Quieren llegar a gestionar 3.000 en 3 años
Picas de la Rosa desafía al mercado con 600 viviendas en alquiler de larga duración en Barcelona
La gestora inmobiliaria especializada en alquiler profesionalizado realiza su primera compra de cartera y adquiere Ducat Finques por 50 millones de euros
Con este movimiento suman activos por el valor de 350 millones de euros en viviendas para alquiler estable: "Huimos completamente del alquiler vacacional, alquiler de habitaciones, o alquiler temporal”
La batalla por lograr alquilar en Barcelona: ganan los expats y pisos compartidos y pierden las familias y mascotas

Alejandro de Picas de la Rosa, fundador y CEO de Picas de la Rosa Gestión Inmobiliaria / Cedida

En un contexto de concentración inmobiliaria y de competición por hacerse con las cada vez más escasas viviendas en Barcelona, Picas de la Rosa, empresa especializada en alquiler tradicional profesionalizado a terceros realiza su primera compra de cartera por 50 millones de euros con la adquisición de Ducat Finques. Se trata de una empresa familiar especializada en el alquiler inmobiliario, fundada en 1982 y ubicada en Passeig de Gracia, 79.
Con este movimiento, la gestora inmobiliaria integra 200 nuevos activos y supera así los 600 inmuebles gestionados, con un valor total superior a 350 millones de euros. Todos están situados en Barcelona o su área metropolitana, y en régimen de alquiler estable. “Huimos completamente del alquiler vacacional, el alquiler de habitaciones o el alquiler temporal. Estamos muy enfocados en el alquiler estable y de largo plazo, que es lo que genera más seguridad para propietarios e inquilinos”, explica el CEO y fundador de la gestora, Alejandro Picas de la Rosa.
Un modelo de gestión basado en la profesionalización
Situada en el carrer Muntaner desde su fundación en 2011, Picas de la Rosa nació con el objetivo de profesionalizar la gestión patrimonial de propietarios. Esto incluye la atención personalizada, el trato con los inquilinos, la administración económica y la reposición de los inmuebles. Actualmente, la gestora paga más de 6 millones de euros anuales en rentas a sus clientes, cuyos inmuebles se distribuyen por Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat, Sant Boi, Sabadell, Rubí, Castelldefels y Sant Cugat, entre otras, con un precio medio de alquiler de 1.000 euros por vivienda.

Interior de uno de los pisos en alquiler de Picas de la Rosa, situado en el área metropolitana de Barcelona. / Cedida
Si hasta ahora su crecimiento había sido puramente orgánico, apoyado en la recomendación y la relación cercana con los dueños de los pisos, esta primera adquisición da el pistoletazo a la adquisición de nuevas carteras, aunque de momento no pueden confirmar nada. “Escoger la primera compra no fue fácil. Muchas no encajaban, ya que no gestionamos comunidades de vecinos ni hacemos administración de fincas tradicional”, aclara el CEO, porque lo suyo es la gestión patrimonial en alquiler, es decir, sacar el máximo provecho y rentabilidad del activo.
Tienen en el radar administraciones que necesiten relevo generacional o busquen un modelo más profesionalizado. Así, en un horizonte de tres años, aspiran a gestionar más de 3.000 viviendas, siempre en Barcelona y alrededores. “Aún hay margen para crecer y consolidarnos en la zona”, asegura de la Rosa.
Su modelo de gestión se distingue por la atención personalizada y la relación cercana. De hecho, afirman que desde su fundación no han perdido ni un solo cliente. “En un entorno lleno de fusiones, grandes plataformas digitales y modelos muy impersonales, la humanización del servicio marca la diferencia”, destaca el CEO. Hoy trabajan con un equipo de cuatro personas —comercial, jurídico, administración y dirección—, aunque prevén ampliarlo a medida que crezca la cartera. Además, el año que viene también planean abrir su primera oficina de atención al cliente para mantener el trato directo.
La experiencia de alquilar en Barcelona
Aunque la normativa en Barcelona no sea la más favorable, desde la gestora aseguran que sigue habiendo mucha demanda. “La rentabilidad puede ser menor que antes, pero sigue existiendo”, afirma Alejandro. Ejemplo de ello, cuenta, es que hace dos semanas pusieron en alquiler un piso en Les Corts y, en menos de una hora, tuvieron que retirar la oferta tras recibir más de 100 solicitudes.

Interior de uno de los pisos en alquiler de Picas de la Rosa, situado en el área metropolitana de Barcelona. / Cedida
En cuanto a sus clientes, estos se concentran en dos perfiles. El primero, los propietarios tradicionales que conservan pisos desde hace décadas y los ven como valor refugio: no quieren vender; buscan ingresos pasivos y estabilidad. El segundo, los inversores que compran para alquilar, aunque explica que cada vez son menos por los riesgos, la regulación y la existencia de otros activos con rentabilidades más atractivas. “Si limitamos la entrada de estos inversores, la oferta disminuye en un mercado ya muy tensionado”, advierte el director ejecutivo.
Además de liderar Picas de la Rosa, Alejandro es socio de varias empresas familiares ligadas al sector inmobiliario y al sector financiero. Es el caso de Restate Brothers, el brazo inversor con el que compran edificios y pisos sueltos en Barcelona y su área metropolitana para destinarlos al alquiler. O de la firma de capital privado Endurance, liderada por su hermano Pedro Picas de la Rosa, con sede en Barcelona y centrada en inversiones en empresas en situaciones especiales.
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