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Restauración integral

El Laberint d’Horta de Barcelona empieza a renacer con la plantación de los primeros cipreses

Una intervención quirúrgica devolverá el trazado original al histórico jardín, aunque habrá que esperar al menos un año más para volver a perderse entre sus muros verdes

La restauración del Laberint d'Horta de Barcelona descubre su sistema de riego original del siglo XVIII

El Laberint d'Horta, cerrado más de un año para replantar los cipreses y recuperar su recorrido original

Judith Cutrona

Judith Cutrona

Barcelona
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Donde antes reinaba el desconcierto de perderse entre muros verdes, hoy sólo hay pasillos de tierra y centenares de pequeños cipreses recién plantados que algún día serán laberinto. Ese es el aspecto actual del Laberint d’Horta, uno de los espacios más emblemáticos de Barcelona, que ahora empieza a renacer con una restauración integral que le permitirá volver a su aspecto original. Desde hace apenas una semana, los jardineros trabajan a un ritmo casi vertiginoso: pueden plantar hasta 500 cipreses cada dos días, mientras los visitantes que acceden al parque observan un paisaje irreconocible tras la valla que delimita las obras.

Los trabajos empezaron este abril con la retirada los antiguos cipreses y terminarán en marzo del año que viene, pero todavía habrá que esperar tiempo para volver a perderse y encontrarse por el kilómetro y medio de camino que tiene el laberinto. No solo a que concluyan las obras, sino también a que crezcan los 2.211 nuevos cipreses que conforman el trazado. Ese es un plazo incierto, ya que dependerá del tiempo que tarden los árboles en arraigar bien. Mientras tanto, el resto del parque se mantendrá abierto con normalidad como hasta ahora.

Desde el inicio de la restauración se han renovado los caminos para hacerlos más permeables y mejorar la infiltración del agua y se ha instalado un sistema sostenible de riego por goteo. No ha sido hasta la llegada del frío -algo tardía este diciembre- cuando se han iniciado las nuevas plantaciones, que se alargarán hasta enero.

Barcelona, 04/12/2025. SOCIEDAD. Visita municipal en exclusiva al Laberint d’Horta, cerrado durante un año por obras de restauración. Ya se están realizando nuevas plantaciones para recuperar sus jardines históricos. Foto: Zowy Voeten / El Periódico

El estado actual del Laberint d'Horta con los primeros cipreses plantados. / Zowy Voeten / EPC

“Todo se hace para facilitar el mantenimiento y garantizar su perdurabilidad en el tiempo”, explica Jana Miró durante una visita exclusiva a EL PERIÓDICO para comprobar el estado de las obras. Es la técnica de proyectos estratégicos de Parcs i Jardins que lidera la restauración del Laberint d’Horta.

Renovación cada 50 años

El parque del Laberint d'Horta se empezó a construir en 1791 y es uno de los jardines históricos más antiguos que se conservan en la ciudad. De hecho, es el único laberinto vegetal de la capital catalana y de los pocos que hay en todo el Estado tan antiguo y con alto valor patrimonial. “Es un monumento vivo que combina perfectamente arquitectura y vegetación”, subraya Miró. La última restauración en profundidad del parque fue en 1994, mientras que la del laberinto se remonta a hace 50 años, el periodo con el que se realizan este tipo de intervenciones.

Barcelona, 04/12/2025. SOCIEDAD. Visita municipal en exclusiva al Laberint d’Horta, cerrado durante un año por obras de restauración. Ya se están realizando nuevas plantaciones para recuperar sus jardines históricos. Foto: Zowy Voeten / El Periódico

Un jardinero trabaja en el Laberint d'Horta / Zowy Voeten / EPC

Llevar a cabo una restauración así es una operación compleja y muy quirúrgica, porque, como recuerda Miró, “la naturaleza manda”. No es lo mismo que restaurar un edificio, por ejemplo, donde los tiempos de obra pueden ajustarse con mayor facilidad. Aquí entran en juego factores como si llueve más o menos, cómo arraiga la planta o el funcionamiento del sistema de riego.

El laberinto recibe unas 250.000 visitas al año, por lo que su degradación es inevitable. Más allá del uso intensivo, al desgaste hay que sumar las condiciones meteorológicas: no es lo mismo un año de sequía que otro de lluvias abundantes.

Barcelona, 04/12/2025. SOCIEDAD. Visita municipal en exclusiva al Laberint d’Horta, cerrado durante un año por obras de restauración. Ya se están realizando nuevas plantaciones para recuperar sus jardines históricos. Foto: Zowy Voeten / El Periódico

Un jardinero trabaja en el Laberint d'Horta con los nuevos cipreses plantados. / Zowy Voeten / EPC

Los cipreses mandan

La plantación de todos los cipreses terminará en enero y hasta marzo se revisarán todos los detalles del riego y que todo esté en orden. Con eso se dará por finalizada la intervención y solo quedará esperar a que la naturaleza siga su curso. “Los cipreses tendrán que implantarse bien para que se puedan mantener”, sostiene la técnica. Y eso requiere tiempo. “Es difícil calcular cuánto necesitarán, porque depende de cómo se adapten”, explica Miró, que se aventura a decir que será “mínimo un año”. “Tenemos que saber esperar. El factor clave es el tiempo: la geometría debe quedar bien”, insiste.

Los cipreses se recortarán a 1,80 metros y se dejará un margen de crecimiento de hasta dos metros. Una decisión nada casual: busca que nadie sea lo suficientemente alto como para mirar por encima de los muros verdes. “Se acabaría la parte lúdica del laberinto”, explica Miró, en referencia al juego de perderse y encontrarse que define la experiencia del recorrido. Y aunque alguien pudiera asomarse, sería realmente complicado orientarse, porque la densidad y la voluminosidad de la planta impiden que la vista vaya mucho más allá.

Barcelona, 04/12/2025. SOCIEDAD. Visita municipal en exclusiva al Laberint d’Horta, cerrado durante un año por obras de restauración. Ya se están realizando nuevas plantaciones para recuperar sus jardines históricos. Foto: Zowy Voeten / El Periódico

Jardineros plantan nuevos cipreses en el Laberint d'Horta. / Zowy Voeten / EPC

La altura también responde a criterios de mantenimiento: los caminos son estrechos, no permiten la entrada de camiones y todo el trabajo deberá hacerse de forma manual, con un jardinero podando y ajustando cada tramo.

El recorrido original

Con esta restauración histórico-paisajística se busca recuperar el recorrido original del laberinto. No es que hasta ahora fuera muy diferente, pero sí se han detectado pequeñas alteraciones respecto a su trazado inicial que ahora se han querido conservar.

“En dos o tres puntos se había modificado ligeramente el camino. Gracias a la prospección arqueológica hemos podido ver dónde estaban los parterres originales, porque estamos conservando piezas auténticas, y al comprobar cómo era el trazado de origen lo hemos recuperado", cuenta Miró. Se ha descubierto incluso su sistema de riego del siglo XVIII. Toda una joya patrimonial que vuelve a respirar como lo hacía hace más de dos siglos.

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