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En el número 254 de la calle Miquel Servet

Adiós definitivo a la histórica fábrica de las patatas Corominas de Badalona: malvenden su maquinaria por 4.000 euros

El concurso de acreedores de la empresa culmina con una liquidación que deja singularidades sobre unas instalaciones emblemáticas en la ciudad

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EL PERIÓDICO

Manuel Arenas

Manuel Arenas

Badalona
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Pues no. El cerrojazo de la histórica fábrica de las patatas Corominas de Badalona no será "temporal", como paradójicamente enuncia todavía un cartel junto a la vieja persiana de la marca en el número 254 de la calle Miquel Servet. Las instalaciones, que tan emblemáticas colas han atestiguado, no tienen visos de revivir porque el local ya ni siquiera cobija la aparatosa maquinaria que precisaban las chips badalonesas para salir a la venta, según ha podido confirmar EL PERIÓDICO. Sí sigue viva y coleando, claro, la nueva tienda de Corominas que emprendió en el número 9 de la C/dels Arbres la facción familiar de la empresa que ganó un icónico juicio por los derechos de explotación de la marca.

Documentación del Juzgado de lo Mercantil nº 6 de Barcelona aflorada este último mes y consultada por este diario no deja lugar a dudas: el concurso de acreedores de Patates Fregides Corominas SL ha concluido. Con una fase de liquidación que refleja singularidades, como que toda la maquinaria de la empresa fue retirada de la fábrica tras malvenderse por la exigua cantidad de 3.800 euros más IVA.

Entre esos activos había "maquinaria y utensilios" que se usaban para la producción y distribución de patatas fritas envasadas y una furgoneta "con más de 27 años de antigüedad", relata la documentación judicial. El administrador concursal precisa las características que dificultaron sacar rentabilidad a esos activos: la maquinaria era "de una notable antigüedad" y tenía un "uso muy concreto y específico", y desde el inicio del concurso las instalaciones carecían de suministro eléctrico.

Todo ello supuso que la publicitación a posibles interesados fuera "complicada", lamenta el escrito. Es por estas razones que la mejor oferta que recibió la vieja empresa Corominas ascendió a los mencionados 3.800 euros más IVA. Esta propuesta se hizo efectiva en unas jornadas de puertas abiertas a finales del mes de febrero, cuando los interesados pudieron realizar sus ofertas de adquisición.

Los antecedentes del 'Caso Corominas'

El concurso de acreedores que ahora culmina se originó en la insolvencia alegada por Corominas meses después de trascender la sentencia judicial que dio la razón a la ramificación familiar contraria a la que se ha visto abocada al cierre de la histórica fábrica. La particular pugna judicial de los Corominas se remonta a abril del 2021, cuando la facción familiar que representa Anaïs Duran Corominas, heredera —cuarta generación de la familia— de la titularidad de la marca original registrada el año 1968, llevó a los tribunales a la otra parte en que la familia está dividida, la que representan Joan Corominas y Josep Garcia, al entender que una nueva marca Corominas que estos habían registrado en el 2017 perjudicaba sus derechos como titulares de la marca original. Estos últimos eran quienes gestionaban la histórica fábrica que ahora llega a su adiós definitivo.

En primera instancia dio la razón a Anaïs Duran Corominas el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Barcelona el 1 de abril del 2022, que en una sentencia a la que ha tenido acceso este diario recriminó a los Corominas que habían registrado la nueva marca hacerlo con "mala fe". El juez llegó a esta conclusión aduciendo que el registro de la segunda marca Corominas se produjo "sin conocimiento ni consentimiento" de la titular de la misma —la madre de Anaïs Duran Corominas— y "con claro abuso de confianza", con el objetivo de lograr "previsibles beneficios" para la sociedad Corominas SL.

Dichos "previsibles beneficios" los dedujo el juez especialmente de la vía de venta telemática, muy relevante por el prestigio de las patatas artesanales en todo el territorio estatal. Esta cuestión fue clave en el juicio porque, mientras los Corominas que registraron la segunda marca defendieron haberlo hecho para proteger la tienda 'online' y el dominio 'www.patatescorominas.com', el juez justificó la nulidad absoluta de la misma en que su validez hubiera supuesto la "exclusión" de los titulares de la marca original de un canal como la venta 'online', "notoriamente en auge y en constante crecimiento [económico]".

El 28 de julio del 2023, la Audiencia Provincial de Barcelona ratificó en sentencia firme —no recurrida— la resolución de primera instancia tras la apelación de los Corominas que perdieron el primer pleito. En ella, el juez reafirma la "mala fe" tras el registro de la segunda marca Corominas al entender que la misma "dificulta y perjudica la explotación de la marca anterior por sus legítimos propietarios", a quienes protege criticando que la facción familiar apelante "era consciente" de que la nueva marca "era incompatible" con la primera y que, en todo caso, debió registrarse "a nombre de la titular denominativa [la madre de Anaïs Duran Corominas] o, como mínimo, con su autorización".

Además, el juez consideró asimismo relevante que, pese a usar la marca desde los años 90 sin oposición de los propietarios de la misma, quienes gestionan la empresa Corominas SL lo hacían en condición de licenciatarios y no de propietarios. Este hecho llevó al juez a apreciar que los propios apelantes eran conscientes de su condición de no propietarios, ya que da por probado que habían llegado a ofrecerse, tras intentar adquirir la marca sin éxito, a "cesar en el uso y no transmitirla o cederla a un tercero".

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