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En el Raval

El resucitado restaurante Casa Leopoldo de Barcelona homenajea a Rosa Gil, su genio y figura

Clientes famosos y amigos arropan a la exempresaria y reivindican la preservación de algunos platos icónicos de la casa

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Rosa Gil, al fondo, rodeada empezando por su derecha por Carles Vilarrubí, Pedro Balañá, Joan Gaspart, Carme Ruscalleda, Bruno Balbás y Eduardo Mendoza.

Rosa Gil, al fondo, rodeada empezando por su derecha por Carles Vilarrubí, Pedro Balañá, Joan Gaspart, Carme Ruscalleda, Bruno Balbás y Eduardo Mendoza. / Ferran Nadeu

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Patricia Castán

Patricia Castán

Barcelona
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Casa Leopoldo, restaurante icónico del Raval y referente barcelonés resucitado hace un año, fue tan célebre por sus fogones con carácter como por las tertulias literarias, artísticas y taurinas que culminaban los festines. Así que no es de extrañar que en el homenaje que este miércoles se ha rendido a Rosa Gil, tercera y última generación de una saga hostelera casi centenaria --retirada desde 2015--, los platos hayan tenido tanto peso como el viaje al baúl de los recuerdos de la carismática exempresaria tras los cafés. La memoria de 'la Barcelona que fue' --como se ha bautizado al acto-- la mantiene "ilusionada" y su arsenal es inacabable: por sus mesas desfilaron tantos nombres ilustres, que al encuentro se han sumado tanto los que vivieron aquellas épocas como sus descendientes.

Amigos y aliados como Eduardo Mendoza, Daniel Vázquez Sallés (hijo de Manuel Vázquez Montalbán, que hizo de Casa Leopoldo su comedor favorito), Carme Ruscalleda, Joan Gaspart, Pedro Balañá, Salvador Boix, y Jordi Soler, entre otros, han acompañado a la nieta de Leopoldo Gil en una comida que oscilaba entre la nostalgia y el consuelo de saber que ese espacio se ha preservado para no caer en el olvido, como tantos establecimientos emblemáticos de la metrópolis borrados por la globalización. Una gesta que corre a cuenta del grup Banco de Boquerones, que lideran Bruno Balbás y Sofía Matarazzo, desde que el año pasado reabrieron y dieron una sexta vida al negocio. Atrás quedaban los intentos de algunos chefs renombrados, torpedeados finalmente por la pandemia, y hasta una breve etapa como restaurante chino que ahora ha quedado en anécdota.

Barcelona 04/06/2025 04/06/2025.- Jaume Collboni y la cocinera Carme Ruscalleda este miércoles en que el restaurante Casa Leopoldo celebra un año de su reapertura con una comida en homenaje a su histórica propietaria, Rosa Gil Fotografía de Ferran Nadeu

Jaume Collboni y la chef Carme Ruscalleda conversan en el aperitivo del homenaje a Rosa Gil, en Casa Leopoldo. / Ferran Nadeu / EPC

Al lado de Gil se ha sentado también Carles Vilarrubí, presidente de la Acadèmia Catalana de Gastronomía i Nutrició, dando fe del esfuerzo de la casa por mantener el cordón umbilical con la cocina de antaño: del famoso rabo de toro al vino tinto a las albóndigas con sepia, pasando por poderosas croquetas, paella y demás. No ha podido hacer la degustación el alcalde Jaume Collboni, aunque no se ha perdido el aperitivo para felicitar a la homenajeada, certificando que es un cliente fiel de la nueva etapa. El año pasado hasta se sentó a sus manteles para comer con el presidente Pedro Sánchez.

Rosa Gil, de 76 años y que actualmente vive en una residencia en la Sagrada Família, es invitada de vez en cuando al local. Allí la emocionan los azulejos de estilo portugués, algunas fotos y carteles taurinos, los muebles de forja, el mostrador..., una esencia que, pese a la puesta al día, los nuevos operadores querían perpetuar. La mujer vivió décadas de esplendor del local, que tantas noches amenizaron con su verbo y brindis Vázquez Montalbán --una mesa lleva su nombre--, Terenci Moix, Eduardo Mendoza, Joan de Sagarra, Maruja Torres o Juan Marsé, así como las incursiones de los toreros que hicieron historia (de Manolete a Paquirri). El currículo del negocio abarca entre sus clientes a artistas sin fronteras, de Rita Hayworth, Hemingway u Orson Welles a Carmen Sevilla ("qué mujer tan guapa, rememora"), Lola Flores --que en pleno comedor protagonizó grandes trifulcas con 'El Pescaílla', ha relatado hoy--, o Dalí y Picasso, entre un largo elenco.

Memoria y un comedor con su nombre

A su mesa, el escritor y periodista Vázquez Sallés, que ha acudido con su pareja desde hace tres años, la sumiller Meritxell Falgueras --un día después de celebrar el 130º aniversario de la Bodega Gelida-- contaba que su padre no solo acudía con amigos de letras sino en familia, por lo que vivió en primera línea muchos ágapes entrañables desde niño, a finales de los 70, y cuando aún estaba Germán Gil, segunda generación --'El Exquisito'-- al mando. Agradece ahora ese "espíritu de recuperar la ciudad", frente a "tanta cocina globalizada y sin picardía".

Barcelona 04/06/2025 04/06/2025.- Eduardo Mendoza (2i); la histórica propietaria de Casa Leopoldo, Rosa Gil (3d); su hija Carla (d); la cocinera Carme Ruscalleda (i); el hijo de Manolo Vázquez Montalbán, Daniel Vázquez Sallés (2d) este miércoles en que el restaurante Casa Leopoldo celebra un año de su reapertura con una comida en homenaje a su histórica propietaria, Rosa Gil Fotografía de Ferran Nadeu

Ruscalleda, Mendoza, Rosa Gil, Vázquez Sallés y Carla, la hija de Gil, en la puerta de Casa Leopoldo. / Ferran Nadeu / EPC

Mendoza, uno de los veteranos del evento, tiene grabados a fuego el rodaballo con patatas de hace lustros, así que aplaude la conexión emocional y gastronómica, "recuperar lo que era y propiciar la tertulia", señala a este diario. Pero incita también a Casa Leopoldo a mirar hacia adelante y defender propuestas propias, que ahora asoman a la carta sin chirriar. Entre los platos, no faltan sentencias entrecomilladas de algunos de sus tertulianos, marcando territorio.

Ese mix de ayer y hoy quiere reforzar su posición en un barrio que muchos barceloneses ya no pisan, y que otros tantos turistas temen por sus recientes problemas de inseguridad en la franja nocturna, aunque ahora parece haber mejorado. En ese ambiente multicultural, el restaurante reivindica solera --el primer Gil abrió una bodega en 1929 y luego se trasladó en 1936 al actual enclave de Sant Rafael, 24-- y calidad. Balbás, que hasta bautizó con el nombre de la homenajeada a un comedor privado del local, le ha cedido este miércoles la voz cantante, valga la redundancia, porque la hostelera ha entonado con gracia un fado (se casó con el torero portugés José Falcao, del que enviudó joven) y otras piezas, con un público entregado.

Ha sido un día redondo para Rosa, que se ha reencontrado con su hija Carla, y que ha hecho gala de memoria y reflejos. "Era hospitalaria, pero siempre que entraba algún 'malparit' le decía 'está todo pagado' y le acompañaba a la puerta", ha confesado. Porque el ambiente que tanto custodió estaba por encima de todas las cosas.