Entrevista
Javier Burón: “Necesitamos un 30% de vivienda pública que cueste un 30% menos que la de libre mercado”
El experto en vivienda, que fue gerente del ramo con Colau, sostiene que el modelo de Madrid, mucha construcción de vivienda de mercado, no logrará bajar los precios
Catalunya construirá 21.289 pisos sociales en solares de 226 municipios

Javier Burón, este jueves en las instalaciones de la antigua fábrica Ca l'Alier, en Poblenou. / Manu Mitru

Javier Burón fue viceconsejero de Vivienda en Euskadi y gerente de Vivienda en Barcelona, y ahora es director gerente de Nauvisa, la empresa de vivienda pública de Navarra. Ha escrito un libro en el que defiende combinar recetas y flexibilizar planteamientos –“En vivienda, en lo puro no hay futuro”, dice- para lograr que los más jóvenes tengan pisos en los que vivir.
En 'El problema de la vivienda' (Arpa) explica que ahora el inversor da prioridad a los altos alquileres de temporada y a los compradores de pisos, extranjeros y locales, que no van a vivir en ellos. ¿Los barceloneses jóvenes que buscan una vivienda no son para el mercado un colectivo al que atender?
La inversión inmobiliaria se comporta como el gas: ocupa todo el espacio que se le deja libre. Si nadie regula nada, el gas va a ocupar el espacio. En España hay realidades distintas con distinta dificultad. El nivel máximo de quemazón es el de los archipiélagos, Baleares y Canarias; luego Madrid y Barcelona forman un segundo nivel; después, localidades como Valencia, Málaga, Sevilla, donde hay dificultades fuertes aunque no tanta, y luego hay ciudades pequeñas intermedias, más bien del norte y de zonas industriales, donde hay menos problemas.
"En el libro no dedico ni cinco segundos a si hay que regular o no la vivienda. Es evidente que hay que regular, quien diga que no está loco o es un irresponsable"
En las islas la situación viene de hace tiempo. Es difícil ir a Baleares a trabajar de camarero.
Ya no de camarero, de cirujano. En Menorca, el Hospital Mateu Orfila ha pedido autorización para poder hacer equipamiento residencial en sus instalaciones para empleados. En Baleares y Canarias tienes hoteles de lujo y detrás caravanas y tiendas de campaña. En el libro no dedico ni cinco segundos a si hay que regular o no la vivienda. Es evidente que hay que regular, quien diga que no está loco o es un irresponsable. Además, todos los mercados cuentan con algún tipo de regulación.

