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Área vulnerable

L'Hospitalet busca salidas para 8.000 jóvenes que ni estudian ni trabajan en los barrios del norte de la ciudad

El número supone que alrededor de una tercera parte de los vecinos del Samontà entre 16 y 29 años se encuentran inactivos

CONTEXTO | L'Hospitalet y la Generalitat se alían para la reforma integral del Samontà, el área de los barrios del norte de la ciudad

VIVIENDA EN EL SAMONTÀ | L'Hospitalet identifica unas 4.000 viviendas necesitadas de rehabilitación en sus barrios del norte

Jóvenes en el barrio de la Torrassa de L'Hospitalet, una mañana de noviembre de 2025.

Jóvenes en el barrio de la Torrassa de L'Hospitalet, una mañana de noviembre de 2025. / Jordi Otix

Àlex Rebollo

Àlex Rebollo

L'Hospitalet de Llobregat
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La complejidad social que subyace en los barrios del norte de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelonès) es más que conocida. En un ámbito de unos dos kilómetros cuadrados conviven unas 140.000 personas, la mitad de todas las que habitan en la segunda ciudad de Catalunya. En esta área, la más densamente poblada de toda Europa, hay también unos 8.000 jóvenes entre 16 y 29 años que ni estudian ni trabajan. Un problema mayúsculo para el que las administraciones buscan soluciones. El dato lo dio el mismo alcalde de L’Hospitalet, David Quirós, en un acto reciente con EL PERIÓDICO. Para ser más exactos, la cifra que maneja el consistorio es de 7.746 jóvenes, aunque fuentes municipales señalan que la cifra actual podría ser superior.

Sean 8.000 o 7.700, el número supone que alrededor de una tercera parte de los vecinos de L’Hospitalet de esta franja de edad que viven en el área también conocida como Samontà —que incluye los barrios de Pubilla Cases, la Florida, les Planes, Collblanc y la Torrassa— ni estudian ni trabajan. Este número representa también el 70% de todos los jóvenes inactivos en el conjunto de la ciudad. “Debemos garantizar que los jóvenes puedan volver al sistema y, si conseguimos revertir la situación que tienen ahora, construir el desarrollo de la ciudad”, dijo el alcalde durante el acto.

El gobierno local espera dar respuesta a este panorama de la mano del Plan del Samontà, que busca intervenir de forma integral en la zona norte, es decir, en todos los ámbitos —social, urbanístico, económico o en la seguridad—. Un proyecto que aspira a dotarse de 350 millones de euros a lo largo de la próxima década para hacerlo realidad.

Vista general del área del Samontà, en L'Hospitalet de Llobregat.

Vista general del área del Samontà, en L'Hospitalet de Llobregat. / Cedida

Abandono escolar

En materia educativa y políticas destinadas a los jóvenes, el Ayuntamiento de L’Hospitalet, de la mano de la Generalitat, buscará, entre otras medidas, reforzar los agentes sociales y mediadores en el territorio, el papel de las entidades socioeducativas de referencia, como el Esplai Florida o la Fundació Itaca, así como desarrollará programas específicos en materias como la salud mental o las adicciones.

Además, también trabaja en ampliar con recursos municipales el programa que tiene desplegado el Servei Públic d'Ocupació de Catalunya (SOC) en el norte para dimensionarlo a las necesidades actuales y se estudia cómo aprovechar los elementos en materia de innovación y digitalización que ya se desarrollan en el norte.

Con todo, el ejecutivo hospitalense pone el foco en atender la situación desde la raíz. Es decir, en la educación obligatoria y en la continuidad de los estudios. En el Samontà, el abandono escolar prematuro, aquellos alumnos que no estudian más allá de la ESO, es del 38,9%, seis puntos por encima de la media municipal. “Si el tema educativo genera casi un 40% de abandono escolar, pondremos tiritas, pero el problema seguirá creciendo”, reconocen fuentes municipales. Precisamente, el Govern hizo público este viernes su Plan de acción para la reducción del abandono escolar prematuro, con el objetivo, según apuntó, de "aumentar el nivel de cualificación de la población".

Jóvenes de L'Hospitalet pasean por el barrio de Collblanc.

