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Lavado de cara

Barcelona reformará y cerrará por las noches una polémica plaza de Horta a partir de verano de 2026

El ayuntamiento licita las obras de la plaza Botticelli: moverá las pistas de bolos y renovará el rocódromo, ahora totalmente oculto por los grafitis en las paredes

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Render de la futura plaza Botticelli tras la reforma

Render de la futura plaza Botticelli tras la reforma

Judith Cutrona

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Barcelona
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“La palabra no es abandonada, es olvidada”. Así describe David Basco, vecino de Horta y presidente del Siuranenc d’Horta de les Bitlles Catalanes, el estado de la plaza Botticelli. Se encuentra hundida bajo la avenida del Estatut y rodeada por el intenso tráfico que conecta el paseo de la Vall d’Hebron con el Túnel de la Rovira. Lleva más de una década surfeando la decadencia y sumando promesas incumplidas. Su aspecto escondido, su complicado acceso y un abandono creciente la han convertido en un auténtico cráter urbano.

Ahora, por fin, el Ayuntamiento de Barcelona tiene entre manos un buen lavado de cara que busca recuperar este espacio tan discutido en el barrio y devolverle la vida que un día tuvo. Tras años de insistencia vecinal, el consistorio ha adjudicado la redacción del proyecto ejecutivo a Bayarri Arquitectes por un importe de 287.000 euros. Con esta actuación, que el gobierno del PSC pactó con ERC, el objetivo es que la plaza se convierta en un punto de encuentro y disfrute para todo Horta.

A priori, los vecinos no tardarán mucho en ver el resultado. La previsión del consistorio es que las obras se ejecuten entre junio y agosto de 2026, según explican fuentes municipales a EL PERIÓDICO.

La plaza Botticelli hace muchos años que está en voz de todo el barrio. “Allí todo el mundo ha hecho lo que le ha dado la gana, desde botellones, fiestas ilegales, privadas, hay personas sin hogar durmiendo y hasta hubo una época que se convirtió en un mega pipicán”, explica Basco en declaraciones a EL PERIÓDICO. Desde que la oposición vecinal consiguió paralizar el proyecto del entonces alcalde, Xavier Trias, que estuvo a punto de cederlo a Mercadona para que lo convirtiera en un aparcamiento, “no se ha vuelto a hablar demasiado”. “Pero ahora parece que por fin se hará”, celebra el vecino.

Reurbanización a fondo

Según el informe de necesidad del contrato, consultado por este diario, la “solución más adecuada” pasa por una reurbanización a fondo. Entre las actuaciones previstas, una destaca por encima del resto: la plaza se cerrará por las noches. La falta de puertas hacía imposible hasta ahora controlar el acceso nocturno y, para revertirlo, se colocará una nueva puerta metálica con un paño de seguridad que permitirá clausurar el recinto.

Los vecinos lo celebran, especialmente los jugadores de bolos, que denuncian robos en su caseta. “Si está cerrada por las noches quizá rompan el paño, pero les costará más entrar”, señala Basco. Disponen de dos pistas de bolos en la plaza y compiten allí desde septiembre de 2017, después de un continuo cambio de emplazamientos en sus 31 años de historia. De hecho, son ellos los mayores usuarios de la plaza. “La gente no va porque no es accesible, no te invita a ir, no estás a gusto”, sostiene.

El cierre por las noches también considera que ayudará a evitar la acumulación de personas sin hogar que duermen allí. “El último fin de semana había siete personas durmiendo en la plaza”, comenta. Esto acaba degradando el espacio, ya que algunas de estas personas se ven obligadas a hacer sus necesidades en la zona. A la mañana siguiente, cuando los jugadores de bolos llegan a competir, “está todo fatal”. “Un día tuve que llamar corriendo para que vinieran a desinfectar”, recuerda.

Render de la futura plaza Botticelli tras la reforma.

Render de la futura plaza Botticelli tras la reforma. / Ayuntamiento de Barcelona

Así pues, la reforma también afectará de lleno a las históricas pistas de bolos. Las dos actuales se cerrarán y se construirán dos nuevas en otra ubicación de la plaza. Además, siguiendo las directrices del Distrito y la normativa de la Federación Catalana de Bitlles Catalanes, se reubicará la caseta prefabricada que usan los jugadores. El módulo, que incorpora un baño adaptado y un pequeño espacio de almacenaje, se considerará autoportante y contará con cerradura propia. Solo podrá utilizarse durante los eventos organizados por el Club de Bitlles Catalanes de la plaza.

Traslado del rocódromo

Otra de las actuaciones clave será el traslado del rocódromo a uno de los laterales del espacio. Para darle una nueva identidad visual y evitar que vuelva a quedar sepultado bajo pintadas, como ocurre ahora, el distrito encargará a un grafitero de renombre un diseño específico que lo haga destacar y lo integre mejor en el entorno.

La intervención se completará con más mobiliario urbano, nuevas barandillas metálicas y la mejora de la rampa de acceso, muy deteriorada y sin ningún tipo de protección. El objetivo es que la plaza sea más accesible y segura para todos. También se renovará el alumbrado para iluminar mejor un espacio que siempre ha quedado escondido entre el tráfico, y se modernizarán las redes de drenaje y el pavimento.

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