Historia del socavón
20 años del hundimiento del Carmel: cinco claves del desastre que marcó Barcelona
TESTIMONIOS | "Mucha gente se fue del barrio": vecinos del Carmel recuerdan el hundimiento que marcó su historia
CARTA | "Veinte años después seguimos aquí, porque el socavón no nos define"

EL PERIÓDICO

Este lunes se cumplieron 20 años del hundimiento del túnel del metro del barrio del Carmel, en Barcelona. La mañana del jueves 27 de enero de 2005, al pasaje de Calafell se lo tragó la tierra, creando un enorme agujero de 35 metros de profundidad y 20 de diámetro. A continuación, repasamos algunas de las claves de ese suceso, que supuso un antes y un después para las vidas de más de 1.000 vecinos, así como un enorme revuelo mediático y una profunda crisis política en Catalunya.
La línea 5 del metro de Barcelona se encontraba en ese momento en obras para alargar su recorrido. La prolongación implicaba la creación de tres nuevas paradas: El Carmel, El Coll-La Teixonera y Vall d'Hebron. Era una infraestructura muy solicitada por los vecinos del Carmel, que desde hacía tiempo reclamaban más oferta de transporte público para comunicar bien el barrio con el resto de la ciudad. Las obras las llevaba a cabo la Generalitat, mientras que el Ayuntamiento de Barcelona supervisaba el proyecto.
Durante las obras, el nuevo túnel que debía prolongar la L5 se hundió, provocando el derrumbe casi total de dos edificios en el Carmel. Imágenes que esos días abrieron informativos y portadas de periódicos.
No hubo víctimas mortales ni heridos, al menos a consecuencia directa del hundimiento, gracias a que unos días antes los técnicos detectaron que el túnel comenzaba a hundirse por dentro y pidieron la evacuación preventiva de vecinos y comerciantes de la zona. "En la mitad del túnel de maniobras, empezó a desprenderse el techo. Había una gran cantidad de tierra en medio del túnel. Eso nos preocupó mucho. Debíamos tomar decisiones. Al día siguiente, hubo una reunión crucial en la caseta de dirección de obra", explicó en una entrevista con EL PERIÓDICO el entonces ingeniero jefe del ayuntamiento, Albert Vilalta.
En esa reunión se propuso la evacuación y poco después se llevó a cabo. La Guardia Urbana empezó a personarse en los domicilios para informar a la gente de que debía irse. Así, en el momento del hundimiento, ya no quedaba nadie en la zona. En total, más de 1.200 residentes de 89 edificios fueron evacuados. Numerosas familias pasaron meses alojadas en hoteles o en casas de familiares.
El Govern de la Generalitat, impulsor de la obra de la L5, renunció a iniciar acciones legales contra posibles responsables y asumió un tercio de los pagos de las indemnizaciones a los afectados que perdieron sus hogares. Las empresas encargadas de la dirección y ejecución de las obras se hicieron cargo de los otros dos tercios. Las aseguradoras correspondientes pagaron 60 de los 80 millones de coste total, que cubrieron el alojamiento temporal, las indemnizaciones, la construcción de nuevas viviendas y las reparaciones necesarias en casas afectadas. Así, las demandas particulares por los daños sufridos fueron archivadas tras las compensaciones económicas recibidas.
Este grave incidente reverberó en el Parlament de Catalunya. La sesión plenaria del 24 de febrero de 2005 debatió el derrumbe del Carmel. El proyecto se había iniciado durante el último gobierno de Jordi Pujol (CiU), aunque el derrumbe ocurrió durante la presidencia de Pasqual Maragall (PSC) en la época del primer tripartito. En ese momento, ya circulaba la sospecha que los gobiernos convergentes de Pujol habían recibido comisiones ilegales por la concesión de obras públicas, lo que sembró dudas sobre el presupuesto y la calidad de los trabajos de la L5. En ese debate parlamentario, Maragall acusó a CiU públicamente de esta irregularidad, pronunciando la frase histórica "Ustedes tienen un problema, y ese problema se llama 3%", en referencia al presunto importe fijo de las comisiones.
Esta declaración, que Maragall posteriormente matizó, marcó el inicio de una serie de indagaciones y procesos judiciales que, en los años siguientes, destaparían múltiples casos de corrupción en Catalunya relacionados con el cobro de comisiones ilegales, como el 'caso Palau', y empujó a CiU a una refundación de gran calado.
Actualmente, en el lugar donde ocurrió el hundimiento, entre el pasaje de Calafell, la calle Sigüenza y la calle Conca de Tremp, la Generalitat aún está construyendo un edificio de 15 viviendas de protección oficial, que se alquilarán a precios sociales cuando las obras finalicen en septiembre de 2025, según las previsiones. La planta baja de este edificio será propiedad del Ayuntamiento de Barcelona y albergará un equipamiento comunitario, aunque aún se desconoce en qué consistirá. Además, el consistorio tiene planes de completar la urbanización del entorno para hacerlo más amable. Frente a este edificio, hoy hay una pequeña plaza con columpios infantiles que, aunque popularmente se conoce como "la plaza del socavón", aún no tiene nombre oficial.
Cerca de este lugar se encuentra la estación de metro El Carmel de la L5, inaugurada cinco años y medio después del desastre, en julio de 2010, lo que significó un avance importante para la integración urbanística de este humilde barrio. Sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido y las obras realizadas, muchos vecinos aún recuerdan con indignación el hundimiento que marcó su historia.
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