220 trenes en 2025
El plan antigrafiti del metro de Barcelona reduce un 80% la superficie vandalizada en 5 años
El aumento de la vigilancia y encajar los trenes aparcados ha reducido los trenes pintados de 737 en 2020 a 220 en lo que va de año
El turismo de grafiti dejó tres de cada cuatro trenes de Rodalies pintarrajeados en verano

Visita a la zona de lavado de trenes y eliminación de pintadas en la estación de metro de Hospital de Bellvitge / FOTO Y VÍDEO: ÀLEX RECOLONS / ACN

El vandalismo ferroviario, y concretamente la pintada de grafitis en los trenes, provoca paros en el servicio, perjudica a los usuarios y genera un coste económico tanto en el servicio de Rodalies como en el metro de Barcelona.
En el caso de Rodalies, justo este año se están tomando medidas más contundentes para frenar las acciones vandálicas. En la red de metro es más sencillo actuar, dado que los convoyes descansan en espacios cerrados, más fáciles de controlar. El plan antigrafiti puesto en marcha por Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) en 2021 parece haber dado sus frutos: si en 2020 se pintaron 737 trenes, en 2024 la cifra se redujo hasta la mitad. En el último año también ha habido una notable mejora y han sido de nuevo muchos menos, 220 trenes.
Medidas efectivas
El plan ha incluido la instalación de nuevas cámaras de videovigilancia, el aumento del número de vigilantes y la colocación de paneles en la zona de estacionamiento de los trenes, que quedan encajados e impiden a los grafiteros pintar en sus laterales. Con ello, la superficie vandalizada de los convoyes se ha reducido en un 80%.
Las líneas más afectadas por la acción de los grafiteros son la L1 y la L4. Cuando un metro se ha grafiteado se conduce inmediatamente a la zona de limpieza con la que se está equipada cada línea de metro. Por eso, a diferencia de Rodalies, no es nada habitual ver un convoy del metro pintarrajeado.
Fuera de servicio
Eliminar un grafiti no tiene nada que ver con la limpieza habitual que cada semana se realiza a todos los convoyes, y que se completa en los 10 minutos que tardan en cruzar el túnel de lavado. Retirar una pintada es una tarea manual que requiere dedicar unos 20 minutos por cada metro cuadrado vandalizado.
Desde 2020, TMB ha gastado 6 millones de euros en la eliminación de los grafitis, un dinero que "podría haberse destinado a mejorar el servicio" , ha lamentado la primera teniente de alcalde y presidenta de TMB, Laia Bonet. Por contra, la tarea de limpieza implicó una pérdida de seis horas de circulación de los convoyes afectados por sus respectivas líneas en 2024, que se ha reducido a hasta las 3 horas y 20 minutos este año. De la misma forma, de los 2 millones gastados en 2020 en la recuperación de los trenes se ha pasado a los 500.000 euros este año debido a la disminución de la superficie pintada.
Endurecimiento
Bonet ha defendido el endurecimiento de las sanciones por vandalismo ferroviario, refiriéndose a las multas de hasta 90.000 euros anunciadas por el Govern, que se aplicarían también a los casos del metro de Barcelona. "Es necesario que las sanciones sean disuasorias. No estamos hablando de gamberradas, afecta al día a día de las personas", ha dicho.
La eliminación de grafitis, ha explicado TMB, requiere de disolventes y genera residuos que necesitan después un tratamiento especial. La limpieza de grafitis incluye agua a presión, procesos de lavado manual con cepillos de nailon y el uso de productos eliminadores y neutralizadores que, para ser manipulados, exigen equipos de protección individual. Asimismo, en el lavado de un tren pintado se utilizan hasta 400 litros de agua, buena parte de los cuales proviene del agua recuperada del túnel de lavado que realiza la limpieza ordinaria de los trenes.
Alto coste económico
Por otra parte, Rende ha registrado solo en lo que va de año hasta 822 actos vandálicos con pintadas en los trenes, que han costado 6,2 millones de euros, entre su eliminación y los costes indirectos. En este caso, la afectación en el servicio ha sido muy importante: ha comportado 590 días de inmobilización de trenes, lo que ha derivado en retrasos y suspensiones de circulaciones, según ha detallado la compañía.
La falta de visibilidad del conductor, que afecta a la seguridad, es el motivo principal por el cual a menudo los trenes que han sufrido actos vandálicos no pueden salir de la estación. Además de los retrasos ocasionados en toda la línea, solo la limpieza de ese tren, con 312 metros cuadrados de superficie afectada, supone un coste que Renfe eleva a 20.000 euros.
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