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Impacto económico... y ambiental

La transformación de Vallter, con un telecabina y actividades de aventura todo el año, divide a ecologistas y territorio

El Ayuntamiento de Setcases reclama que la base de la instalación esté en su núcleo urbano, lo que obliga a replantear un proyecto que levanta críticas por su afectación al parque natural

FGC coordinará todas sus estaciones de esquí e investigará la nieve artificial del futuro desde un icono de Camprodon

Estación de esquí de Vallter, al pie del glaciar de Ulldeter y rodeada del Parque Natural de las Cabeceras del Ter y del Freser.

Estación de esquí de Vallter, al pie del glaciar de Ulldeter y rodeada del Parque Natural de las Cabeceras del Ter y del Freser. / Ariadna Reche / ACN

Glòria Ayuso

Glòria Ayuso

Barcelona
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Ulldeter es el valle de alta montaña del Pirineo más oriental, dentro del Parque Natural de las Cabeceras del Ter y del Freser, muy apreciado por los amantes del senderismo por sus paisajes glaciares, prados alpinos y picos como el Bastiments y el Gra de Fajol.

El Govern prepara para la zona una gran transformación, con el estreno dentro de dos años de un nuevo acceso mediante un telecabina y el cierre de la carretera de Setcases, por la que cada año llegan 85.000 coches al parque natural y las pistas de esquí de Vallter, situadas a pie de montaña. El objetivo es convertir Vallter y sus alrededores en un destino turístico con una oferta de actividades lúdicas durante todo el año.

Sin embargo, el proyecto ha topado con dos escollos. El primero son las protestas de entidades ecologistas que consideran que el nuevo telecabina y la voluntad de convertir Vallter en un parque lúdico conducirá a una mayor degradación y masificación de un espacio natural que afirman que ya está muy erosionado.

Además, el ayuntamiento de Setcases ha pedido modificar el proyecto. Quiere que la base del telecabina y su aparcamiento, previstos dos kilómetros más arriba del pueblo, se trasladen al núcleo urbano. Así espera aprovechar mejor el impacto económico de la instalación, que podrá transportar hasta 2.000 personas por hora. Estos visitantes podrían pernoctar en el municipio o consumir en sus restaurantes, generando más actividad local.

Encaje ambiental y económico

La Generalitat está estudiando si la nueva opción encaja a nivel urbanístico, ambiental y también a nivel económico. Prolongar el telecabina encarecerá el proyecto, que ya asciende a 40 millones de euros. Construir el nuevo parking con suficiente capacidad en una zona no urbanizable también se presenta complejo. “Son necesarios estudios e informes”, afirman desde Ferrocarrils de la Generalitat, que es la propietaria de la estación de Vallter y pilota el proyecto. El ayuntamiento está tramitando la modificación del Plan de Ordenación Urbanística para acoger la estación, en un contexto político inestable tras una moción de censura de abril y con divisiones internas en el gobierno municipal.

El proyecto se enmarca en la estrategia de FGC de transformar las seis estaciones de esquí catalanas que gestiona, cada vez con menos semanas de nieve debido al cambio climático, en espacios con una oferta de ocio durante los 365 días del año, garantizando la actividad económica en las poblaciones de montaña. En este sentido, los ayuntamientos de Setcases y Camprodon, así como el Consell Comarcal, que han evitado pronunciarse a este diario, apoyarían el proyecto en tanto que Vallter es uno sus principales motores económicos.

Pla general de la concentració a Camprodon contra la construcció d'un telecabina a Vallter

Concentració a Camprodon contra la construcción del telecabina a Vallter, el pasado 25 de octubre. / Berta Artigas Fontàs / ACN

Estación deficitaria

La estación de esquí de Vallter arrastra unas pérdidas de 1 millón de euros anuales. Requiere además de una importante inversión para renovar sus telesillas, que han quedado obsoletos. El nuevo telecabina, con más de 3,5 kilómetros de recorrido (desde el núcleo de Setcases sumaría mayor longitud), tendría una parada frente al pequeño hostal Pastuira -desde donde saldría un camino a pie hacia el refugio de Ulldeter- y otra en la estación de Vallter, a 2.000 metros de altura. En este punto conectaría con otro teleférico que, combinando cabinas con telesillas para esquiadores, subiría a los usuarios hasta el mirador de Les Marmotes, a 2.535 metros, donde ya se ha reformado la antigua cafetería de la estación para convertirla en restaurante.

El plan de viabilidad plantea un precio medio de unos 16 euros por billete fuera de la temporada de esquí. Con el telecabina, habría ingresos todo el año, frente al modelo actual que solo genera beneficios con la venta de forfaits.