Jóvenes de L'Hospitalet pasean por el barrio de Collblanc. / Jordi Otix

El consistorio perfila proyectos para reforzar programas socioeducativos en los centros, llevar a cabo obras en los equipamientos educativos, desarrollar una oferta de Formación Profesional y ampliar los itinerarios de segunda oportunidad y escuelas de adultos. En esta línea y también en el marco del Plan del Samontà, ayuntamiento y Generalitat trabajan para establecer una zona de gobernanza conjunta que asegure recursos y agilice trámites en la ciudad. La previsión actual es que esta alianza termine de concretarse y desarrollar un presupuesto en los próximos seis meses. Sindicatos y docentes reclaman también plantillas y equipos de atención social más estables para poder desarrollar mejor su trabajo.

Pisos sobreocupados

Hace años que sindicatos y docentes reclaman más escuelas e institutos para hacer frente a la alta demanda de la zona norte. La emergencia educativa y la presión que viven las escuelas en esta área es también un tema recurrente en la localidad. Hace ya años que la matrícula viva —los alumnos que se matriculan con el curso iniciado—, de unos 2.000 menores al año, y la sobrerratio de las aulas desborda a los centros públicos hospitalenses, muchos de ellos, de máxima complejidad. La falta de espacios y los requisitos que marca la conselleria para nuevos centros han bloqueado que se construyan más centros, más allá de la lentitud con la que han avanzado algunos proyectos ya aprobados.

La situación se ha agravado, sobre todo, en los últimos años, a raíz de la pandemia. Desde entonces se ha intensificado los procesos migratorios de extracomunitarios y L’Hospitalet, fronteriza con Barcelona pero con precios más asequibles, ha acogido a buena parte de los recién llegados. Según datos municipales, el área del Samontà ha sumado en pocos años 12.000 nuevos habitantes, el 43,8% llegados directamente del extranjero y cerca de un 30% procedentes de Barcelona, pero también de origen de extranjero, expulsados de la capital por los altos precios de la vivienda.

Una presión demográfica que ha llevado también a que, como reflejan estudios recientes y confirman los datos municipales, a un auge del realquiler de habitaciones y el hacinamiento en los barrios del norte. Las cifras del consistorio muestran que un 41% de los jóvenes extranjeros radicados en el Samontà viven en pisos sobreocupados. Una condición que desde el ayuntamiento señalan que contribuye a que estos jóvenes tengan más dificultades para cursar sus estudios. De hecho, a lo largo de los últimos meses, docentes de centros del Samontà se han organizado para denunciar estas situaciones que se encuentran cada vez más en sus clases y reclamar soluciones a las administraciones.

Un joven en el barrio de La Florida de L'Hospitalet.

Un joven en el barrio de La Florida de L'Hospitalet. / Jordi Otix

Pobreza

En esta misma línea, Carles Nadal, coordinador del Barcelonès de la federación de educación de CCOO, remarca que, efectivamente, hay un problema educativo, pero que, sobre todo, "hay que apuntar hacia la pobreza". En L'Hospitalet, señala Nadal, "tenemos escuelas con todos los alumnos becados y que tienen en la escuela su principal sustento". El responsable de CCOO urge al consistorio y la Generalitat a buscar soluciones para los problemas de la zona y frenar el populismo de extrema derecha que se cocina poco a poco en la zona: "La emergencia social es, por primera vez, más grave que la emergencia educativa". Carles Nadal reitera la necesidad de que las administraciones se pongan de acuerdo en la construcción de nuevas escuelas y en ampliar la oferta postobligatoria y anuncia que desde su sindicato ya estudian organizar movilizaciones.

El gobierno local también comparte que para arreglar el desaguisado educativo y social en los barrios del norte la pobreza es un factor clave contra el que actuar. Apuntan también a la falta de inversiones de los Governs durante más de 10 años y reconocen que un buen funcionamiento del Ingreso Mínimo Vital o la renta garantizada, así como otras políticas de redistribución de la riqueza tendrían un impacto directo en la zona.

Los datos municipales revelan que un 60% de la población migrante que reside en los barrios del norte de L'Hospitalet trabaja en "el mercado laboral más precario de Barcelona". Es decir, que se dedica a la limpieza de hogares o empresas, a la restauración, a cuidar ancianos o en hoteles, empleos cuyas condiciones muchas veces dificultan también el cuidado de los hijos y la conciliación.

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