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Cuenta atrás

El pleno de Barcelona activa la cuestión de confianza para arrancar 2026 con nuevo presupuesto en vigor

La oposición vuelve a rechazar las cuentas del PSC y ahora se abre el plazo de un mes para que los grupos puedan lograr un pacto y elegir a otro alcalde

Qué es y cómo funciona una cuestión de confianza como la que Collboni ha activado en Barcelona

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en el pleno extraordinario de este miércoles.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en el pleno extraordinario de este miércoles. / Blanca Blay / ACN

Judith Cutrona

Judith Cutrona

Barcelona
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El Ayuntamiento de Barcelona tendrá presupuesto para 2026 a tiempo para entrar en vigor el 1 de enero. El alcalde, Jaume Collboni, ha vuelto a recurrir a una cuestión de confianza -un mecanismo legal y excepcional que ya usó en 2024- después de que la oposición tumbara su proyecto de cuentas municipales en el pleno. Se trata de un procedimiento que permite vincular el presupuesto a la continuidad del alcalde y que éste ha perdido en la votación de este miércoles. Ahora se abre el plazo de un mes -30 días hábiles- para que la oposición pacte una mayoría alternativa y elija a otro alcalde.

El mes empieza a contar hoy, 26 de noviembre, aunque en la práctica solo servirá para que las cuentas queden listas para el inicio de año. La aritmética municipal hace prácticamente imposible -salvo milagro- que la oposición logre un pacto para desbancar al alcalde. Por tanto, los presupuestos se aprobarán automáticamente cuando expire el plazo. Ese día será el 29 de diciembre.

Así pues, todo ha sucedido según lo previsto. La de este miércoles ha sido la culminación de tres debates presupuestarios en una semana: primero, la comisión de Economía del miércoles pasado; después, la votación definitiva del viernes, donde las cuentas fueron rechazadas; y ahora, el debate ligado a la cuestión de confianza. Nada ha cambiado. Solo el PSC y ERC han apoyado el proyecto presupuestario, y el resto de grupos mantienen su oposición.

Tras este último trámite, el presupuesto quedará con toda probabilidad desbloqueado. Salvo un pacto imposible entre los grupos municipales para elegir nuevo alcalde, Barcelona arrancará 2026 con nuevas cuentas aprobadas.

“Plena confianza”

Se trata de la segunda vez que Collboni recurre a este mecanismo y también será la última vez que podrá usarlo en este mandato, según dicta el reglamento. La exalcaldesa Ada Colau también agotó sus dos opciones -en 2017 y 2018- durante su última etapa como primera edil.

En la última intervención, el alcalde socialista ha revindicado que, “el 1 de enero, esta ciudad tendrá un presupuesto de más de 4.000 millones de euros, el más expansivo de la historia”, y ha defendido hacerlo mediante la cuestión de confianza. “Porque tenemos plena confianza en que aborda las necesidades básicas de la ciudadanía de Barcelona”, en vivienda, seguridad y en la atención a las personas.

El alcalde ha subrayado que el acuerdo presupuestario no excluye a ningún grupo y ha reiterado su disposición a dialogar con todos durante el año que queda de mandato. Ha matizado, sin embargo, que para el presupuesto era lógico buscar un entendimiento con fuerzas progresistas: “Estos presupuestos son un paso importante para garantizar el derecho a quedarse en la ciudad y expresan un modelo de ciudad claro".

Posiciones claras

Como ha afirmado el portavoz de ERC, Jordi Castellana, tras tres debates en una semana “las posiciones están claras”. Los republicanos han sido el único grupo, junto al PSC, que ha votado a favor del presupuesto. Castellana ha defendido su apoyo porque considera que han logrado mejorar el proyecto inicial: “Creemos que vale la pena”.

Por su parte, la portavoz de BComú, Gemma Tarafa, ha mantenido la abstención y ha reprochado al gobierno que frenara las negociaciones antes de la votación definitiva del viernes. Según ella, el acuerdo no salió adelante por decisión del propio ejecutivo. Aun así, ha dejado abierta la puerta a un pacto futuro: “Aún tienen tiempo de volver a subirse al tren para mirar a la izquierda y no a la derecha. Si es así, hablemos”.

El rechazo de Junts, PP y Vox

Entre los grupos que han votado en contra, el líder de Junts, Jordi Martí, ha acusado a Collboni de perder la confianza del pleno, en vez de ganarla, y ha insistido en que, si dentro de un mes sigue siendo alcalde, no será por mérito propio, sino porque “no hay una mayoría alternativa”.

El presidente del PP, Daniel Sirera, ha criticado con dureza al alcalde por tener que afrontar una segunda cuestión de confianza en dos años, algo que “evidencia que su gobierno no se toma seriamente la ciudad”. Le ha reclamado que abandone los “sectarismos” y gobierne “para el conjunto de la ciudadanía”.

Por último, el líder de Vox, Gonzalo de Oro, ha afirmado que Barcelona “necesita un alcalde que pise la calle y mire a los ojos a los vecinos”. Ha acusado al equipo de gobierno de instalarse en un “discurso triunfalista” y de no afrontar los problemas reales de la ciudad.

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