La nueva ciudad
Barcelona estrena 27 centros de culto en un año y consolida el auge evangélico
La comunidad protestante crece con vigor: ya supone el 41% de los espacios cristianos y un tercio del total
El doble de barceloneses en cinco años van a oficios religiosos al menos una vez al mes
Barcelona es la capital española con más proporción de habitantes extranjeros y donde más crece

Vista aérea de Barcelona desde el Turó d'en Caritg de Badalona. / Manu Mitru

Barcelona es un crisol de creencias y religiones desde hace años y los colores de este mosaico evolucionan con los cambios que vive la población de la ciudad. Desde la pandemia, la capital catalana ha crecido con la incorporación de nuevos vecinos, que impulsan el crecimiento de credos que hasta hace poco eran minoritarios en la ciudad. En un solo año han abierto 27 centros de culto, casi todos evangélicos: esta rama del cristianismo se expande en toda la ciudad, en paralelo al ‘boom’ latinoamericano en el padrón.
Según los últimos datos de la Oficina d’Afers Religiosos (OAR) del Ayuntamiento de Barcelona, al cierre de 2024 había en la capital 1.004 comunidades y entidades religiosas. La cifra incluye desde grupos de barrios hasta federaciones de segundo nivel. Utilizan un total de 535 centros de culto, la misma cifra que en 2023. El máximo histórico se alcanzó en 2018 (569), tras una década de fuerte crecimiento (en 2006 eran 385). Sin embargo, en 2019 y 2020 cayeron por debajo del medio millar y han remontado poco a poco en este lustro.
Además de crecer en número, las comunidades se diversifican. La OAR calcula que actualmente “hay presentes en la ciudad 37 tradiciones religiosas o espirituales diferentes, un número ligeramente superior respecto al año anterior”, indica en su Memoria 2024. Con todo, la hegemonía cristiana es muy clara: las distintas ramas copan 441 de los 535 centros de culto. Aproximadamente la mitad, 233 espacios, pertenecen a la red de iglesias y parroquias católicas del Arzobispado de Barcelona.
Auge evangelista
A esta cifra, que poco varía con los años, se le suma un creciente número de espacios evangélicos. Esta rama protestante cuenta hoy con 182 lugares de culto en la ciudad. Cuatro distritos sobresalen en el arraigo de la comunidad: Nou Barris (39 iglesias), Sant Andreu (35), Sants-Montjuïc (28) y Sant Martí (27).
En los dos primeros, los templos de este credo son la nueva mayoría, es decir, más de la mitad de los centros de culto de cualquier confesión. Contrastan con una presencia mucho más discreta en el resto: cinco en les Corts, siete en Sarrià-Sant Gervasi o Ciutat Vella, nueve en Horta-Guinardó y Gràcia y 16 en el Eixample.
El gran estirón se produjo el año pasado. De los 27 nuevos centros de culto abiertos en la capital, 24 fueron iglesias evangélicas y los tres restantes, oratorios musulmanes. Es el crecimiento más alto desde la pandemia, puesto que los años anteriores crecían a razón de tres o cuatro por año. Con el nuevo total, son evangélicos el 41,3% de los centros cristianos de Barcelona y el 34% -uno de cada tres- del total de espacios de cualquier creencia.
En cuanto al resto de comunidades, hay 39 oratorios islámicos, 22 centros budistas, seis hinduistas, uno de la fe bahá’í, cuatro sinagogas, 16 salones del Reino de los Testigos de Jehová, cuatro iglesias de Adventistas del último día, cuatro ortodoxas, dos capillas mormonas, un templo sikh, dos centros de Cienciología y 19 de otros dogmas.
El nacimiento de nuevos lugares de rezo responde no solamente al flujo de llegadas y su procedencia, sino también a una sociedad más practicante. Según los datos del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) de la Generalitat, hoy uno de cada cinco habitantes de la provincia de Barcelona son practicantes, el doble que hace un lustro. Como explicó EL PERIÓDICO la semana pasada, un 11,2% de la población actual acude a culto una vez por semana o más, mientras que otro 8,9% van cada mes.
20 licencias en cinco años
Otro termómetro distinto para medir el dinamismo religioso de la ciudad son las licencias municipales para la apertura de centros de culto. En los últimos cinco años, el Ayuntamiento de Barcelona ha concedido 20 nuevos permisos, indican a EL PERIÓDICO fuentes municipales.
Concretamente han sido para dos locales ubicados en Ciutat Vella, cinco en Sants-Montjuïc, uno en Gràcia, tres en Nou Barris, seis en Sant Andreu y tres en Sant Martí. El año de la pandemia, el consistorio concedió cinco, el siguiente fueron cuatro, en 2022 subieron a seis, en 2023 bajaron a tres y en 2024 solo fueron dos.
Los datos de licencias y de centros de culto nunca coinciden, porque cuantifican cosas diferentes. Cuando un inmueble se quiere usar por primera vez para culto de forma regular, debe lograr este beneplácito municipal. No se da de baja el permiso si cambia la comunidad usuaria, se disuelve o se traslada, así que no hay un total vigente.
Cabe tener en cuenta que existe una gran variedad de circunstancias. Una misma entidad religiosa puede tener varios centros de reunión y plegaria y también al revés, que varias comunidades compartan un mismo sitio. Por ejemplo, varias parroquias barcelonesas tienen capillas cedidas a vecinos ortodoxos. Además, muchas comunidades jóvenes alquilan naves industriales, auditorios de hoteles y salas de centros culturales para cobijar sus encuentros, hasta que fijan una ubicación permanente.
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