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Antiguo instituto B-9

Cribados a decenas de migrantes: los entresijos médicos del caso de la tuberculosis en el gran asentamiento de Badalona

Los resultados de las intervenciones médicas dieron un resultado de tres casos de tuberculosis activa y 12 que tenían síntomas compatibles con la enfermedad

CONTEXTO | Casos de tuberculosis en el gran asentamiento de Badalona convierten su desalojo en un "riesgo" de salud pública

Casos de tuberculosis en el gran asentamiento de Badalona convierten su desalojo en un "riesgo" de salud pública

Casos de tuberculosis en el gran asentamiento de Badalona convierten su desalojo en un "riesgo" de salud pública / Manu Mitru

Gerardo Santos

Gerardo Santos

Badalona
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Un total de 80 personas han participado en los tres cribajes que las autoridades sanitarias han realizado para diagnosticar y controlar los casos de tuberculosis detectados en el antiguo instituto B-9 de Badalona. Una docena tenían síntomas compatibles con la enfermedad y se diagnosticaron tres casos de tuberculosis activa. Los detalles de los entresijos médicos del brote han sido explicados durante las Jornadas Internacionales sobre Tuberculosis, que se llevan a cabo este lunes y martes 10 y 11 de noviembre en el Col·legi de Metges de Barcelona.

Fue entre finales del año 2023 y principios del 2024 cuando el servicio de vigilancia epidemiológica del Barcelonès Nord y el Maresme detectó un aumento de casos de tuberculosis en personas con un perfil de hombre joven procedente de países del África subsahariana y sin domicilio fijo. En concreto, y según la información facilitada por el Departament de Salut, ea partir de esa fecha se han detectado diez casos de esta enfermedad, como ya avanzó EL PERIÓDICO. Los tres casos que los cribajes detectaron se cuentan entre la decena total de casos confirmados por Salut.

Esa fue la primera alarma que advirtió a las autoridades médicas de un posible brote de tuberculosis en el antiguo instituto B-9 de Badalona, ocupado en junio del 2023 por docenas de migrantes provenientes de anteriores desalojos en la ciudad: "No se sabía dónde residían, no tenían dirección concreta, pero sí sabíamos que era en el municipio de Badalona; y paralelamente, teníamos información de dos naves ocupadas en esa misma población", ha declarado durante las jornadas la subdirectora general de vigilancia y respuesta a emergencias de Salut Pública, Elsa Plasencia, durante el arranque de la mesa 'Cribaje de tuberculosis activa en asentamiento de población subsahariana'.

También ha tomado parte en la mesa la jefa de la Unitat de Tuberculosi Experimental del Institut de Recerca del Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti) de Badalona, Cristina Vilaplana, quien ha detallado cómo funcionaron los tres cribajes realizados a los ocupantes del B-9. Ha explicado Vilaplana que pese a que la mejor manera operar en estos casos es "hacer una radiografía de tórax a todas las personas", ello no fue posible, de manera que se optó por seguir otro protocolo que arrancaba con un cuestionario al sujeto, aprobado la Organización Mundial de la Salut (OMS). Posteriormente, profesionales sanitarios realizaban una valoración clínica para hacer un triaje y, a partir de ahí, se derivaban algunos casos para hacer una radiografía de tórax ya fuese al CAP o al Hospital de Can Ruti. 

Asegurar el vínculo de las personas afectadas con el sistema sanitario fue uno de los elementos más importantes durante la realización del estudio: "Acordamos que los candidatos a derivación hospitalaria irían acompañados de los agentes comunitarios de salud y se les daría una tarjeta de transporte", ha añadido Clara Flamarich, médico de atención primaria en el CAP Sant Roc de Badalona.

Cribados a 80 de los ocupantes

La primera actuación de cribado se llevó a cabo aprovechando unas jornadas que se celebraban por parte de entidades locales en el recinto. Se dio una charla sobre los síntomas de la tuberculosis en castellano, wolof y francés para asegurar que la información llegase al máximo de los asistentes. Participaron 55 personas y 19 aceptaron rellenar la encuesta y entrar en el cribaje. Tras esta primera actuación, se hizo una búsqueda retrospectiva de pacientes ya diagnosticados anteriormente vinculados al colectivo de migrantes que habitaban entonces el B-9, "lo que nos hizo relacionar más casos a este asentamiento", ha señalado Flamarich.

Entonces, decidieron hacer una segunda intervención para llegar a más residentes de la nave. En esta ocasión, se decidió añadir al estudio a todos los contactos estrechos de los casos diagnosticados anteriormente y abrir especialmente un ala del hospital de Can Ruti para ello. Participaron otras 25 personas, y todas fueron cribadas. 

Las doctoras han indicado que en el asentamiento también se encontraban mujeres y menores que "si bien no vivían allí, tenían una relación muy próxima con los residentes, ya que eran sus hijos o parejas". A este respecto, planificaron una tercera actuación. En esta ocasión, tuvo lugar en el CAP Sant Roc: "El objetivo era hacer una actividad de educación sanitaria y valorar síntomas compatibles con tuberculosis". Lamentablemente, "tras muchos esfuerzos de contactar, de insistir y de organizar", únicamente una mujer participó en este tercer cribado.

Tres casos activos, doce con síntomas compatibles

Así, de las 150 personas que residían en aquel momento, 80 participaron en las intervenciones. Se derivaron a centros sanitarios 12 personas con síntomas compatibles con tuberculosis. De estos, ocho fueron al hospital y tres fueron atendidos por el centro de atención primaria. De los 150 habitantes, 51 personas fueron examinadas, y 12 de ellas (un 23,5%) tenían síntomas compatibles con tuberculosis. Todos ellos fueron evaluados con una prueba diagnóstica, cuyo resultado mostró tres casos de tuberculosis activa: "Hemos salvado a tres personas —ha declarado Vilaplana—, y hemos conseguido vincular a muchas personas con la atención primaria y con el hospital, de manera que ahora ya saben a dónde ir y que pueden pedir".

Las ponentes han dejado claro que uno de los principales problemas que tuvieron durante la realización del estudio es que los afectados son migrantes que, muchos de ellos, no tienen papeles. Explicaban las ponentes que si bien algunos sí tienen tarjeta sanitaria, otros no la tienen; también los hay que usan la de otras personas y, a veces, tienen una tarjeta sanitaria provisional, pero que no se puede usar en el hospital. "Nos queda muy claro que fuera del entorno sanitario todo es muy complejo, es importantísimo conocer el espacio y a los líderes comunitarios, ha declarado la doctora Vilaplana.

"Ahora la población que vive en estas naves es muy consciente de lo que es la tuberculosis, y entre ellos se van transmitiendo la información, lo que esperamos tenga un efecto en el retraso de los diagnósticos", ha sentenciado Vilaplana, que ha querido recordar en sus últimas palabras que "esto no se ha acabado, está vivo, van saliendo casos y seguirán saliendo porque no le podemos poner puertas al campo".

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