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Controles de acceso

Barcelona instalará ocho cámaras de tráfico en torno al Camp Nou para restringir el tráfico en siete calles

Las obras para desplegar el sistema empezarán en el primer trimestre de 2026 y durarán nueve meses, con lo que las sanciones a los infractores no comenzarán con el regreso del Barça al estadio

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El Camp Nou visto desde la calle Benavent, donde se restringirá el tráfico en los días de partido, en Barcelona.

El Camp Nou visto desde la calle Benavent, donde se restringirá el tráfico en los días de partido, en Barcelona. / JORDI COTRINA

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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Tras varios pronósticos frustrados, ahora sí que el retorno del primer equipo masculino del Barça al Camp Nou se augura próximo. Con el permiso de primera ocupación en el bolsillo después de una espera ardua y algunas discrepancias con el ayuntamiento hasta conseguirlo, el club ensayará con un entrenamiento a puertas abiertas en el estadio este viernes. Servirá de prueba antes del pretendido regreso de los partidos este mismo mes, ya sea el que enfrentará a los azulgrana con el Athletic Club, el 22 de noviembre, o con el Alavés el día 29. En cambio, aún se tardarán en torno a un año hasta que se implante al completo el plan de movilidad que el gobierno del alcalde Jaume Collboni ha trazado con la directiva de Joan Laporta para limitar que se acuda al fútbol con vehículo privado.

El despliegue contará con ocho cámaras de tráfico repartidas en cinco puntos y la circulación por siete calles estará prohibida en días de partido o eventos en el Camp Nou, salvo para vecinos, conductores con plaza de garaje y vehículos de servicio públicos, que podrán acceder sin riesgo a ser sancionados. El paso al tráfico rodado quedará limitado en los días de partido en las calles Mejía Lequerica, Felipe de Paz, Emèrita Augusta, Benavent, Comte de Güell, Pintor Pahissa y Regent Mendieta.

En esas vías solo se permitirá que transiten los vehículos de residentes y transportes de necesidad, como ambulancias y equipos de limpieza, cuando el Barça dispute sus encuentros o el coliseo culé acoja otros actos. Quien se salte el veto se enfrenta a que uno de los visores lo capten, identifiquen que la matrícula no figura entre las autorizadas a desplazarse por el lugar y lo multen.

En todo caso, las amonestaciones no empezarán con el regreso inminente del conjunto de Hansi Flick al distrito de Les Corts. El consistorio responde que las obras se iniciarán en el primer trimestre de 2026 y estima nueve meses de trabajo para montar el sistema.

Casi 400.000 euros

Ahora que la reapertura del histórico recinto sí parece despejada de obstáculos, el Ayuntamiento de Barcelona ha sacado a subasta esta misma semana el contrato para instalar el dispositivo de control mediante cámaras de tráfico. El consistorio se propone pagar hasta un máximo de 398.245,12 euros por la videovigilancia, para lo que busca empresas que presenten ofertas.

De los ocho aparatos que se colocarán, tres se ubicarán en torno a la calle Comte de Güell. Estarán ubicadas en la esquina de Pintor Pahissa con Riera Blanca, otra en el cruce de Travessera de Les Corts con Comte Güell y una tercera en la confluencia de Riera Blanca con Travessera de Les Corts, para amonestar a los vehículos que se cuelen por el carril bus para tratar de llegar al Camp Nou. Además, se pondrán sendos visores en los cruces de la calle Arizala con Regent Mendieta y Felipe de Paz, otro en la Travessera de Les Corts con Benavent y uno más en el giro de la Gran Via de Carles III con Mejía Lequerica. También se ubicará un punto de visión sobre el carril bus de la avenida Madrid, a la altura de Emèrita Augusta, para castigar a quien invada esa senda reservada al transporte público.

La Travessera de Les Corts vista desde la calle Riera Blanca, con el Camp Nou al fondo, en otro punto donde se instalará una cámara de tráfico, en Barcelona.

La Travessera de Les Corts vista desde la calle Riera Blanca, con el Camp Nou al fondo, en otro punto donde se instalará una cámara de tráfico, en Barcelona. / JORDI COTRINA

Hace casi un año, el ejecutivo municipal y el Barcelona ya anunciaron un plan para impedir la circulación en vehículo particular de aficionados que no estén afincados en las calles aledañas al estadio. De ese modo, se espera conseguir que unos dos tercios del público lleguen a las gradas a pie o en transporte público.

Papel secundario

El propósito “es pasar de una visión en que el vehículo privado tenía un protagonismo principal a llegar a un escenario de la mano del club en que el coche tenga un papel cada vez menor”, afirma el proyecto del ayuntamiento. El documento alega que “se ha constatado que, en días de partido, diversas vías de paso presentan una elevada congestión y se producen infracciones viaras para acceder”.

El gobierno local expresa que los vecinos reclamaban poner coto a las caravanas que se formaban antes de que se emprendiera la reconstrucción del Camp Nou. "La calle Mejía Lequerica se utilizaba como atajo para evitar la Gran Via de Carles III y la Travessera de Les Corts", destaca el ejecutivo. Añade que el tramo envuelto por Travessera de Les Corts, Carles III, avenida de Madrid y Riera Blanca "quedaba bloqueado a causa de los vehículos que buscaban aparcamiento".

Vehículo circulando junto al Camp Nou en obras, en Barcelona.

Vehículo circulando junto al Camp Nou en obras, en Barcelona. / JORDI COTRINA

Las entradas a la zona regulada estarán “dotadas de cámaras para hacer reconocimiento de matrículas mediante algoritmos de visión artificial”. Unas señales avisarán a los conductores de que están siendo grabados y que el paso está condicionado. La red se completará con tres paneles luminosos que se situarán en un lateral de la avenida Diagonal, la calle González Tablas y el cruce de la Travessera de les Corts con Nicaragua.

Solo un 3% de error

El expediente del contrato señala que las cámaras que se adquirirán deben ser capaces de “leer todo tipo de matrículas de vehículos a motor, incluidos los ciclomotores”, y que transiten hasta una velocidad de 180 kilómetros por hora. Por su parte, los paneles luminosos han de “informar sobre los accesos al entorno indicando las mejores rutas, disponibilidades de aparcamiento, restricciones y otras informaciones relevantes”.

Los visores retratarán a los vehículos por la parte posterior para preservar la intimidad de los conductores y los acompañantes. Se dispondrán a una altura entre cuatro y ocho metros, con un radar de visión de hasta dos carriles y las bases de la contratación exigen que sean capaces de “leer todas las matrículas europeas” con un margen de error inferior al 3%.

La elaboración de la lista de matrículas con permiso para adentrarse en las calles donde se regulará el tráfico queda pendiente. “La puesta en funcionamiento del sistema de control de acceso quedará supeditada a tener operativa la gestión de listas blancas de vehículos autorizados”, condiciona el proyecto.

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