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Se adecuarán cuatro de los siete tranvías

Las obras para recuperar el Tramvia Blau empezarán a finales de 2027

Collboni anuncia un proceso de participación ciudadana el próximo año, cuando también prevé incluir en los presupuestos la reforma de la avenida Tibidabo y el tranvía

El retorno del Tramvia Blau del Tibidabo costaría 45 millones y de cuatro a seis años de obras

Laia Bonet, Jaume Collboni y Mª Eugènia Gay, en el anuncio de la apertura a información pública del proyecto del Tramvia Blau.

Laia Bonet, Jaume Collboni y Mª Eugènia Gay, en el anuncio de la apertura a información pública del proyecto del Tramvia Blau. / El Periódico

Glòria Ayuso

Glòria Ayuso

Barcelona
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La persistencia y determinación de los vecinos del Tibidabo por recuperar el Tramvia Blau ha tenido hoy su respuesta. El alcalde, Jaume Collboni, ha entregado el proyecto ejecutivo a la Associació de Veïns Avinguda Tibidabo y ha reconocido explícitamente su papel reivindicativo, que ha servido para que este emblema de la ciudad, fijado en la memoria colectiva de los barceloneses, vuelva a circular.

Pero el proceso será largo. Tal y como ha anunciado Collboni en las cocheras del tranvía, el proyecto se abrirá en 2026 a un proceso de participación ciudadana, y una vez recogidas todas las aportaciones, se iniciará el expediente urbanístico. El objetivo es que se incluya en los presupuestos el próximo año -cuando cumplirá los 125 años de su entrada en funcionamiento- para que las obras puedan empezar antes de que acabe 2027.

Mantener la esencia

En un contexto en que las urbes están perdiendo su esencia y se van pareciendo más las unas a las otras, Collboni ha defendido un proyecto que permite mantener la singularidad de la ciudad. “Queremos preservar el comercio de barrio, los equipamientos culturales” y, en definitiva, los “elementos más identificativos de la ciudad, aquello que más la representa", ha afirmado. Uno de esos elementos emblemáticos de Barcelona es sin duda el Tramvia Blau, y por ello finalmente se ha decidido que merece la pena la cuantiosa inversión necesaria para que vuelva a tomar la empinada avenida del Tibidabo.

Sin embargo, se tendrá que esperar a 2031 o incluso hasta 2033 para volver a ver circular los tranvías. El proyecto incluye llevar a cabo primero la remodelación completa de la avenida del Tibidabo y la construcción de un depósito subterráneo de aguas pluviales, que motivará una importante obra en todo su trazado, desde la plaza Kennedy hasta Doctor Andreu. Con ello, el proyecto no solo se encarece hasta los 40 o 45 millones de euros, sino que además dilata esa esperada puesta en marcha del tranvía entre cuatro a seis años tras el inicio de las obras, según una primera aproximación.

La habilitación del depósito es indisociable de la puesta en marcha del tranvía, ha insistido Collboni: el Ayuntamiento aprovecha cada intervención urbana de magnitud para construir una red de depósitos subterráneos con suficiente capacidad para almacenar agua y evitar los efectos de posibles grandes avenidas frente a la intensificación de los fenómenos extremos debido al cambio climático.

Cuatro trenes

La inversión para recuperar el tranvía incluye la remodelación de las cocheras y la adecuación de cuatro de los siete tranvías -el 5, 6, 7 y 8- para que puedan volver a circular cumpliendo todas las medidas de seguridad, dado que su falta motivó su paro en 2018. Su puesta a punto requerirá incorporar nueva tecnología, si bien mantendrán su aspecto original. Declarados todos ellos Bien Cultural de Interés Nacional, los otros tres -el 2, 10 y el 129, el único de color rojo- se conservarán en las cocheras o en algún otro destino aún por determinar.

El anuncio tiene lugar después de que la Associació de Veïns Avinguda Tibidabo iniciara hace unas semanas una campaña por su canal de Instagram en la que personalidades como Eduardo Mendoza, Lorenzo Milá, Xavier Sardá Jordi Cruz, Carlos Latre, Jaime Alguersuari, y Carlos Martínez de la Associació de Veïns del Raval, entre otros, reclaman su puesta en servicio.

Mayor rapidez

El presidente de la entidad, el empresario Alexander Scheffler, se ha mostrado satisfecho del compromiso adquirido por el propio alcalde, si bien ha reclamado que las obras se efectúen de forma más ágil: “La Via Laietana es tan amplia como la avenida Tibidabo y se ha reformado en tres años, aún cuando en el proceso encontraron restos arqueológicos”.

Scheffler también ha indicado que pedirán que el nuevo mobiliario urbano e iluminación tengan una estética en consonancia con la época del tranvía.

Además, otra preocupación, propia de todas las intervenciones en las calles de la ciudad, es cómo las obras afectarán, en este caso, a los caros restaurantes de la avenida y a los vecinos. La asociación tampoco apoya ampliar las aceras más de lo que lo están en detrimento del coche privado. “Estamos a favor de mantener una buena circulación sin cuellos de botella”, ha señalado Scheffler.

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