En cinco barrios
El movimiento vecinal alerta de que al menos 8.000 viviendas de Barcelona corren riesgo de ruina por falta de rehabilitación
La FAVB y asociaciones de vecinos urgen a las administraciones a desencallar proyectos de rehabilitación parados y ayudas públicas para financiarlos en zonas de escasa renta
Desalojados por la aluminosis en Barcelona: "El ayuntamiento dice que busquemos una habitación"

Salón apuntalado en el piso que se desalojó hace un año en el Besòs i el Maresme, en Barcelona. / JR

El movimiento vecinal de Barcelona ha alertado este jueves de que los pisos deteriorados y sin rehabilitar en barrios periféricos y humildes que se ven amenazados por patologías de construcción se cuentan por miles. Entre los diagnósticos, aparecen la aluminosis, un mal aislamiento térmico y hundimientos sobrevenidos o con potencial de acabar aconteciendo, lo que ha obligado a apuntalar pisos y fincas.
La Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB) cifra que son al menos unos 8.000 domicilios con graves defectos estructurales en cinco barrios. Lo ha calificado como un “tsunami” que profundiza en la crisis de la vivienda y ha advertido que, si no se desencallan planes de rehabilitación pendientes desde hace años y fondos públicos para financiarlos, los residentes quedan expuestos a posibles derrumbes, que pueden llegar incluso a obligar a evacuarlos, como ocurrió con una familia desalojada desde hace un año de su piso en el Besòs i el Maresme.
“Esta situación no es nueva, sino que viene de muy lejos”, ha recordado el presidente de la FAVB, Miquel Borràs. Ha señalado que los problemas se acumulan sobre todo en hogares construidos en la década de los 50 y los 60 del siglo XX en los barrios de aluvión, “muchos de ellos de protección oficial”, ha recalcado. “Son barrios de clase trabajadora, con mezcla de clase media, baja y muy baja, que están en peligro de perder la vivienda sin opción de venderla, comprar otra o encontrar un alquiler asequible”, ha prevenido.

Un edificio apuntalado en el Besòs i el Maresme a causa de la aluminosis. / JORDI OTIX
En base a informes de la administración, la FAVB calcula que los domicilios que aguardan a ser rehabilitados son, cuando menos, unos 5.000 en el Besòs i el Maresme (con 2.800 que se califican en riesgo grave), 2.500 en La Pau, 432 en Trinitat Vella, 314 en el Poblenou y cinco en el Carmel. Borràs se ha quejado de que los proyectos de regeneración que se prometieron están atascados en buena medida y apenas se han desarrollado. Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona defiende que el programa de regeneración urbana "está tirando adelante" y que se destinarán 170 millones de euros a reformas y rehabilitaciones durante este mandato.
Aparte, el movimiento vecinal menciona los cambios de requisitos para costear las remodelaciones, lo que ha obstaculizado iniciar obras en zonas que se encuentran entre las que menos renta declaran en Barcelona. La cuestión se agrava porque hay ayudas públicas que los vecinos dan por perdidas, como los fondos europeos Next Generation, condicionados a que las obras estén acabadas el 30 de junio de 2026, un límite que se atisba inalcanzable para reformas apenas empezadas o que no han comezado siquiera. El gobierno municipal contesta que trabaja con el Gobierno de España y la Generalitat para que "el límite temporal de las actuaciones que regulan los fondos marque como válidas las obras iniciadas" antes de la fecha en que por ahora se exige que estén finalizadas.
“Hay un montón de vecinos confusos, que pierden la esperanza y ven pasar los años sin que se rehabiliten sus casas”, ha incidido Borràs. “Son miles de viviendas que requieren rehabilitación y pedimos una acción política de gran envergadura, con gestión pública del ayuntamiento donde la población no es capaz de hacerlo por sí misma y facilite aclarar el laberinto burocrático y técnico de una rehabilitación de estas características, con líneas de créditos asequibles y resolver situaciones desesperadas, con compromisos seguros con familias que están sufriendo”, ha urgido Borràs.
Condiciones de vulnerabilidad
Representantes vecinales de los barrios mencionados han avisado de las condiciones de vulnerabilidad que acusan los hogares faltos de rehabilitación, así como del callejón sin salida con que topan mientras los programas de reforma y las subvenciones permanecen detenidos. “De todo lo propuesto inicialmente, casi nada se ha cumplido”, ha asegurado Miguel Romera, de la Asociación de Vecinos de La Pau.
“El barrio se construyó en su totalidad con cemento aluminoso y, a día de hoy, no tiene aparentemente problemas de estructura, pero sí que hemos tenido en los últimos años en fachadas y envolventes de los edificios”, ha abundado. “Las reformas hechas no fueron de la calidad adecuada y se desprenden elementos de las fachadas que las comunidades las reparan con presupuestos de 300.000 o 350.000 euros -ha estimado-. Los proyectos de rehabilitación anunciados por la administración no se ha iniciado en ninguna comunidad y algunas hace arreglos por su cuenta”.
Roberto Rodríguez, de la Asociación Vecinal Taula Trinitat Vella, ha afirmado que, “a día de hoy, no hay ningún proyecto firmado en todo el barrio”, donde se identifican 75 fincas con daños. “En 2018, nos aseguraron que se las dejaría como nuevas, no habría que tocarlas durante 30 años y los costes de la rehabilitación estaría cubiertos en un 85% o un 95% -destaca-. En mayo pasado, cambiaron las condiciones, introdujeron la autogestión y una cobertura del 40%, con lo que habría que hacer un desembolso muy grande y no es viable, porque los vecinos no podemos asumir unas cuotas que serían desorbitadas”.

Un bloque de viviendas con puntales en el barrio del Besòs i el Maresme, en Barcelona. / RICARD CUGAT
“Lo que está estallando es la dejadez de la administración”, ha denunciado Teresa Pardo, de la Asociación de Vecinos SOS Besòs/Maresme, que ha apelado a la Generalitat y el Estado a involucrarse para buscar líneas de financiación que permitan salir del embrollo. “Hemos llegado a una situación muy límite no solo por cómo se construyeron las viviendas hace 60 o 70 años sino porque, al no haber solución que la revierta, la degradación ha ido evolucionando y el punto actual es de riesgo para las vidas”.
Pardo ha dicho que su entidad estudia acudir a la fiscalía para que se investigue la gestión de fondos para la rehabilitación. También sopesa que se denuncie en el juzgado al ayuntamiento por el caso de las tres personas de un mismo hogar que los Bomberos sacaron de urgencia de su domicilio para colocar puntales en noviembre de 2024 y evitar que el techo se viniera abajo. “En el Besòs no tenemos tiempo, tenemos una familia fuera, muchas viviendas apuntaladas y se ha avisado mucho -remarca-. Debemos a los Bomberos vidas de vecinos que, al levantarse o volver a casa, se han encontrado con techos en el suelo. Si tenemos que lamentar que se pierden vidas, habrá nombres y apellidos de responsables”.
Custodia Moreno, histórica dirigente vecinal del Carmel, ha culpado a “la mala gestión” del hecho de que “una serie de bloques se hayan quedado sin rehabilitación”. “Es tan urgente e importante construir como rehabilitar, porque tenemos barrios con una situación de habitabilidad terrible porque no pueden asumir los costes que representa si no hay ayuda por parte de las administración”, ha blandido.
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