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La globalización del padrón

La nueva Barcelona latina: el 52% de los empadronados nacidos en el extranjero son latinoamericanos

Más de 300.000 vecinos y vecinas de la ciudad proceden de esta región, el equivalente a la población del Eixample

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Un argentino disfrutando de un mate en una calle de Barcelona

Un argentino disfrutando de un mate en una calle de Barcelona / Victòria Rovira / EPC

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Barcelona
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Barcelona hace años que es una ciudad global en terrenos como el empresarial o el artístico, pero ahora también lo es claramente su padrón. La demografía de la ciudad se ha transformado a través de la llegada de flujos de inmigración potentes y cada vez más diversificados en procedencias y niveles socioculturales. La población nacida en el extranjero supera hoy el medio millón (572.467 personas) y se ha multiplicado por 16 desde finales del siglo XX, con el especial ímpetu tras la pandemia.

Como pasa con los cambios sociales veloces, el imaginario colectivo sobre ‘los barceloneses’ no ha evolucionado a la par. La composición real de la ciudad tiene elementos que todavía sorprenden a muchos, como el peso actual de la comunidad latina. El 52% de los inmigrantes en Barcelona son latinoamericanos: 300.000 empadronados provienen de países de habla hispana o portuguesa.

Un tarro con billetes argentinos en la pastelería cafetería Mendieta de Barcelona

Un tarro con billetes argentinos en la pastelería cafetería Mendieta de Barcelona / FERRAN NADEU / EPC

Una mayoría tan indiscutible culturalmente como heterogénea en el resto de características, por la variada geografía política y económica del continente. A su lado quedan muy empequeñecidas otras procedencias como Marruecos, que lideraba la estadística a finales de los años 90 y actualmente ocupa el séptimo lugar. Un informe reciente del departamento de Estadística de la Oficina Municipal de Datos arroja luz a estos contrastes al separar nacionalidad de lugar de nacimiento, con datos actualizados a 1 de enero de 2024.

Y es que el pasaporte ya no permite un retrato fidedigno de la realidad. El 9,6% de los residentes son oficialmente españoles que nacieron en el extranjero. El año pasado la nacionalidad foránea subió un 10% y por primera vez supone una cuarta parte de los empadronados, aunque los nacidos fuera de España son en realidad un tercio. El secreto es que gran parte de la ciudadanía llegada de América Latina ya tenía o ha tramitado la nacionalidad española o la de otro país europeo, en virtud de acuerdos bilaterales entre los Estados.

“America first”

Segmentar el padrón por grandes regiones planetarias permite visualizar más claramente la diversidad de Barcelona. América aporta unos 310.000 vecinos, de los que solo 10.000 proceden de EEUU o Canadá. Europa, sin incluir a España, sería el segundo continente con más empadronados (121.000). Asia ronda los 100.000, mientras que África cuenta con 38.000. Un anecdótico millar son oriundos de Oceanía. Sin olvidar, claro, a los 1,13 millones de barceloneses nacidos en la ciudad, Catalunya o España.

El colombiano Juan en el local de comida colombiana Viva Colombia, en la calle Rogent

El colombiano Juan en el local de comida colombiana Viva Colombia, en la calle Rogent / FERRAN NADEU / EPC

Los autóctonos de la capital son hoy el 46,1% del censo. Apenas dejan de ser minoría estadística si se les suma el 6,9% de llegados de otras localidades catalanas. Otro 13,4% de empadronados nacieron en un lugar distinto de la geografía española y el 33,6% restante, en el extranjero. En la franja de edad millenial, de 25 a 39 años, se invierte el porcentaje: solo un tercio son locales, como explicó este diario. Cabe recordar que la inmigración es el principal motor del crecimiento demográfico de Barcelona, que compensa la baja natalidad y el efecto centrifugador del precio de la vivienda. El padrón alcanzó este septiembre la cifra más elevada de su historia reciente: 1,718 millones de inscritos.

