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Tras la inspección

Sant Cugat expulsa definitivamente de su padrón a 322 personas que atribuye a una "mafia fraudulenta"

El Ayuntamiento reivindica un padrón “preciso” y ultima un protocolo más exigente para reforzar los controles de empadronamiento

Sant Cugat da de baja cientos de “empadronamientos falsos” atribuidos a una supuesta mafia detectados este verano

Fachada del Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès.

Fachada del Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès. / MAN ESPINOSA

Clàudia Mas

Clàudia Mas

Sant Cugat
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El Ayuntamiento de Sant Cugat ha certificado este noviembre la baja administrativa de 322 inscripciones fraudulentas detectadas el pasado verano. La firma del cese, rubricada por el teniente de alcaldía de Relaciones Institucionales, Buen Gobierno y Ciudad Digital, Jordi Puigneró (Junts), tiene como objetivo cerrar el caso que tuvo también eco en ciudades del Vallès como Badia o Barberà.

En el caso de Sant Cugat, todo empezó a principios de agosto, cuando en solo tres semanas se registraron 324 empadronamientos sospechosos, la mayoría de ciudadanos procedentes de India y Pakistán. Llegaban en grupos pequeños, acompañados por un traductor y con contratos de alquiler similares, a menudo vinculados a las mismas direcciones; un patrón que el ayuntamiento ya ha tildado de "mafia"Un patrón demasiado perfecto para pasar inadvertido. Lo que arrancó como una anomalía estadística se convirtió, con el avance de las inspecciones presenciales, en la confirmación de un "fraude masivo".

El Ayuntamiento comenzó con unas visitas a los domicilios declarados fueron concluyentes: ninguna de las 322 personas residía realmente en Sant Cugat.

“Hemos actuado con la máxima celeridad”, insiste Puigneró, que reivindica la línea marcada por el alcalde, Josep Maria Vallès. De “tolerancia cero con el fraude al padrón municipal”, añade el teniente. En el gobierno local (Junts–ERC) insisten en que conocer el volumen real de población es una exigencia básica para dimensionar servicios, presupuestos y políticas públicas. “Una administración como el Ayuntamiento de Sant Cugat debe saber la población real a la que debe servir, por tanto, el padrón municipal debe ser muy preciso”, apunta.

Un nuevo protocolo para cerrar grietas

Como respuesta inmediata, el consistorio trabaja ya en un nuevo protocolo de empadronamiento, más exigente y con mayores garantías. Entre las medidas que se barajan: acreditación reforzada de la residencia real, verificaciones presenciales previas en casos dudosos y un sistema interno de alertas para detectar repeticiones de direcciones, documentos o intermediarios.

El movimiento se enmarca en una ofensiva más amplia. Hace solo unos meses, el Ayuntamiento ya depuró más de 4.000 inscripciones irregulares del periodo 2019-2023.

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