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Macroproyecto urbanístico

La ACA pedirá nuevos informes de inundabilidad antes de dar luz verde definitiva al Pla de Ponent de Gavà

El último estudio avala las obras para construir balsas de laminación ante avenidas pero avisa de que se requerirán nuevas acciones y el análisis de otros escenarios para dar el visto bueno al plan

Entidades ecologistas mantienen el pulso a un gran plan urbanístico de Gavà y denuncian el riesgo de inundación

Gavà empezará en 2026 la construcción de 2.700 viviendas de uno de los planes más ambiciosos del área de Barcelona

Terrenos donde se prevén los futuros barrios del Pla de Ponent de Gavà.

Terrenos donde se prevén los futuros barrios del Pla de Ponent de Gavà. / Manu Mitru

Barcelona
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El proyecto urbanístico del Pla de Ponent sigue avanzando, pero para asegurar su viabilidad y minimizar el riesgo de inundación, la ACA (Agència Catalana de l'Aigua) requerirá nuevos informes y obras sobre algunas infraestructuras antes de dar la luz verde definitiva al plan. La previsión del gobierno de Gavà (Baix Llobregat) es que en 2026 se empiecen a construir parte de las 5.000 viviendas prevista en este ámbito entre Gavà y la vecina Castelldefels. Se trata de uno de los desarrollos urbanísticos más ambiciosos de todo el área de Barcelona y que desde sus orígenes ha estado rodeado de polémica por las críticas de ecologistas y vecinos.

El último informe emitido por la ACA, al que ha tenido acceso EL PERIÓDCIO, avala únicamente los trabajos iniciales que supondrán la construcción de dos balsas de laminación y las obras básicas y complementarias del Parque de Ribera de Canyars y Calamot, pero no todo el Pla de Ponent. Los estudios presentados por el consistorio indican que estas acciones, que incluyen balsas de laminación con un volumen total de 116.000 metros cúbicos en la zona de Canyars, no solo mejoran la situación en el Pla de Ponent, sino que también tienen un efecto positivo en sectores situados aguas abajo, como Els Joncs. El objetivo de los trabajos es crear un espacio que, en caso de avenida, el agua pueda ocupar sin amenazar a las viviendas.

Aun así, estos lugares renaturalizados están diseñados teniendo en cuenta las posibles crecidas en un período de retorno de 100 años. Estos periodos son el tiempo promedio que se espera entre dos eventos de una misma magnitud o mayor. Es un indicador que establece la probabilidad de que ocurra una inundación de cierta intensidad ocurra cada cierto tiempo. De todas formas, cabe señalar que esto no significa que el episodio pueda tener lugar con más frecuencia, puesto que los periodos de retorno se calculan a partir de lo sucedido.

Escenario 2

Sin embargo, el texto no se pronuncia sobre los de período de retorno de 500 años, que es el marco que define la zona inundable según el Reglamento del Dominio Público Hidráulico (RDPH) y es el que marcará el encaje final de las futuras edificaciones y usos previstos. Hasta la fecha, a la hora de validar proyectos urbanísticos sobre terrenos anegables con un periodo de retorno de 500 años, la Administración solía ser bastante laxa. Pero después de la dana de Valencia –en el barranco del Poyo el periodo de retorno era precisamente de 500 años–, el escenario cambió.

En Catalunya, el president de la Generalitat, Salvador Illa, anunció que se revisarían todos los proyectos urbanísticos en marcha en territorio inundable. Más adelante, el Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica creó el Observatorio de la Inundabilidad de Catalunya, un organismo que debe contribuir a reducir el impacto de hipotéticas riadas. Su presidenta, Carmen Llasat, exigió también reexaminar todos los planes de construcción en áreas con riesgo de inundación.

El documento elaborado por los técnicos de la ACA, en esta línea, para que el proyecto de urbanización pueda ser informado favorablemente y se autoricen las obras en el Dominio Público Hidráulico (DPH), reclama la presentación y modelización del llamado 'Escenario 2'. Este escenario debe comprobar si las actuaciones de urbanización se ven afectadas por periodos de retorno de 500 años. De esta forma, se podrán determinar los usos permitidos en el suelo urbanizable, así como la necesidad de que el uso residencial se establezca en una cota que no esté amenazada por una posible crecida máxima.

Terrenos del Pla de Ponent, en Gavà, afectados por el plan urbanístico.

Terrenos del Pla de Ponent, en Gavà, afectados por el plan urbanístico. / RICARD CUGAT

La ACA considera que este análisis es "indispensable" para verificar si las actuaciones de urbanización pueden seguir adelante. Este modelo de 500 años deberá estudiar específicamente si el aumento de caudal aportado aguas abajo, debido a la ampliación de capacidad de desagüe, no empeora las condiciones de inundabilidad a terceros en zonas como el sector Els Joncs.

"Habrá que estudiar e identificar por las avenidas de 500 años de período de retorno el aumento de caudal aportado agua abajo de aquellas obras que amplían su capacidad de desagüe y sus efectos en la inundabilidad agua abajo de las mismas", remarca el informe. Además, también se tendrá que evaluar el papel de los nuevos viaductos y el ensanchamiento de las obras de drenaje bajo la carretera C-245 y el tren que se deben abordar próximamente.

Fuentes del ayuntamiento de Gavà consultadas por este diario defienden que en estos momentos, se está trabajando en la tramitación del resto de actuaciones y proyectos de urbanización del sector. Unas intervenciones que, según el gobierno municipal, ampliarán la garantía por un período de 500 años. Pero en el proyecto de parques de ribera ya se adelantan algunas intervenciones en los pasos bajo la C-245 y la vía del tren.

Quejas de Castelldefels

El consistorio, semanas atrás, hizo públicas parte de las conclusiones del informe hace unas semanas, centrándose en el aval para la primera fase de las obras previstas para rebajar el riesgo de inundabilidad a través de las charcas inundables. Lo hizo poco después de que el alcalde de Castelldefels, Manu Reyes, advirtiera del riesgo de inundabilidad en la zona tras la impermeabilización del espacio por el desarrollo urbanístico y apuntara "la necesidad de actualizar los análisis para garantizar la seguridad de la ciudadanía". "Es fundamental actuar con previsión y rigor técnico para proteger a nuestros vecinos y vecinas frente a posibles episodios de inundación", concluía entonces Reyes.

Por su parte, la alcaldesa de Gavà, Gemma Badia, respondió con la publicación de un comunicado sobre el informe de la ACA. "Somos plenamente conscientes del cambio climático y del hecho de que las lluvias sean más intensas, fuertes y frecuentes", dijo. "Por esta razón, aunque el planeamiento aprobado en 2008 ya contemplaba intervenciones para prevenir la inundabilidad de la zona, hemos querido ser aún más cuidadosos y aprobamos una actualización del proyecto de urbanización", añadió.

Badia afirmó que no era necesario que Reyes sufriera más por el planeamiento, ya que según su punto de vista, el riesgo de crecida, "también para Castelldefels", quedaba resuelto. No obstante, el informe de la ACA advierte de que para la edificación definitiva del sector, serán necesarios aún más informes y nuevos análisis. De momento, el visto bueno se centra en las primeras obras para construir las balsas de laminación, que empezarán antes de finales de año, y en los periodos de retorno de 100 años.

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