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Ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya

Una asociación de comercios de El Prat de Llobregat lleva a los tribunales la tasa de basuras municipal

Un recurso contencioso de Prat Gran Comerç, secundado por Junts, busca tumbar judicialmente el polémico tributo local

El Ayuntamiento defiende la legalidad del gravamen y subraya que extendió al sector comercial una bonificación del 40%

CONTEXTO | La tasa de basuras media se sitúa en 116 euros anuales por hogar en su mayor subida de la década

Contenedores inteligentes de El Prat de Llobregat.

Contenedores inteligentes de El Prat de Llobregat.

Manuel Arenas

Manuel Arenas

El Prat de Llobregat
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Una asociación de comercios de El Prat de Llobregat ha dado el paso de impugnar en los tribunales la tasa de basuras municipal. Los juristas venían advirtiendo de la litigiosidad a la que está abocado el tributo, el cual ha levantado polvareda en el mundo local y ha sido apodado popularmente como 'basurazo' tanto a izquierda como a derecha del arco político. El recurso del sector comercial de El Prat es la primera iniciativa judicial de calado contra la tasa de residuos que trasciende en una gran ciudad catalana.

La acción se circunscribe por el momento a un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), que ya lo ha admitido a trámite, contra la ordenanza fiscal de la tasa aprobada por el Ayuntamiento de El Prat de cara al 2026. Se trata del paso previo a formular una posterior demanda. El recurso continúa la línea argumental de las alegaciones contra el reglamento local, desestimadas por el consistorio, que esgrimieron las dos organizaciones que lo suscriben: la asociación Prat Gran Comerç, que aglutina a medio centenar de comercios del municipio, y Junts pel Prat como única fuerza política que lo respalda. Otras dos entidades locales, El Prat Empresarial y el Gremi de Restauradors, secundaron la acción pero finalmente han desistido de ella al emplazarse a conversar con el consistorio.

La principal reclamación de los comerciantes de El Prat, según se desprende del escrito de alegaciones previo al que ha accedido EL PERIÓDICO, pasa por censurar lo que consideran una "doble imposición" por el solapamiento de la tasa de recogida de residuos de El Prat y la conocida como Tasa Metropolitana de Tratamiento de Residuos (TMTR), recaudada por el Área Metropolitana de Barcelona (AMB). El consistorio, que defiende la legalidad del gravamen, desestima esta petición argumentando que ambos tributos gravan actividades distintas: uno la recogida y el otro el proceso de reciclaje de los residuos.

Tanto los comerciantes como Junts pel Prat piden también al Ayuntamiento una reducción de la cuota total —del 95% en el caso de Junts— de la tasa para los comercios que acrediten un trimestre de pérdidas económicas, propone Prat Gran Comerç. El Ayuntamiento tampoco acepta esta alegación porque, subraya, la administración local ya se abrió a extender al sector comercial una bonificación del 40% de la tasa si se acredita un uso mínimo de los contenedores inteligentes del municipio. Y una mayor bonificación, afirma el consistorio, sería incompatible con evitar que la tasa sea deficitaria: la Ley exige que los ingresos derivados de ella deben cubrir el 100% de los costes del servicio que grava.

Por ejemplo, los restaurantes podrán disfrutarla si justifican un uso del contenedor orgánico de al menos 40 veces al año. Y el resto de comercios, bares incluidos, si acreditan un uso del contenedor de fracción resto inferior a 52 veces al año. El consistorio asumió esta bonificación como "rectificación", tal y como dejaron constancia en una carta a los comercios los tenientes de Alcaldía David Vicioso y Quim Bartolomé y la concejala Marina Garcia.

El Prat reivindica su tasa y sus contenedores inteligentes

Ante la ofensiva de los comerciantes, que en sus reclamaciones criticaban al consistorio no haber contado "en absoluto con el tejido comercial de El Prat", el Ayuntamiento no únicamente desestima las alegaciones sino que además reivindica tanto su tasa de residuos como su nuevo sistema de contenedores inteligentes. Por ejemplo, en su carta a los comercios el Ayuntamiento ponía de ejemplo que, mientras un bar de 100 metros cuadrados debe pagar en El Prat una cuota de 205 euros al año —con la bonificación del 40% incluida—, en municipios equiparables por población como Sant Cugat del Vallès, Cornellà de Llobregat o Castelldefels el importe asciende al orden de unos 300 euros al año.

El mes de julio fue el primero en que toda la ciudad de El Prat contó con contenedores inteligentes, después de haberse ido repartiendo por barrios progresivamente. Según datos municipales, el municipio ha pasado de registrar un 39% de recogida selectiva en junio a un 53% en septiembre, acercándose así al 55% que marca Europa y que incumplen 30 de los 36 municipios integrados en el AMB, Barcelona incluida. La propia tasa de basuras, de hecho, emana de una directiva europea transpuesta por una ley estatal que obliga a los consistorios a esta política fiscal desde abril de este 2025.

El Ayuntamiento de El Prat tampoco 'compra' a los comerciantes un cambio en la fórmula de cálculo de la tasa comercial: mientras que actualmente se realiza a partir de la superficie y la actividad comercial, Prat Gran Comerç pide que se efectúe a partir del consumo del agua, como insta el propio AMB para la mayoría de las cuotas domésticas del área de Barcelona. La realidad es que la praxis habitual es calcular la cuota comercial de la tasa como lo hace El Prat, tal y como recoge el estudio 'Las tasas de residuos en España 2025', recientemente avanzado por este diario. Además de que, como sostiene el consistorio, la Ley avala la discrecionalidad de cada ayuntamiento para decidir el criterio de cálculo de su tasa.

El tributo de las basuras está motivando este 2025 movilizaciones vecinales en diversas ciudades del área de Barcelona. Sin ir más lejos, en El Prat hubo una primera concentración ciudadana el pasado 21 de septiembre —secundada públicamente por Vox— y ya hay otra convocada para el próximo 23 de noviembre. También se han dado sonadas manifestaciones contra la tasa en el Vallès. Así como protestas en otras urbes de la provincia de Barcelona como Cubelles, Tiana o Santa Coloma de Gramenet. Donde tanto 'marcas blancas' vecinales capitalizadas por la extrema derecha como Vox propiamente azuzan la crispación vecinal contra el polémico tributo como una gota más para ir colmando el vaso de la paciencia ciudadana durante este año y medio que precede a las próximas elecciones municipales.

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