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Manifestación

Docentes y familias llenan la plaza Urquinaona en defensa de la educación

Los sindicatos reclaman mejoras salariales, reducción de ratios y más recursos ante una situación que consideran insostenible

Los sindicatos de profesores llaman a llenar las calles de Barcelona en una gran manifestación por la educación apoyada también por las familias

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Los docentes salen a la calle para reclamar una mejora de las condiciones laborales

Daniela Cabeza

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Barcelona
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La movilización convocada este sábado por la mañana por los principales sindicatos de la enseñanza ha logrado una gran respuesta en Barcelona, donde miles de docentes, acompañados por familias, han llenado la plaza de Urquinaona desde Via Laietana en un ambiente reivindicativo y festivo. Entre pancartas y consignas, los participantes han exigido recuperar el poder adquisitivo perdido en los últimos años, reducir ratios y ampliar plantillas para disminuir la sobrecarga de trabajo en los centros educativos.

"Estamos cansadas de trabajar mal y sin recursos"

Desde una escuela de Tarragona, Judit y Eli, maestras de educación infantil, han explicado los motivos que las han llevado a manifestarse. Judit ha señalado que "estamos cansadas ya de trabajar mal. Nos deben mucho dinero y no tenemos recursos" y ha criticado también la diferencia salarial respecto a otras comunidades: "Allí se cobra más haciendo lo mismo. No tiene sentido y hemos dicho basta, no podemos más".

Por su parte, Eli ha puesto el foco en el aumento de tareas administrativas: "Cada vez nos exigen más, hay más burocracia y estamos quemadísimas. No se reconoce nuestro trabajo".

Ambas han coincidido en que la falta de recursos dificulta la atención a la diversidad: Judit ha afirmado que "la mala inclusión nos afecta en el día a día. En infantil hay mucha diversidad, pero muy pocos recursos humanos". Eli ha añadido: "Tenemos la formación, pero no las herramientas, y esto acaba afectando a todo el grupo clase".

A esta situación se suma que, pese a que este año Judit tiene 17 alumnos, en cursos anteriores han llegado a trabajar con ratios de 27 y 28 niños, unas cifras que, recuerdan, solo han disminuido por la bajada de natalidad y no por una apuesta real de la administración. También admiten que la precariedad acumulada las ha llevado a plantearse dejar la profesión: "Me lo he planteado muchísimas veces. Estoy tan quemada que pienso en que si no cambian las cosas, el año que viene me voy", afirma Eli.

Judit, con menos años de experiencia, reconoce sentirse ya "muy desmotivada". Ambas reclaman a la administración que las escuche y que invierta en recursos, personal, salario y una reducción de la burocracia, porque —aseguran— quienes toman decisiones "no viven la realidad del aula".

"Estamos agotadas mental y físicamente, el 0-3 está abandonado"

A la movilización también se han sumado trabajadoras de las escuelas "bressol" municipales agrupadas en el colectivo "Bressol BCN en lluita". Carlota y Julia han denunciado la falta de personal, el aumento de niños con necesidades específicas y unas condiciones laborales que consideran "nefastas". Explican que hay profesionales de más de 60 años y compañeras con enfermedades graves trabajando sin opciones de reubicación, y critican que la respuesta del Ayuntamiento a las protestas ha sido confusa e insuficiente. Aseguran que continuarán movilizándose hasta mediados de diciembre si no hay avances: "Estamos agotadas mental y físicamente, el 0-3 está abandonado". También señalan que el consistorio presume de la red de "bressols" mientras, según ellas, no garantiza unas condiciones dignas, y reivindican que el 0-3 se sostiene gracias al esfuerzo de las profesionales y no desde los despachos.

Un conflicto educativo que se intensifica

Los sindicatos han denunciado la falta crónica de financiación que sufre la educación catalana y el aumento de burocracia que, aseguran, resta tiempo para atender al alumnado. También han reclamado más recursos para garantizar una educación inclusiva y han pedido frenar la inestabilidad de las plantillas y los cambios curriculares constantes.

La movilización, apoyada también por asociaciones de familias, se plantea como "el primer paso" para presionar a la administración a abrir una negociación real que permita mejorar las condiciones laborales del profesorado y la calidad de la educación pública.

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