Tendencia en el consumo
Cientos de comercios de barrio de Barcelona amplían ingresos con puntos de recogida de compras online
Más allá de lo que perciben por cada entrega, destacan la visibilidad y afluencia de potenciales clientes que les genera
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Punto de entrega y recogida de paquetes en el Estanc de Mistral, en Sant Antoni, que mueve más de 2.000 al mes. / Ferran Nadeu / EPC

A sabiendas de que la comodidad de las compras en un click de algunos productos choca de pleno con la complicación de estar en casa esperando el paquete, la apuesta por los puntos de recogida a elegir por el usuario no ha hecho más que crecer desde la pandemia. En especial en grandes e hiperactivas ciudades como Barcelona donde uno no puede esperar que el vecino sea su aliado en el eCommerce. La paradoja es que el pequeño comercio de la ciudad, que inicialmente vio en la venta online un Goliat invencible, ha encontrado cierta sinergia en la complementariedad de servicios. Cientos de tiendas de la capital catalana han hecho de la entrega-recogida de mercancías una segunda línea de negocio, que más allá de los modestos ingresos que agrega, se convierte en una vía de promoción a la actividad intrínseca del establecimiento. Implica también reducir la contaminación y el trasiego de repartidores, al concentrar desplazamientos.
Uno de los casos más destacados es el de InPost, líder europeo en la recogida no domiciliaria, que en Barcelona ciudad suma ya 295 Punto Pack (comercios aliados donde recibir o entregar envíos dentro de sus horarios) y 92 Lockers (a modo de taquillas) codificados donde la operativa es posible las 24 horas del día, los siete días de la semana. La corporación suma 12.000 establecimientos en la península y 80.000 en el continente.

Lockers de la papelería Comercial Ici, en la calle de Espronceda, donde operan distintas marcas de reparto. / Ferran Nadeu
El asunto es sencillo, explican fuentes de InPost. Las ubicaciones se reparten por toda la ciudad y permiten gestionar los pedidos con más de 100.000 eCommerces, incluidas algunas de las marcas mas populares de moda y cosmética en España. A la hora de elegir el modo de entrega de una mercancía, el usuario introduce su código postal y le aparecen diversas opciones en cualquier barrio.
En el sector también destacan Seur con el mismo tipo de localizaciones en comercios para dicho fin (aunque también hacen reparto domiciliario) así como GLS, que llama a sus puntos Parcel Shop y en España suma más de 6.300.
Cómo funciona
Cuando un barcelonés hace una compra online y no quiere recibirla en su casa porque está trabajando todo el día o le supone un problema la recepción, elige el punto más cercano a su domicilio que ofrecen las empresas colaboradoras con el vendedor. Dejando de lado las facilidades para los procesos de envío de pymes o entre particulares, así como la agilidad en las devoluciones para el usuario, el fenómeno de los puntos de entrega y recogida es el que ha sacudido la operativa de muchos comercios locales.
Sergi Garriga, propietario del estanco de Mistral, en la avenida del mismo nombre en el barrio de Sant Antoni, fue pionero en este servicio en su zona y es uno de los principales operadores del territorio en el ámbito del pequeño comercio. Cuenta que mueve unos 2.000 paquetes mensuales, lo que en términos económicos es solo un "complemento" a su negocio, pero que adquiere una dimensión extra en la medida en que cruzan su umbral muchas personas que "habitualmente no entrarían" en el establecimiento, y acaban haciendo una primitiva, comprando un encendedor o un regalo, o conociendo la tienda para recomendarla posteriormente.
Desde ferreterías hasta mercerías
Casi cualquier tipo de local es compatible con esta actividad, que no precisa de licencia específica aunque la llegada o salida de paquetes debe cumplir la normativa municial en materia de distribución urbana de mercancía con sus correspondientes horarios. El ayuntamiento no cuenta con cifras sobre el volumen de comercios que puedan estar adheridos a estos servicios en la actualidad.
La tipología de negocios es infinita. Copisterías, librerías, mercerías, tiendas de regalos, droguerías, ferreterías... En Fem Punt, mercería y tienda-taller de labores del barrio de Les Corts, cuentan también que el servicio les ha permitido darse a conocer entre más vecinos. Les aporta un flujo extra de potenciales clientes. Algunos establecimientos incluso trabajan con varios operadores, como la papelería Comercial Ici, en Provençals de Poblenou, cuyos 'lockers' operan con InPost, Seur, Ups y Pudo24.
De 30 a 50 céntimos por paquete
Fuentes de InPost estiman que en un 60% de sus Punto Pack afirman haber aumentado las ventas desde que incorporaron el servicio. Y que el 83% de los espacios colaboradores creen que tiene un impacto positivo en la actividad económica, el aumento de clientes y la experiencia de los vecinos de la zona. Los ingresos que deja un punto de este tipo en la ciudad va normalmente de 30 a 50 céntimos por parque entregado y algo menos por devoluciones, según la marca.
Para Pròsprer Puig, presidente de Barcelona Comerç, la entidad que aglutina a las asociaciones de los ejes comerciales de barrio (de Sants a Gràcia, pasando por las áreas periféricas), la actividad de los puntos de recogida ha acabado teniendo un componente promocional para el pequeño comercio, pese a la competencia electrónica como tendencia imparable.
Pone el ejemplo de Sant Andreu, donde el presidente de la patronal tiene su tienda. Y destaca el auge de esta actividad en la zona y “la visibilidad” que ha dado a muchos establecimientos. “Les traen gente que a lo mejor nunca visitaría determinados negocios”, cuenta. Menciona una papelería en una pequeña calle con poco flujo de paseantes, donde gracias a este servicio hay personas que al entrar y descubrir su género hacen compras imprevistas. “Incluso es más importante esta ayuda que lo que cobran por paquete”, mantiene.

Una droguería de la Nova Esquerra de l'Eixample que funciona como punto de recogida y entrega de paquetes. / P. C.
“Que una actividad económica se busque la vida para sobrevivir me parece bien y creo que es un buen servicio al vecindario”, añade. Y también el ahorro de viajes para “localizar al destinatario”, como sucede en el reparto directo a los hogares.
Precisamente, InPost destaca esa revolución de la "entrega en la última milla, garantizando cero entregas fallidas” como clave en la sostenibilidad de la logística del transporte. Y como el precio final resulta más asequible, también se reduce “el abandono del carrito” en el proceso de compra digital, porque muchas veces la recogida en puntos específicos es gratis para el comprador, mientras que la entrega domiciliaria tiene un coste extra. La misma firma destaca que esta operativa reduce "al máximo los procesos que consumen energía" y reduce la huella de carbono, al minimizar desplazamientos.
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