Negociaciones abiertas
La falta de acuerdo entre el PSC y los Comuns deja los presupuestos de Barcelona en el aire a menos de 48 horas de votarse
Los Comuns vuelven a pedir más tiempo para negociar y advierten que siguen "lejos" de un pacto con Collboni, que se asoma de nuevo a una cuestión de confianza para aprobar las cuentas
Los Comuns piden a Collboni "más tiempo" para negociar el presupuesto 2026

El cuarto teniente de alcalde de Barcelona, Jordi Valls, y la líder de BComú, Janet Sanz / EUROPA PRESS

A falta de menos de 48 horas para que se dirima si Barcelona tendrá unos presupuestos respaldados por mayoría en 2026, el alcalde Jaume Collboni no tiene amarrados los votos para que su gobierno logre aprobar por primera vez su plan de ingresos, gastos e inversiones por la vía ordinaria. El ejecutivo monocolor y en minoría del PSC solo ha cerrado un pacto con ERC para que el proyecto de cuentas prospere para el próximo año, un respaldo insuficiente si a la ecuación no se suma Barcelona en Comú, el otro socio potencial que los socialistas tratan de atraer.
No obstante, los Comuns han expresado que aún están “lejos” de sellar un acuerdo con Collboni y han pedido más tiempo para seguir negociando en la comisión extraordinaria de Economía de este miércoles, paso previo a la votación definitiva en el pleno del viernes. Ante la probabilidad de que el borrador sea desestimado, gana enteros que Collboni se someta a una cuestión de confianza, como la que activó en 2024 para que sus primeros presupuestos al frente del ayuntamiento entrasen en vigor.
Del mismo modo que los socialistas no han tensado tanto la cuerda como para que estuviera en riesgo de romperse, los Comuns han apretado al gobierno sin llegar a ahogarlo. Han cuestionado las “prisas” de los socialistas para dar las conversaciones por cerradas y se han decantado por una reserva de voto en la comisión. De ese modo, han tolerado que la discusión para dar el visto bueno a las cuentas se eleve a pleno. Junts, PP y Vox se han pronunciado en contra, mientras que ERC ha arropado al ejecutivo del PSC.
“Es necesario más tiempo para seguir negociando, concretar y aterrizar pero, tal como está la negociación, estamos lejos”, ha observado la concejal Gemma Tarafa (BComú). “¿Es más importante cerrar el proceso este viernes o darnos tiempo para seguir negociando? Es la última opción que tienen de aprobar unos presupuestos en este mandato: de tres presupuestos, cero acuerdos”, ha enfatizado la dirigente de los Comuns, que ha exigido valentía a los socialistas para intervenir el mercado de la vivienda, combatir la masificación turística y atenuar el sinhogarismo en Barcelona.
Contactos hasta última hora
El teniente de alcalde de Economía, Jordi Valls, ha opinado que el PSC y los Comuns "no están tan lejos" de una entente en los puntos que Tarafa ha mencionado, pero ha cuestionado que se le pida más margen. "He estado a disposición de todos desde julio, desde entonces hablo de presupuestos, ahora piden tiempo y hacen propuestas a última hora", ha reprochado.
El socialista ha dado por seguro que los contactos con BComú continuarán hasta las horas previas del pleno y no ha descartado que las cuentas acaben siendo ratificadas por mayoría este viernes. "Hemos tenido suficiente tiempo y seguiremos teniendo tiempo", ha completado Valls, que ha garantizado que en el gobierno local serán "valientes y responsables también".
La líder de BComú, Janet Sanz, ya había reclamado esta mañana al ejecutivo municipal que pospusiera el debate presupuestario para seguir sondeando un pacto. El gobierno socialista ha dejado claro a lo largo del día que no lo aplazará, aunque el número de votos que tenga en su haber antes de la votación se quede corto para refrendar las cuentas.
Valls ha destacado que el proyecto del gobierno municipal está dotado con más de 4.000 millones de euros e incluye 862 millones en inversiones. Ha resaltado que prioriza medidas "centradas en las personas, vivienda, seguridad y no incrementa la fiscalidad de familias y pymes". El portavoz de ERC, Jordi Castellana, ha añadido "el catalán y la proximidad" entre las líneas maestras del plan económico de 2026.
En cuanto a las condiciones para que cristalice el consenso, Tarafa ha discutido que el ayuntamiento haga promoción turística de Barcelona. "No queremos que la promoción de la ciudad esté solo en manos privadas", ha replicado el teniente de alcalde. La miembro de los Comuns también ha apremiado a prohibir "ya" las compras especulativas de vivienda, ha lamentado que al ejecutivo de Collboni "no le gustan los ejes verdes" y ha rogado crear plazas para albergar a personas sin hogar con una red de 10 centros de baja exigencia, uno por distrito.
"Apostamos por las pacificaciones, siempre lo ha hecho este ayuntamiento, pero tienen que hacerse bien, con seguridad jurídica y garantizando el paso de transporte público", ha contrapuesto Valls. El teniente se ha referido a la demanda de los Comuns de limitar el tráfico en el paseo Maragall. "Pasan 1.600 autobuses diariamente, hay que ver cómo plantear una mejora de esos entornos con estudios, planificación y escuchado a los vecinos", ha aducido. En cuanto a restringir las adquisiciones de domicilios por intereses especulativos, ha mostrado afinidad con los postulados de los Comuns en el consistorio y en el Parlament. También ha comulgado con Tarafa al reconocer que el sinhogarismo "es uno de los principales retos" que Barcelona afronta.
El último comodín
Frente al eventual veto a las cuentas, Collboni dispone del comodín de la cuestión de confianza. La ley de régimen electoral impone que un alcalde solo puede activarla en dos ocasiones por mandato y nunca en el último año previo a las elecciones. Teniendo en cuenta que ya recurrió una vez a ese mecanismo y que los comicios serán en mayo de 2027, al socialista se le presenta ahora la última ocasión para usar el as que le queda en la manga.
Aunque sea con el mal trago de una sesión que evidencie de nuevo que carece de aliados suficientes, la cuestión de confianza garantiza a la postre a Collboni que el consistorio sí se dote de nuevos presupuestos el próximo año, a diferencia de este 2025, en que las cuentas están prorrogadas. En caso de que el alcalde pierda la cuestión, arranca una cuenta atrás de un mes para que la oposición presente un candidato alternativo a la Alcaldía y, en caso de no aparecer un sustituto con apoyos suficiente para relevar a Collboni, los presupuestos entrarán en vigor. Con la aritmética existente en el pleno municipal y los antagonismos entre las fuerzas de la oposición, se da por descontado que el alcalde no pondrá su cargo en riesgo y, por esa vía indirecta, logrará que las cuentas prosperen.
La propuesta de presupuestos ha recibido 612 alegaciones en contra. Junts ha sido quien más ha interpuesto peticiones de cambios, de las que el ejecutivo ha aceptado 56 y 11 parcialmente. Los populares han formulado 145, de las que el PSC ha recogido 13 y nueve de forma parcial. De las nueve alegaciones de los Comuns, el ejecutivo del PSC se ha hecho suyas seis parcialmente.
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