Pendiente desde 2018
Naufraga el primer gran plan de rehabilitación de pisos en Barcelona: “Llevamos siete años apuntalados”
El proyecto para atajar la aluminosis en Trinitat Vella no ha iniciado todavía ninguna de las reformas que se preveían extender a 75 escaleras del barrio, uno de los más pobres de la ciudad
El movimiento vecinal alerta de que al menos 8.000 viviendas de Barcelona corren riesgo de ruina por falta de rehabilitación

Un vecino de Trinitat Vella tiende la ropa en una ventana apuntalada en un edificio afectado por aluminosis, en Barcelona. / FERRAN NADEU

“Cada vez que llueve, temblamos”, confiesa Avelina, vecina de la Trinitat Vella, en el extremo pegado al Besòs de Barcelona. “Entra agua y vamos a tener que poner cemento para tapar los agujeros”, barrunta la mujer. Señala los orificios y los desconchados en las fachadas que han quedado como rastro de las catas que el ayuntamiento efectuó en 2018 en el barrio, el tercero con menos renta en la ciudad.
Las comprobaciones concluyeron que el bloque sufre aluminosis, igual que otros del entorno, y se pusieron puntales en las ventanas que dan al patio interior para evitar desprendimientos. En la escalera suponían que las ayudas fluirían y que los arreglos no se retrasarían, pero nunca han empezado ni saben si se acabarán haciendo. “Han salido grietas en los lavabos, en las habitaciones… Salen cada vez más, es un deterioro sin subsanar. Con la situación de la finca, podemos tener un disgusto”, teme Avelina.

Pared desconchada en un edificio afectado por aluminosis en la Trinitat Vella, en Barcelona. / FERRAN NADEU
Como en otros puntos de la capital donde se edificó a escape para alojar a la inmigración de mediados del siglo XX, el propósito de paliar el deterioro que amenaza a las viviendas de la Trinitat Vella ha encallado. El barrio fue el primero en dotarse de un plan de regeneración urbana en Barcelona, con el que se previó remodelar 75 comunidades. “Pero no hay ningún proyecto firmado ni se ha hecho ninguna reforma”, critica Roberto Rodríguez, de la Asociación Vecinal Taula Trinitat Vella.
Los edificios incluidos en la fallida campaña de reparaciones suman 432 pisos. Forman parte de los 8.000 domicilios de la ciudad que la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona advierte que corren riesgo de ruina por falta de rehabilitación.

Avelina, vecina de Trinitat Vella, en una escalera apuntalada en el barrio, en Barcelona. / FERRAN NADEU
El ayuntamiento admite que, de las siete escaleras por las que la intervención debía comenzar en la Trinitat Vella, tres han desistido y los concursos para adjudicar las reformas de otras cuatro se declararon desiertos. El consistorio analiza cómo acometer las primeras obras a través de un procedimiento negociado.
De las siete comunidades por las que el proyecto debía comenzar, tres han desistido y los concursos para adjudicar las obras en las otras cuatro se han declarado desiertos
Mallas contra cascotes
La degradación de los inmuebles ha esparcido las mallas en balcones y alféizares en parte de la Trinitat Vella ante la posibilidad de que caigan cascotes. Acumulan tanto tiempo puestas como los domicilios que están apuntalados. “Llevamos siete años con puntales y nadie había venido a mirarlos hasta el verano pasado, cuando metimos presión, unos los reforcé yo mismo”, se queja Rodríguez. El gobierno municipal responde que ahora dispone de un acuerdo para que empresas especializadas revisen el estado de las medidas de prevención cada seis meses y evaluar si se requieren instalar más “mientras no se resuelva la patología”.

Un edificio de la Trinitat Vella con los balcones envueltos con redes para evitar la caída de cascotes, en Barcelona. / FERRAN NADEU
Al menos 28 fincas de la Trinitat Vella cuentan con medidas provisionales de protección por problemas estructurales graves. Sucede en la casa de Gloria, una mujer de 86 años, con un 81% de discapacidad y movilidad reducida. Debe sortear una escalera estrecha para subir a un rellano apuntalado y entrar en el piso, donde tres soportes sostienen el techo de un cuarto. “El edificio tiene deficiencias de todo tipo: aluminosis, grietas, filtraciones, la fachada está que se cae…”, desgrana Montse, hija de Gloria. Los bomberos desescombraron el interior de un inmueble colidante hace un par de años, tras ceder un forjado.
Montse explica que los trabajos para adecuar el bloque de su madre se estimaron en 178.000 euros. “Íbamos a tener un 85% de subvención, con lo que salía entre 7.000 y 8.000 euros por vecino, y lo veíamos viable”, reconoce. Sin embargo, se introdujeron luego obras de eficiencia energética, lo que encareció las labores entre 350.000 y 400.000 euros. Se supeditaban a obtener fondos europeos Next Generation, en alto riesgo de perderse porque se exige que los trabajos estén acabados el 30 de junio de 2026. “Había que hacer aislamiento, poner placas solares… Con esos números, nos echamos atrás”, admite Montse.

