Traslado por obras
Las floristas de la Rambla estrenarán quioscos desmontables en plaza Catalunya después de San Valentín
El ayuntamiento encarga las nuevas paradas al considerar “inaplazable la necesidad de cambio” coincidiendo con la reforma del paseo
Las floristas de la Rambla de Barcelona se trasladarán a la plaza Catalunya durante la reforma
"No quiero pensarlo": los floristas de la Rambla viven el último Sant Jordi antes de su exilio a la plaza Catalunya

Los quioscos de flores de la Rambla, en sus últimos meses antes de mudarse a plaza de Catalunya / JORDI OTIX

Las ocho paradas de floristas que quedan en la Rambla de Barcelona no sólo se trasladarán a la plaza de Catalunya mientras duren las obras del tramo central, sino que también vivirán un cambio de imagen aprovechando la reforma del icónico paseo barcelonés. El ayuntamiento considera que los quioscos donde actualmente venden las flores tienen una "inaplazable necesidad de cambio" motivada por la transformación de la calle.
Su renovación ya está encarrilada, pues el consistorio ha licitado el contrato para construir e instalar los nuevos quioscos, que serán desmontables y se estrenarán en la plaza de Catalunya a principios de 2026. Fuentes municipales sostienen que la fecha será en función del avance de la obra, aunque algunos floristas han precisado a EL PERIÓDICO que el traslado será después de San Valentín. Este será su lugar provisional antes de formar parte de la nueva Rambla, a priori en 2027, cuando está previsto que termine la reurbanización.

Las paradas de floristas de la Rambla. / Jordi Otix / EPC
Aunque hay constancia de floristas ambulantes desde el siglo XIII, las primeras paradas en la Rambla se remontan al año 1853. Empezaron siendo mesas a diferentes niveles con caballetes y tablones de madera hasta que se sustituyeron por expositores de materiales nobles y un diseño más refinado. Desde entonces, los quioscos han ido cambiando para adaptarse a la evolución de la ciudad sin perder la esencia que tanto caracteriza a la Rambla.
Las actuales paradas de floristas han aguantado el paso del tiempo, pero ahora “su sistema constructivo no permite los movimientos que requiere la obra de reurbanización” del paseo, por lo que habrá que renovarlos. Así se justifica en el pliego de prescripciones técnicas adjunto en el anuncio de licitación del contrato, que ha publicado Barcelona d’Infraestructures Municipals (BIMSA) y que ha consultado EL PERIÓDICO.

Una de las paradas de floristas de la Rambla. / Jordi Otix / EPC
La propuesta del ayuntamiento es mejorar los quioscos e integrarlos en la nueva Rambla, es decir, que tengan una coherencia de estilo, materiales y cromatismo con el paseo. Está previsto que todos sean iguales y se considerarán todos los detalles para garantizar su funcionalidad sin dejar de tener en cuenta el componente estético. De hecho, se pide “máxima neutralidad cromática” para que su color se pueda integrar en “la paleta (de colores) de la nueva Rambla”.
Solo podrá variar, a petición del consistorio, el color y la posición de las instalaciones para adaptar el interior del equipamiento a los diferentes tipos de actividad. Actualmente hay tres tipologías de paradas: dos venden flores naturales y disponen de cámara refrigerada y expositor desmontable, tres venden flores naturales con expositor tipo carro móvil y tres más venden semillas.

Una florista coloca las flores en su parada. / Jordi Otix / EPC
Primera instalación en plaza Catalunya
Cada módulo se construirá en un solo bloque íntegro para permitir la carga y el transporte con camión sin necesidad de montar y desmontar la parada. De este modo, una vez instalado, en cualquier momento de su vida útil se podrá trasladar fácilmente a otras ubicaciones. En este caso, la instalación solo consistirá en la descarga sobre la vía pública y la nivelación en la calle. La fabricación de los nuevos quioscos durará máximo cinco meses, una vez se adjudique el contrato a partir del 2 de junio. Con un presupuesto de 447.148 euros, incluye una primera instalación provisional en la plaza de Catalunya y el traslado y la reinstalación definitiva en la Rambla.
Blindadas contra el vandalismo
La renovación de las paradas se hará sobre la base de cuatro criterios generales y teniendo en cuenta el plan de ordenación de la Rambla, aprobado en 2016. Los objetivos principales son garantizar la máxima funcionalidad, facilitar la circulación de personas por el paseo, una “buena relación” con la Rambla reurbanizada, y un fácil mantenimiento gracias a un diseño antivandálico. En este sentido, el pliego consultado por este diario precisa que deben tener una “alta resistencia y durabilidad” ante impactos, robos, vandalismo, agentes atmosféricos e incendios.

Las paradas de floristas de la Rambla. / Jordi Otix / EPC
Deberán situarse entre alcorques o jardineras, estar separados a una distancia de 60 centímetros respecto a la zona del paso de vehículos, y las dimensiones máximas serán de 4,4 metros de largo, 2,80 metros de ancho y 2,70 metros de alto.
Además, cuando la parada esté cerrada no deberá sobresalir ningún elemento del perímetro definido. Más allá de estas dimensiones, se permitirá ocupar el espacio público con tendales y productos de venta en una franja de 1,1 metros de ancho y una longitud máxima de 8,6 metros. También se plantea la opción de instalar aire condicionado interior con tal de garantizar la ventilación y la posibilidad de poner una instalación solar fotovoltaica en la cubierta de las paradas.
La parada más antigua, de 1888, en estudio
El ayuntamiento mantuvo una reunión la semana pasada con los floristas, en la que estuvieron presentes todas las partes implicadas. Por parte del consistorio estuvieron representantes del distrito de Ciutat Vella, Mercats y Bimsa, que informaron a los paradistas sobre la renovación y su calendario. Algunos de los paradistas encaran este momento sin querer pensarlo demasiado, porque lo viven con incertidumbre y escepticismo, mientras otros se lo toman con más filosofía.

Carolina en su parada de flores de la Rambla. / Jordi Otix / EPC
Hay un caso especial. Es el de Flors Carolina, cuya parada se conserva desde 1888. Está situada justo enfrente de la entrada principal del mercado de la Boqueria. Su antigüedad ha hecho plantear al ayuntamiento la necesidad de conservar alguno de los elementos. Su propietaria, Carolina Pallés, celebra que se tenga en cuenta pero, si finalmente no es posible, dice que lo entiende. En declaraciones a EL PERIÓDICO, asegura que el quiosco ya tiene muchas humedades y que no resistiría un traslado. En cualquier caso, subraya la “buena voluntad” del consistorio.
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