Archivo secreto
Aparecen fotos inéditas de la represión franquista ocultas en una imprenta parroquial de Barcelona
Eduard Sànchez, alcalde de Calders, conserva fotografías y documentos de los inicios de la transición extraídos de una imprenta parroquial clandestina de Barcelona donde había trabajado de joven.
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Eduard Sànchez, alcalde de Calders, conserva fotografías y documentos de los inicios de la transición / Mireia Arso
50 años después de la muerte de Franco, el alcalde de Calders (Moianès), Eduard Sànchez, repasa y ordena documentación de los años 1975 y 1976, en algunos casos inédita, hecha en la clandestinidad en la imprenta de una parroquia de Barcelona donde trabajó de joven. Había quedado escondida entre pilas de papel y, cuando dejó el trabajo en 1983 para dedicarse a la arqueología (es historiador), se la llevó y aun la conserva en dos cajas en el despacho de su casa con la intención, posiblemente, de cederla al Museo de Historia de Catalunya.
Tiene decenas de documentos gráficos y fotografías, y un centenar de clichés metálicos para imprimir, todo vinculado a los inicios de la transición, básicamente de 1976. Poco antes, con 16 años, Sànchez había empezado a trabajar en la imprenta de la parroquia Sant Josep Oriol, en la calle Villarroel de Barcelona, que ya conocía porque participaba en las misas jóvenes que se hacían en el templo. El rector era mosén Francesc Llopart (1921-1976), un sacerdote "activista antifranquista y que de oficio era impresor", explica Sànchez.
De ahí la existencia de la imprenta parroquial, donde de día "hacíamos trabajos para otras parroquias, e imprimíamos material para el seminario, para entidades o para asociaciones de vecinos, en una época en la que había mucho movimiento asociativo en Barcelona". Pero por las noches, "hasta las 3 o 4 de la madrugada, y a escondidas, hacíamos propaganda clandestina para todos los partidos políticos", que estaban perseguidos por el régimen, «desde la derecha hasta la extrema izquierda», recuerda Sànchez.
Y es que mosén Llopart "era más bien de centroderecha, pero quería dar facilidad de expresión a todo el mundo, no solo a los de su ideología. Se sabía que aquel sacerdote no era adicto al régimen porque permitía la entrada masiva de gente para hacer reuniones en la iglesia, pero que por las noches allí se hiciera propaganda clandestina, no", cuenta. Se daba la coincidencia de que, justo en el edificio de al lado, se imprimía el diario 'Solidaridad Nacional de la Falange', apunta Sànchez.

Fotografías y documentos clandestinos de los inicios de la transición / Mireia Arso
En una primera etapa, esta situación se mantuvo hasta que, en los últimos tiempos del régimen, hubo unos meses de máxima represión, por lo que, recuerda Sànchez, mosén Llopart consideró que era mejor dejar de producir en la clandestinidad, y por la noche se cerró la imprenta. Además, se destruyó el material. "Quemábamos el papeleo en un patio interior de la iglesia y de los clichés hacíamos pequeños recortes con tijeras y los tirábamos", recuerda. Pero fue un paréntesis, porque con la muerte de Franco "se intuían ciertos cambios" que llegaron con la Ley para la Reforma Política de noviembre de 1976. Unos meses antes, la imprenta había recuperado la actividad clandestina, y es de esta época de donde proviene el material que el alcalde de Calders guarda en su casa.

Fotografías y documentos clandestinos de los inicios de la transición / Mireia Arso
Fotos, clichés y papel
Buena parte de este material son clichés o fotografías de la gran manifestación de febrero de 1976 en el paseo de Sant Joan de Barcelona, que organizó la Asamblea de Catalunya con el lema "Llibertat, Amnistia, Estatut d'Autonomia". En la imprenta "nos traían el trabajo, hacíamos los clichés metálicos y lo imprimíamos", explica Sànchez. Hicieron un libro (del cual no se conserva la portada) con numerosas fotografías de aquel día "y con unos textos relacionados con la manifestación, como una lista de las entidades que le daban apoyo o el permiso denegado para realizarla".

Fotografías y documentos clandestinos de los inicios de la transición / Mireia Arso
Además de eso, entre el material que conserva el alcalde de Calders hay algún manifiesto, boletines o folletos de propaganda política de diversos partidos y sindicatos, desde Convergència Socialista hasta la Candidatura d'Unitat Popular pel Socialisme (CUPS), la Organización Revolucionaria de los Trabajadores, el PSUC, el Partido Carlista o la Liga Comunista Revolucionaria, entre otros. También guarda un Diario Oficial de la Generalitat editado en el exterior: «habíamos impreso todos los libros de Xirinacs y habíamos trabajado para los primeros objetores de conciencia, que estaban perseguidos», apunta Sànchez.
Una imprenta que dejó huella
Él mismo explica que aquella época y aquella imprenta lo marcaron políticamente, y aún más "después de haber estado ocho años vinculado al escultismo, que entonces tenía un fuerte componente catalanista". Dice que "para un muchacho joven como era yo, tener la oportunidad de trabajar en un lugar como aquel, ganarme la vida, porque me pagaban bien, y poder contribuir a la causa catalanista, fue fantástico", concluye Sànchez.
El hombre fue alcalde de Calders en una primera etapa de 1999 a 2003 por un partido independiente vinculado a ERC, y actualmente vuelve a serlo desde 2015, primero con CiU, después con Junts y, ahora, con Tot per Calders, vinculado a Junts.
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