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Retorno al estadio

Vecinos del Camp Nou juzgan insuficientes las cámaras para controlar el tráfico: "Habrá más atascos"

Las asociaciones de vecinos advierten que algunas vías de acceso principal a los domicilios quedarán sin videovigilancia y dudan de que sea suficiente para evitar colapsos

Barcelona instalará ocho cámaras de tráfico en torno al Camp Nou para restringir el tráfico en siete calles

Señales de tráfico en las inmediaciones del Camp Nou, en Barcelona.

Señales de tráfico en las inmediaciones del Camp Nou, en Barcelona. / JORDI COTRINA

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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Las ocho cámaras con lector de matrículas que el Ayuntamiento de Barcelona instalará en 2026 para multar a los no residentes que circulen por siete calles en torno al Camp Nou en día de partido no resultan suficientes de entrada para las asociaciones de vecinos de Les Corts. Aún más, dudan de que resulten suficientes para evitar los habituales colapsos cuando el Barça juega.

La medida acordada entre el gobierno municipal y el club está pensada para tratar de mitigar los atascos que se generaban para buscar aparcamiento antes de los encuentros en el estadio, si bien el sistema de videovigilancia no llegará a tiempo para la inminente reapertura, sino que tardará en torno a un año a estar operativo. En todo caso, las entidades advierten de que vías principales para que los vecinos lleguen hasta sus viviendas -como la avenida Doctor Marañón y la de Xile o la calle Cardenal Reig- carecerán de visores para controlar los accesos en torno al estadio.

"No hay cámaras previstas en nuestra zona", observa Andrés Quílez, presidente de la Asociación de Vecinos de Sant Ramon. Igualmente, opina que no serían de utilidad para el barrio, un punto de entrada a la ciudad. Eduard Català, presidente de la asociación de vecinos El Racó de Les Corts, cree que la videovigilancia debería expandirse a vías como Doctor Marañón para facilitar la entrada a los residentes. Avisa que, de lo contrario, "se crea un problema a un montón de vecinos, que tendrán que dar una gran vuelta" para volver a su domicilio.

"No lo aceptaremos, nos manifestaremos y haremos lo que sea necesario", previene Marta de Prats, de la Asociación de Vecinos de la avenida Xile. Calcula que unas 7.000 personas del entorno pueden verse afectadas. "No sé cómo irá", reconoce la presidenta de la Asociación de Vecinos de Camp Nou, Ana Ramón. En todo caso, piensa que los radares pueden ser de ayuda, pero defiende que se necesita más: "Está bien que haya cámaras, pero el tráfico no es el único problema que tenemos. No son solo cámaras lo que hará falta, sino también vigilancia con agentes porque tenemos un problema importante de seguridad, con aglomeraciones de gente en los jardines de Bacardí y lanzamientos de petardos y bengalas".

Protesta a la vista

La entidad de Sant Ramon ha convocado una reunión este jueves en que se ha acordado acudir a protestar al próximo consejo de barrio, ante el temor de que las restricciones previstas a la circulación en las inmediaciones del Camp Nou perjudiquen la movilidad de los habitantes del entorno de la carretera de Collblanc, Cardenal Reig y Arístides Maillol. De hecho, tienen carteles listos con varios lemas críticos. En las pancartas ya preparadas aparecen mensajes como “Vinieron por el fútbol y nos robaron el barrio”, "Por 90 minutos de fútbol, horas de bloqueo en el barrio" o "Los días de fútbol también queremos cenar en casa".

Ante el regreso del Barça, Quílez augura "más atascos" si el plan no se corrige. “Prevé que los aficionados bajen en vehículo por Doctor Marañón y entren al campo por Arístides Maillol y Joan XXIII. Y los vecinos, ¿por dónde pasamos?”, plantea el dirigente vecinal. “Han pintado restricciones al tráfico en Travessera de Les Corts hacia abajo y Sant Ramon es como si no existiera”, prosigue.

El colectivo vecinal reclama que la circulación por Doctor Marañón y la avenida de Xile quede garantizada para los habitantes de ese tramo de Sant Ramon durante los días de fútbol. “Si el ayuntamiento nos obliga a dejar un carril de servicio cuando montamos la fiesta del barrio, también el Barça debería hacerlo para que los vecinos entren en su barrio, porque es una entidad privada que hace un negocio”, sostiene Quílez.

Lo que queremos es poder llegar a casa, pero se prohíbe que la gente se mueva para que se muevan los que van al campo -abunda-. ¿El socio puede ir al parking del Barça y yo no puedo ir al mío? No tiene lógica”. Aparte, no piensa que la videovigilancia sea la panacea para resolver las complicaciones de tráfico cuando los barcelonistas acuden en masa: “Si nos ponen cámaras en nuestras calles pero no podemos llegar hasta ellas, ¿para qué las queremos si no podemos circular hasta casa? Sabemos dónde vivimos y que molestias y caravanas vamos a tener, pero al menos que no tengamos prohibiciones y podamos salir”, postula.

"No puede ser que alguna calle quede cortada durante horas y ningún vecino pueda subir ni bajar", blande Català, que subraya que el proyecto no está cerrado y que se enmendará "si se ven problemas sobre la marcha". Por su parte, Ramón ve contradictorio que se pretendan potenciar los desplazamientos en transporte público de aficionados y, al mismo tiempo, se construya un garaje subterráneo en el estadio con más 3.000 plazas. "Nos perjudica porque darán vueltas por el barrio, ya tenemos mucha contaminación y ruido por la noche, con los pitos de los coches que quieren salir rápido después del partido", apunta la dirigente vecinal. En su caso, preferiría aparcamientos disuasorios fuera de Barcelona y traslado de los seguidores en buses lanzadera hasta el Camp Nou.

Autobuses de aficionados

La asociación de vecinos de Sant Ramon también discute la ruta planificada para que estacionen los autocares de espectadores. “Pararán en la calle Martí Franquesa, desencocharán, pasearán luego 50 autocares vacíos y recorrerán el barrio para traerlos al Miniestadi a aparcarlos, con lo que los vecinos no podremos pasar”, ha augurado Quílez.

La entidad sugiere que los buses estacionen en Martí Franquesa, en vez de que transiten por varias calles para detenerse en la parcela del desaparecido Miniestadi. “Tiene 510 metros de longitud, caben hasta 68 autocares, pero nos dicen que no puede ser porque por ahí subirán los espectadores a pie hacia el metro y el bus. ¿Y qué problema es ese?”, se pregunta.

El representante vecinal asegura que la propuesta de la asociación de vecinos no ha sido atendida. “A través de Doctor Marañón, tenemos unos 600 metros para llegar a casa y, con la alternativa que nos dan, la distancia sería de dos kilómetros y pico -distingue Quílez-. En un día normal, sería poco, pero con el fútbol nos va a costar una hora llegar a casa”.

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