios meses en cama, abandonó su scooter y se pasó a la silla de ruedas eléctrica de manera indefinida.

Montse Font, activista pro accesibilidad, delante de un negocio en que la rampa no esta adaptada a la silla de ruedas / Jordi Otix / EPC
Fue entonces cuando comprendió verdaderamente la importancia de la accesibilidad. “Cuando usaba el ‘scooter’ no era muy consciente; ahora que siempre voy en silla de ruedas y no tengo la posibilidad de levantarme para dar un paso, veo la realidad”, asevera. A pesar de que su movilidad ha cambiado, la ‘tiktoker’ destaca que utilizar la silla ha sido también una oportunidad. “Antes caminaba pero me cansaba mucho; ahora puedo hacer muchísimas más cosas”, declara.
Fenómeno viral
Montse se mudó hace cuatro años a Barcelona para estar cerca del hospital donde realiza la rehabilitación. Por aquel entonces, ya era usuaria activa de TikTok y, tras la sugerencia de un familiar, comenzó a grabar contenido sobre su movilidad. El ‘boom’ llegó cuando publicó un vídeo enseñando cómo subía al autobús: “De golpe, 25 millones de visualizaciones”, recuerda asombrada.
La divulgadora comenta que sigue teniendo un sentimiento de incredulidad y confiesa que no entiende por qué “su normalidad resulta tan atractiva”. Entre risas se pregunta: “¿Qué tiene de interesante cómo subo al metro, cómo subo una rampa o cómo entro en una tienda?”. Sin embargo, los miles de ‘likes’ que acumulan todos sus vídeos relevan que la naturalidad es la clave su éxito.

Montse Font, activista pro accesibilidad en TikTok, ante un ascensor de acceso a Rodalies que no funciona / Jordi Otix / EPC
La activista señala que la percepción de las discapacidades físicas en redes sociales suele exponerse de manera extrema: por un lado, el “pobrecito, qué pena”, y por otro, la superación heroica y exagerada de la persona. “Pero no es así”, subraya. Ella insiste en que esta idea debe cambiar porque la verdadera reivindicación es la normalización.
‘Tiktoks’ y ‘reels’ diarios
Con una publicación diaria, los vídeos de la ‘influencer’ son breves, espontáneos y cercanos. Todos capturan diferentes situaciones o actividades de su vida cotidiana, y, con su ya característico pulgar hacia arriba o hacia abajo, valora el nivel de accesibilidad. Aparecen momentos tan diversos como el uso del soporte de baño en la playa o su experiencia en una habitación de hotel adaptada. Grabados por su entorno más cercano, Font afirma que “no están pensados": "Es lo que me encuentro en la calle”.
Además de compartir su rutina, Montse se muestra orgullosa de que su contenido sirva para concienciar sobre la accesibilidad y el comportamiento cívico. Por ejemplo, recuerda que es necesario esperar a que la rampa del autobús termine de desplegarse antes de bajar. También resalta la reacción de algunas instituciones públicas tras sus publicaciones. “Hice un vídeo sobre que las personas en silla de ruedas teníamos que ir presencialmente a las taquillas del Palau de la Música para comprar la entrada”. Poco después, incorporaron en su web un apartado específico que permite comprar tickets de forma online.
Tras decidir dejar de leer los comentarios por las muestras de 'hate' [odio, rechazo] habituales en las redes, manifiesta que dar ejemplo es el motor que la impulsa a seguir creando contenido: “Hay gente que se anima a hacer cosas porque han visto que yo lo hago”. Relata casos de seguidores que, tras ver sus vídeos, se han atrevido a viajar, a ir de camping o incluso a bañarse en la playa. “Hay gente que me dice: ‘Como veo que tú viajas, voy a intentarlo’”. Incluso una vecina del barrio le comentó que, gracias su recomendación, descubrió un parque inclusivo para su nieta.
Accesibilidad de Barcelona
Tras haber reaccionado y grabado casi toda Barcelona, Font asegura que la ciudad sigue siendo un referente en accesibilidad, especialmente si se compara con otras ciudades. Aun así, insiste en que “todo es mejorable” y entre las prioridades para avanzar, enumera aspectos básicos como adaptar todas las estaciones del metro, garantizar la accesibilidad de edificios públicos y privados, asegurar el funcionamiento de los ascensores y disponer de baños adaptados en condiciones.
Este diario le pide resumir lo mejor y lo peor de Barcelona y no duda. Entre los puntos fuertes menciona el transporte público con rampas, el servicio de apoyo en las playas y las rampas en los pasos de peatones -“el 99% tienen”, describe-. Entre lo negativo, señala obstáculos que complican el paso a cualquiera que vaya en silla de ruedas como las farolas en medio de la calle, las jardineras, los contenedores y las motos.
Actualmente, la activista busca ampliar y deslocalizar sus vídeos comprobando la accesibilidad urbana de otros sitios. Aunque reconoce los avances de Barcelona, advierte que “no se puede generalizar” y que, a pocos kilómetros, la realidad cambia por completo. Con firmeza, sugiere que los responsables públicos deberían sentarse un día en una silla de ruedas: "Solo así comprenderían los problemas y podrían intentar solucionarlos bien".
Planes de futuro
Paralelamente a su faceta ‘influencer’, Montse Font es licenciada en empresariales y desde mayo de 2025 es la presidenta de ASEM Catalunya, la Asociación catalana de personas con enfermedades neuromusculares. Gracias a sus viajes de trabajo, seguirá apostando por el nuevo formato deslocalizado en diferentes puntos de España.
Font reflexiona que la discapacidad ya no es un tabú. “Hace 20 años las personas con movilidad reducida estábamos encerradas en casa; ahora estamos en la calle”, compara. Y sostiene que la implementación de la adaptacuón urbana ya no se puede ignorar. El objetivo es tan sencillo como “no tener que llamar a un restaurante para saber si hay un escalón en la entrada o si el baño está adaptado”. A pesar de su compromiso con la divulgación, su sueño sería que sus vídeos dejarán de tener sentido. “Eso significa que el mundo es totalmente accesible y que ya no llama la atención que un sitio lo sea” admite.
Suscríbete para seguir leyendo
- Uno de cada cuatro vecinos de la Barcelona metropolitana declara haber sufrido algún delito en 2024
- La Guardia Urbana de Barcelona aumenta un 80% sus efectivos de noche en cinco años
- Confusión entre los pasajeros de Barcelona ante la reanudación de Rodalies: “Hay pocos trenes”
- Viajeros del Vallès y Martorell se pasan a FGC ante el cierre de Rodalies: 'Suerte de que los Ferrocarrils funcionan
- El temporal daña gravemente las playas del área de Barcelona: 'Es imprescindible que intervenga el Ministerio
- Barcelona embarranca con el despliegue de los contenedores inteligentes
- La Generalitat realoja en dos días a una quincena de migrantes que malvivían bajo la C-31 en Badalona y el asentamiento se acerca a su fin
- El TSJC anula el plan urbanístico de la ampliación de la Fira en L'Hospitalet pero no se paralizarán las obras