‘Boom’ argentino y colombiano

El ranking por lugar de nacimiento es revelador: seis de los diez primeros países son latinoamericanos. El primer puesto es para Argentina. Más de 46.000 domiciliados en la ciudad proceden de este país del Cono Sur. La comunidad ha crecido un 50% desde la pandemia, a un ritmo de unas 5.000 llegadas anuales. Para calibrar el volumen, es prácticamente la misma población que tienen Esplugues de Llobregat, Valls o Vic. O haciendo el símil inverso, hay tantos argentinos en Barcelona como en las ciudades de Chacabuco (Buenos Aires) o en Esperanza (Santa Fe).

A poca distancia sigue Colombia, con 42.000 habitantes tras dos años de crecimiento vertical. Su presencia se deja ver cada vez más en el comercio y la restauración, con una notable actividad emprendedora en este campo. El tercer puesto es para el Perú (38.000), con la misma progresión desde 2022. Un poco más abajo está la cuarta procedencia, Venezuela, con 33.000 empadronados en Barcelona. En Madrid viven doble de procedentes de este país y, por lo general, tiene mayor poder adquisitivo e influencia política que sus compatriotas barceloneses.

Hay que llegar a la quinta posición para encontrar al primer país no latinoamericano. Es Pakistán (28.000), que ya supera con holgura a Marruecos (23.000), al revés que a principios de siglo. El sexto es Ecuador (24.000), que presenta una peculiar evolución. Encabezó el ranking durante toda la burbuja inmobiliaria y desde su estallido presenta cifras estables o ligeramente a la baja. El octavo es Italia (23.000), el único de la UE en el Top10. Se ha cuadruplicado en dos décadas. El noveno es Honduras (21.000), casi empatado con China (20.000).

El pasaporte italiano

La clasificación por nacionalidades es totalmente distinta. Un total de 180 conviven en Barcelona. Descontando la española, Italia lidera en solitario el ranking con 50.000 cartillas, aunque en muchos casos vayan a nombre de ciudadanos latinoamericanos. Son prácticamente las mismas que suman la segunda y la tercera nacionalidad más presentes: Colombia (28.500) y Pakistán (24.700).

Fuera del podio, China y Perú tienen 21.000 pasaportes en la capital catalana, mientras que Francia se cuela en la lista con casi 19.000. Casi empatadas, con 17.000, van luego Marruecos, Honduras y Venezuela. Y cierra el Top10 curiosamente Argentina con 14.000, pese a ser el primer país emisor. Dicho de otro modo, el pasaporte austral solo refleja un tercio de los argentinos de cuna.

De las 572.969 personas nacidas en otro país y ahora residentes en la capital catalana, el 28,5% tiene nacionalidad española. La obtención de este estatus presenta un claro sesgo latinoamericano, como ha podido comprobar este diario al cruzar los datos de los dos rankings. Por ejemplo, tienen pasaporte español el 72% de los ecuatorianos de origen, el 64% de los dominicanos, el 62% de los bolivianos y el 59% de los cubanos. Y un 32% en el caso de los argentinos, al que hay que sumar el 37% con pasaporte de otro país europeo, básicamente Italia. De modo similar, el 50% de los brasileños inscritos en Barcelona tiene un pasaporte europeo, normalmente español o portugués.

Nada que ver con la situación de los ciudadanos asiáticos y africanos. Solo tienen papeles ibéricos el 28% de los marroquíes, el 18% de los pakistaníes, el 12% de los bangladesíes, el 12% de los rusos y el 8% de los chinos. Como curiosidad, varias procedencias minoritarias se salen del esquema general por sus singularidades. Por ejemplo, el 70% de los andorranos constan como españoles. Más de la mitad de los bosnios y de los camboyanos tienen documento de la UE, así como cuatro de cada diez sirios y seis de cada diez suizos. Un 2% de los nacidos en España no tienen esta nacionalidad.

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