Burón, en las inmediacones del recinto fabril. / Manu Mitru
La regulación de alquileres, que no se aplica en toda España, ha bajado precios, pero sus detractores destacan que ha reducido la oferta al mínimo.
Encima de la mesa hay ahora dos modelos diametralmente opuestos, y eso no es bueno para España pero lo será para comprobar qué efectos tiene. Uno es el modelo de Isabel Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid) y su entorno, un entorno con una altísima legitimidad democrática: ganan una elección tras otra con unos resultados tremendos. Ese modelo tiene 250.000 viviendas con planeamiento aprobado y algunas ya en construcción. Su gran apuesta es construir mucho, es gente que cree que la oferta lo solucionará todo, en el libro les llamo ‘supplybelievers’.
¿Construcción esencialmente privada?
Tienen un truquito interesante, porque es gente muy fina. La Comunidad de Madrid produce teóricamente la mitad de la vivienda protegida de toda España, lo que no lo corresponde porque suma algo menos del 20% de la población. ¿Qué truco hay? Que las viviendas pierden la protección en muy poco tiempo: 15, 10 o 7 años. De facto, toda la vivienda que se hace en Madrid es de mercado.
"Mi tesis es que solo construyendo vivienda de mercado no van a bajar los precios, que no se logrará acercar los precios de la vivienda a los salarios. ¿Puedo equivocarme? Sí, lo acepto"
Es uno de los dos modelos.
Yo no creo que vaya a funcionar. Mi tesis es que solo construyendo vivienda de mercado no van a bajar los precios, que no se logrará acercar los precios de la vivienda a los salarios. ¿Puedo equivocarme? Sí, lo acepto. Los mayores incrementos de precio de vivienda en estos dos, tres o cuatro años se han dado en Madrid. Pero como no exijo inmediatos a las apuestas de políticas de vivienda pública de izquierdas, no voy a exigir efectos hoy mismo de las 250.000 viviendas proyectadas en Madrid.
Tampoco da la razón a los que no quieren construir.
Defiendo que construir sin más no funcionará, pero ante esto cierta izquierda dice que, claro, no hay que construir, cuando hay que hacerlo, y la clave es que no solo tenemos que construir, si no también comprar, movilizar vivienda vacía, rehabilitar. Tenemos que producir vivienda asequible, protegida. Una vivienda con precios entre los del mercado y los sociales, de más o menos 3.500 euros el metro cuadrado en el caso de compra y 10 euros el metro cuadrado en caso de alquiler. La columna vertebral del libro: tenemos que generar una infraestructura pública de país para la vivienda, como tenemos infraestructura de sanidad, una educativa, unas pensiones, unas carreteras.
"Cierta izquierda dice que, claro, no hay que construir, cuando hay que hacerlo, y la clave es que no solo tenemos que construir, si no también comprar, movilizar vivienda vacía, rehabilitar"
Usted subraya en el texto que en un momento dado de los años 80 del siglo pasado, el PSOE decidió que la vivienda pasase a ser solo un bien de mercado.
Al aznarismo inmobiliario se le da mucha caña, con justicia, por la modificación del suelo de 1998: generamos en 10 años seis millones de viviendas en una España en la que había 25 millones. El precio del suelo se multiplicó por cuatro y el de la vivienda por 2,5. Pero en cambio no criticamos a Felipe González y sus gobiernos por haber decidido que no iba a haber intervención del Estado en vivienda. Aquí se decidió que había un solo tipo de vivienda, solo de propiedad y con hipotecas.
¿Dónde más se da el modelo de Madrid?
En cierta medida lo siguen Andalucía, Valencia, las comunidades del PP. Euskadi y Navarra, zonas con poca población y muy industriales, de concepción socialdemócrata, con muchos elementos importados de Europa, no tienen el peso suficiente para extender ese modelo. Tiene interés ver qué ha pasado en Catalunya, no solo en Barcelona y no solo en los dos mandatos de Ada Colau como alcaldesa, pero no podemos negar protagonismo a gente que cambió mucho las cosas. Es el modelo dialécticamente opuesto al madrileño. Madrid apuesta por más de 250.000 viviendas en el fondo de mercado y casi todas de compra-venta. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, apuesta por 50.000 viviendas protegidas de forma permanente fundamentalmente para alquiler, de protección pública y público-privada. Son dos modelos completamente distintos.
Usted era el principal responsable técnico de la gestión de Colau en vivienda, a quien sus detractores achacan una gestión nefasta que perjudicó a la vivienda. Subrayan que la situación es peor tras sus dos mandatos.
Esa gente es la misma que no compara los precios de Madrid entre 2015 y 2023. La falta de políticas públicas y de una infraestructura pública no se cambia en tres días. Requiere esfuerzos estructurales. Desde ciudades como Barcelona y Madrid puedes impulsar dinámicas.
El saldo positivo de la etapa de Colau fue el incremento del parque de vivienda protegida de la ciudad de 7.500 viviendas a más de 11.000.
Eso es bueno pero es insuficiente. Lo que me sabe mal es que se cargue con más dureza, y no lo digo solo por Ada, contra la gente que lo intenta que contra la que no hace nada o la que hace lo contrario de lo que hay que hacer. ¿Qué modelo va a salir mejor? Lo bueno del libro es que he puesto lo que opino y el futuro puede decir que soy un papanatas, pero creo que no me voy a equivocar.
"A mí que no me cuenten películas de que creciendo constantemente el número de familias que viven de alquiler no hay oferta"
Este razonamiento ha empezado hablando de la regulación de alquileres.
A mí que no me cuenten películas de que creciendo constantemente el número de familias que viven de alquiler no hay oferta. Vine a vivir a una Barcelona en la que el 30% vivía de alquiler y cuando me fui lo hacía el 40%. Lo que hay es menos rotación, y eso tiene que ver con que ahora hay contratos más largos, de cinco y siete años.
Barcelona está en proceso de reformar la norma del 30% de vivienda protegida porque no ha aportado la cifra esperada de pisos al parque público.
Tiene que haber alguna técnica de intervención para generar vivienda protegida, porque el mercado endógenamente no lo hace.
Subraya usted que no es justo culpar a los jóvenes de que no puedan comprar un piso.
Nuestros padres, los boomers, pagaron entre 3 y 4 salarios anuales para comprar una vivienda. Ahora cuesta entre 9 y 10. En algunas zonas se ha llegado a 14. A los jóvenes se les ha ofrecido alquiler, y se están amontonando. Tienen que compartir piso. En el resto de Europa la gente se pregunta por qué esto no ha reventado.
¿Y su receta para evitar que todo estalle?
Hacer cosas a muy corto plazo, porque el enfermo sangra y hay que hacerle un torniquete: zonas de mercado tensionado, ayudas al alquiler, restringir el alquiler turístico y el de temporada, no digo prohibirlo. Tienes que prohibir o gravar con fuerza las conductas más especulativas. Y mientras haces eso, construir la infraestructura de vivienda. El problema es que es muy difícil operar a un enfermo en el quirófano cuando a la vez estás construyendo el hospital. Tenemos un 97% de vivienda en manos privadas y un 3% en públicas o parapúblicas. Y tenemos un 75% de propiedad y un 25% de alquiler. Necesitamos algo más de alquiler y algo más de vivienda pública. Necesitamos que el 30% de la vivienda sea pública, que con un 30% de los ingresos se pueda pagar y que tenga un precio un 30% inferior al de mercado.
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