Defensem Ulldeter

“Esto es como decir que mi restaurante no funciona, pero a partir de ahora cobraré por pasar por la plaza Mayor”, afirma la portavoz de la Plataforma Defensem Ulldeter, Eva Martínez-Picó, que reúne a casi un centenar de entidades ecologistas y excursionistas contrarias al proyecto, entre ellos Kilian Jornet. Martínez-Picó asegura que un 70% de los vehículos que suben a Vallter no van a esquiar. Los senderistas se dirigen al refugio de Ulldeter y montañas como el Bastiments, Gra de Fajol, Pic de la Dona, Pic de L’infern, los lagos de Carançà, Coma de l’Orri, Coma de Vaca y la popular travesía hacia Vall de Núria.

Aunque la propuesta final aún está por definir porque no existe aún un proyecto ejecutivo, el primer plan de viabilidad del telecabina considera necesario crear un parque lúdico para poder atraer a suficientes visitantes durante todo el año. El plan propone nuevas actividades de ocio “generadoras de adrenalina”, bajo el proyecto Eco-Fast-Ter, como un circuito de karts eléctricos y otro de bobkarts para bajar a velocidad por un tobogán habilitado junto a la actual carretera. También actividades de tirolina y circuitos de aventura en los árboles, además de la posibilidad de alojarse en cinco cabañas elevadas entre las copas. A estas se sumarían otras que se asemejan a las que entidades locales ya realizan actualmente en la zona, como cursos de fotografía y de flora y fauna y rutas por la montaña.

Puerto ciclista

El plan también indica que cortar la carretera al tráfico, además de evitar 1.350 toneladas de CO2 al año, permitiría promocionar la zona "como destinación ciclista", al convertirse en un puerto de montaña sin coches. El plan ve la oportunidad de comercialización por Internet, aprovechando su cercanía a la Costa Brava, lo que permitiría contar con una previsión de afluencia.

En este sentido, se propone mantener en invierno los 80.000 visitantes: 55.000 esquiadores y 27.500 acompañantes que también pagarían por el acceso. En verano se prevé cuadruplicar el número de personas hasta las 40.000, teniendo en cuenta que todas abonarían un billete. Las actividades de ocio extenderían la temporada en la nueva estación de ocio montaña de los 45 a 60 días actuales a los 150. Por cada euro invertido se espera un impacto de 3,84 euros en la economía del Ripollès.

Zona erosionada

No obstante, para Defensem Ulldeter se trata de sumar más visitantes a un espacio cada vez más erosionado. Cada invierno, la carretera se cierra cuando el parking de Vallter está lleno. Por contra, la capacidad de transporte del telecabina implicaría que "en tan solo cinco horas podría haber hasta 10.000 personas arriba”, considera la portavoz de la platadorma. El ayuntamiento de Mentet, en el lado francés de la montaña, se ha manifestado también contra de la iniciativa por temer una mayor afluencia por los caminos protegidos del parque natural. La estación de esquí no está bajo protección, pero sí todos los alrededores y los accesos, bajo la Red Natura 2000, que acogen especies endémicas como la perdiz nival y el urogallo.

La plataforma denuncia que construir el telecabina implicará colocar unas 20 pilonas, cada una con una pista de mantenimiento, con riesgo de electrocución de las aves en los cables. “Habrá una telaraña de pistas en un espacio ahora virgen”, considera Martínez-Picó, que lamenta asimismo que "no es necesario montar un parque de ocio a 2.000 metros de altura. Para eso ya tenemos el Tibidabo o Port Aventura”.

La futura estación de esquí

Aunque no existe aún un proyecto ejecutivo, el primer plan de viabilidad contempla, pese al cambio climático, potenciar la estación de esquí. Se eliminarían los viejos remontadores y las pistas de la ladera de Xemeneies, que se recuperarían para el parque natural, mientras que se mantendría la zona más familiar con dos pistas de debutantes y la zona de trineos, que se potenciaría más.

Con todo, la superficie esquiable actual de Vallter es de 13,2 Km de pistas, que se reduciría en un 30%. Por ello, la estación apuesta por recuperar la Pista Xalet, la más larga de Vallter (2.600 m de longitud y 576 m de desnivel) y habitualmente cerrada por falta de nieve, y recomienda llevar a cabo una inversión en nieve artificial. Un estudio validado por la ACA contempla la construcción de un nuevo lago artificial de 107.000 m³ y de producción de nieve, necesaria para abrir la pista. Actualmente, solo el 44% de las pistas se mantienen con nieve artificial, y el resto permanecen cerradas buena parte de la temporada.

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