Montse, accediendo a la casa de su madre en Trinitat Vella, en Barcelona. / FERRAN NADEU
Cambio de condiciones
La falta de garantía para recibir subvenciones y el cambio en las condiciones para sufragar las reformas han empantanado la operación, sostienen los afectados. Dado que será imposible que las obras se finalicen a tiempo, el ayuntamiento afirma que trata con el Gobierno español y la Generalitat que se acepte entregar el dinero a las comunidades que empiecen a remodelarse en los próximos siete meses.
Los vecinos sostienen que se ha reducido la financiación pública para costear las reparaciones, mientras el ayuntamiento dice que los porcentajes de subvención no han variado
Los vecinos remarcan que el ayuntamiento ha pasado de comprometerse a que el 85% o el 95% del coste de las rehabilitaciones se financie con auxilios públicos a bajarlo a un 40%. El ayuntamiento opone que el porcentaje de subvención “no ha sufrido ninguna modificación”. Concreta que las administraciones asumen entre el 40% al 80% del gasto en medidas de mejora energética a partir de un 30% de ahorro energético, el 55% en arreglos en la estructura y las instalaciones -inferior al Besòs i el Maresme, donde asciende al 85%- y el 60% en accesibilidad.

Montse, en una habitación apuntalada en la casa de su madre en Trinitat Vella, en Barcelona. / FERRAN NADEU
“Las reglas del juego han cambiado”, lamenta Rodríguez. “Al darse cuenta de que no llegaban a tiempo para los Next Generation, nos presentaron un modelo de autogestión -desmenuza-. Supone que tenemos que buscar arquitectos y empresas constructoras con las gestiones de un agente rehabilitador, que cuesta 9.000 euros por comunidad. Es lo que tenía que hacer la administración y es imposible para las comunidades, cuando muchas no están constituidas”. El ayuntamiento defiende que ese sistema debe imprimir “celeridad” para “facilitar que los particulares realicen las obras”. Apunta que seis comunidades de la Trinitat Vella se han interesado por ser inspeccionadas y avanzar en el programa.
“Cuando nos dijeron que variaban las condiciones, nos bajamos, como muchas que se han cansado y lo ven imposible”, observa Avelina. Renovar su edificio cuesta 369.000 euros y confiaban en que cada domicilio no abonara más de unos 11.000. “Eran cuotas de 50 o 60 euros, todo eran facilidades y nos iban a llevar de la mano con los trámites -detalla-. Nos dijeron que no cambiáramos las ventanas, que iban a comenzar ya… Hemos estado esperando, llevamos siete años de retraso y se deterioran día a día”.

Roberto Rodríguez, en una finca apuntada en Trinitat Vella, en Barcelona. / FERRAN NADEU
“Nos han dejado abandonados”, reprocha Montse. “Dicen que saldrán subvenciones, ¿pero cuáles? Da la sensación de que quieren que nosotros nos hagamos cargo de los arreglos, pero sin ayuda es inviable”, zanja.
“Somos un barrio obrero, capacidad de pago no tenemos”, blande Rodríguez. Menciona el caso de una comunidad que conoce bien, en la que se avisó al Instituto Municipal de Urbanismo de Barcelona ante los daños que exteriorizaba. “Si llamamos a los bomberos, la desalojan, hacía poco del derrumbe que ocurrió en Badalona -compara-. Estuvo toda apuntalada y pedimos ayudas de emergencia social para compensar los costes, pero no se han resuelto, y los vecinos tardaron un año en reunir 17.000 euros para reforzar los cimientos”.
Suscríbete para seguir leyendo
- El pastor de Collserola que lleva su rebaño por zonas de alto riesgo por la peste porcina: 'En todos los sitios se ven marcas de jabalís
- La ratonera diaria de Barcelona: por qué las rondas ya no dan más de sí y qué proponen los expertos
- Adiós a esta emblemática tienda de turrones de Portal de l'Àngel: casi 200 años de historia
- La empresa catalana Cudié, a punto de su 80º aniversario: 'Vendemos 157.000 kilos de catanias al año en 20 países
- Huelga de taxistas en Barcelona, hoy en directo: última hora de movilización de Élite Taxi y afectaciones al tráfico
- Llega a Barcelona una de las cadenas de gangas más populares de Europa: abrirá una megatienda en primavera
- Un vecino logra que su ayuntamiento le devuelva dinero por no aplicarle un beneficio fiscal en la tasa de basuras
- ¿Qué supermercados están abiertos hoy, Día de la Constitución en Barcelona y resto de Catalunya? Horario de Lidl, Mercadona y resto de tiendas