Desalojo en tres semanas
La estación centenaria de la Sagrera condenada al derribo figura en el inventario de bienes de interés histórico
La asociación Promoció del Transport Públic (PTP) asegura que el plan urbanístico actual no está reñido con la conservación del edificio
Joan Baltà, director de BSAV: “La estación de la Sagrera aún necesita seis años más de obras”
Adiós al edificio centenario de la antigua estación de la Sagrera: cuenta atrás para su derribo

Edificio de la antigua estación de mercancías de La Sagrera construido en la década de 1920 que se prevé derribar a principios de año. / MANU MITRU / EPC

La histórica estación de mercancías de La Sagrera, construida en 1922 y cuyo derribo se prevé para principios del próximo año, figura desde 2015 en el Inventario de Bienes Ferroviarios de Interés Histórico, que se elabora por encargo de la Agència Catalana de Patrimoni Cultural, bajo la supervisión del Museu de la Ciència i la Tècnica de Catalunya.
El inventario recoge los elementos ferroviarios que los expertos consideran de valor patrimonial y son aceptados como tal por la Generalitat, que se basa en este documento para decidir sobre cuáles establece la figura de protección de Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).

En las plantas superiores del edificio vivían familias del personal ferroviario hasta 2010. / MANU MITRU / EPC
Disminución del patrimonio
Así pues, no todos los bienes de interés histórico del inventario acaban protegiéndose bajo esta figura. De ello depende también la respuesta del propietario del bien y del ayuntamiento del municipio en el que se ubica.
El inventario se actualizó el año pasado. El nuevo listado mantiene la estación de mercancías de La Sagrera. Sin embargo, ya no figuran por haber desaparecido las estaciones centenarias ya derribadas de Sant Feliu, de Cambrils y Salou. Tampoco aparecen diversos trenes que “han cambiado de titular porque los han comprado y han marchado del país”, afirma Jordi Sasplugas, responsable de la elaboración de los inventarios, presidente de la Fundació Preservació Patrimoni Ferroviari Industrial y miembro de la Comissió Patrimoni Ferroviari de Ferrocarrils de la Generalitat.
Su elaboración ha servido, eso sí, para que el Govern declarara hace dos años como Bien Cultural de Interés Nacional 30 locomotoras, vagones y tranvías.

En el edificio trabajan 60 personas de Adif que se encargan de coordinar las obras de La Sagrera, y que deberán abandonar las instalaciones el 19 de diciembre. / MANU MITRU / EPC
Próximo desalojo
El destino de la antigua estación de mercancías de La Sagrera, sin embargo, será otro. El 19 de diciembre los 60 trabajadores de Adif que trabajan en el edificio, desde donde se ha centralizado la coordinación de las obras de La Sagrera, deberán abandonar las instalaciones y serán reubicados en unas oficinas próximas. No obstante, durante las tareas previas de vaciado del edificio ha aparecido un refugio antiaéreo de la Guerra Civil, un hallazgo inesperado. El Ayuntamiento lo está ahora inspeccionando para documentarlo y determinar cómo proceder.
Por el momento, la previsión es que la piqueta empiece a derribar el edificio a principios de año. La experiencia indica, según explican las entidades que defienden la preservación del patrimonio ferroviario, que no suele darse a conocer la fecha de derribo: las máquinas se presentan un día muy temprano y en cuestión de pocas horas el edificio desaparece, convertido en una montaña de escombros. En este caso, la operación podría durar más tiempo, puesto que se trata de un gran edificio de 1.400 metros cuadrados.
Aunque el plan urbanístico que ha trazado Barcelona Sagrera Alta Velocidad (BSAV) para el desarrollo de la nueva estación y la urbanización de los alrededores no ha contado con la conservación del edificio histórico, algunas fuentes indican que en un inicio sí que se planteó esta posible opción. Sin embargo, el macroproyecto, que incluye además de la estación, la construcción de vivienda y hoteles, no permite finalmente mantener el edificio, según sus promotores.

Las obras de urbanización de los alrededores y del complejo terciario anexo a la futura estación de alta velocidad de La Sagrera son incomplatibles con el edificio centenario, según BSAV. / MANU MITRU / EPC
"Puede salvarse"
No obstante, la asociación Promoció del Transport Públic (PTP) afirma que en realidad el plan urbanístico actual no está reñido con la conservación del edificio. El principal problema es que la nueva configuración urbanística eleva el terreno y el edificio queda a una cota inferior. “El nuevo vial hace que el lado mar del edificio quede como planta -1”, un aspecto que técnicamente puede superarse, según la PTP. “El acceso principal al edificio puede habilitarse en la primera planta actual, y la planta 0 quedaría como semisótano. Hoy en día es posible con rampas y ascensores, existen en la ciudad otros espacios similares”, indican desde la plataforma. Aún así, para poder trazar el vial frente a la estación, “sí que sería necesario recortar una pequeña parte del edificio, un ángulo”, reconoce la entidad, que insiste en que "antes de perder un bien patrimonial como La Sagrera es necesaria transparencia sobre los motivos y el análisis de alternativas".

Detalle de las instalaciones de la antigua estacion de mercancías de La Sagrera en 2008, antes del inicio de las obras de la nueva macroestación. / ALBERT BERTRAN
Primer desmantelamiento
Sasplugas indica que la estación ya vivió un primer episodio de desmantelamiento hace 15 años, cuando se retiró una de sus estructuras más históricas durante la primera fase de las obras para la llegada del AVE. Se trataba ni más ni menos que de unas columnas de hierro, unos pilares y un techo que se instalaron en La Sagrera en 1929, pero que procedían de la que fue la primera estación de tren en España. Estaba junto a la actual Estació de França y se construyó para trazar la línea ferroviaria entre Barcelona y Mataró, la que inauguró la presencia del ferrocarril en la península. “Era muy singular. Se desmontó para elevar en su emplazamiento la nueva Estació de França, pero se reaprovechó esta estructura ubicándola como muelle en la construcción de la primera estación de mercancías ferroviaria de Barcelona en la Sagrera”, revela Sasplugas, que lamenta que “nadie dijo nada” en 2010 ante su definitiva desaparición.

La vieja estación de mercancías de La Sagrera en el 2002, cuando se pactó la nueva macroterminal. / El Periódico
Integrar la edificación antigua
Los municipios están reformando y ampliando sus antiguas estaciones ferroviarias, pero para Sasplugas los nuevos complejos tienen mayor valor e interés si saben integrar en sus proyectos sus edificaciones antiguas, evitando eliminar su historia.
Sin embargo, los historiadores que están denunciando ahora la desaparición de La Sagrera coinciden en que, a diferencia de otros países, “aquí no hay sensibilidad ni conciencia”, y la suerte de los edificios ferroviarios se fía a que coincida que alguna entidad lo defienda y que necesariamente haya detrás un ayuntamiento especialmente interesado en su conservación. “Estos dos factores son los decisivos, mientras que el valor histórico real del elemento no juega ningún papel”, denuncia Sasplugas, que echa en falta que la administración siga un protocolo de defensa del patrimonio regido por un carácter más científico.
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